“Desde muy chico, que me inicié en el Club Estudiante con una pelota bajo el brazo, soñaba con jugar o dedicarme a jugar al básquet y por suerte se dio. Toda mi vida se dio alrededor de una pelota de básquet y sigue pasando como entrenador. Es otro rol y otra forma de ver las cosas. Sin lugar a dudas el básquet es muy importante para mí”, reconoció el exbase.
El acercamiento al Club Atlético Estudiantes de Paraná se dio por herencia familiar. Su familia completa eran socios del club y su hermano jugaba al básquet. Desde muy chico tuvo consigo todo el tiempo la pelota mientras acompañaba a su hermano mayor. “Probé varios deportes. Hice fútbol en Los Toritos de Chiclana como delantero, rápido me las rebuscaba. Después hice atletismo, pelota paleta entre otros, pero el básquet fue lo principal”, contó.
“No recuerdo la edad, pero yo le decía a mis padres ‘yo quiero jugar al básquet’ y ellos me apoyaron. La duda siempre estuvo porque mi hermanos estudiaban entonces era probar y ver qué pasaba. Igualmente yo estaba convencido. Con 15 años me fui a varios campus en Quilmes, Olavarría y me iba con la idea de quedarme si me daban la oportunidad, pero no se dio”, relató.
“Después pasó lo que pasó. Seguí en el club hasta los 17 años que pasé a Echagüe ahí claramente dije vamos a aprovechar la chance y lo hice así, acompañado de mi familia”, sostuvo.
Por ese entonces, Pablo también se hizo tiempo para iniciar una carrera universitaria e inició a estudiar medicina en Santa Fe con la intención de encararlo por el lado del deporte. Sin embargo la oportunidad de ir a jugar a Italia hizo que desistiera de la carrera universitaria.
“En Europa encontré muchas cosas de las que buscaba. Yo ya llevaba jugando 4 años como profesional, tenía la comida de mi casa y quería una experiencia de irme a jugar afuera. Italia me abrió la cabeza de una manera impresionante teniendo 20 años. Viví muy bien, sufrí algunas cosas por la lejanía pero la pasé muy bien”, recordó.
Su estadía fue en el Piacenza disputando la serie C. “Estaba en una categoría semi-profesional, que no era la que yo quería jugar por una cuestión de reglamento. La Serie B tenía otros requisitos y justo ese año que estuve pusieron más trabas. Me quedó la espina de probar algo más arriba en el básquet”.
Tras la experiencia europea regresó a la Argentina a disputar Liga Nacional con Regata de Corrientes. “La vuelta no fue tan fácil. Creo que todos esos años de no tener el roce que hubiese tenido acá deportivamente fui un poco para atrás hasta que me adapté nuevamente”, señaló.
Y reconoció: “Jugar en un nivel diferente se nota cuando pasas a otro mayor. diferente nivel se nota. Si vos jugás cada vez con mejores jugadores o rivales más difíciles, lógicamente tenés que empezar a adaptarse y enfrentar tu rol determinado. En Estudiantes era goleador, en Echagüe tuve que buscar mi rol con el tiempo para ganarme el lugar”.
“Creo que la gran diferencia entre Liga Nacional, TNA y las otras ligas es justamente eso, que vos jugás con mejores jugadores y tenés que adaptarte a eso y cumplir determinados roles si querés tener un lugar en la cancha”, sostuvo.
LA VIDA DEL DEPORTISTA
La faceta deportiva del basquetbolista transcurre de 10 a 15 años, con algunas excepciones. “Es difícil, los jugadores terrenales, los que se dedican a jugar como me tocó a mí en este caso es complicado sobre todo al final cuando vos formaste una familia, tenés hijos y hay cosas que vos al principio no las ves y después te vas dando cuenta”.
“Ni hablar del desarraigo y todas esas cosas de no poder formar parte de eventos o cuestiones familiares que van pasando en la vida y vos no estás. Cuando empezás como que lo minimizas, y cuando mirás el tiempo atrás te das cuenta”, manifestó.
También influye la parte económica, que no todos llegan a completar una carrera exitosa que le permita vivir de lo ganado durante tantos años.
“Llega un momento que decís vamos viendo cómo podemos ir cerrando la etapa para buscar otra cosa. Por suerte tuve mucha contención de mucha gente, de mi familia y todos me fueron ayudando. Uno se va dando cuenta, creo que a la larga tenés que ir abriendo la cabeza. Sobre todo en mi última etapa de jugador de vuelta en mi club que me permitió tener algo encaminado”, reconoció el basquetbolista campeón del argentino con la selección entrerriana en 4 oportunidades (Sunchales 2003, Misiones 2005, Mendoza 2008 y Concordia 2013).
“En Echagüe me sentí muy bien físicamente, aporté mucho al equipo desde una faceta y después tuve temporadas. La última con Rocamora en el TNA, las temporadas de Liga, que fueron dos donde cumplí ese objetivo, no me agarró en mi mejor momento basquetbolísticamente hablando. Con el diario del lunes digo que podría haber hecho mejores cosas para mantenerme en la categoría. Mi prime lo tuve en Italia con temporadas buenas, selección Entre Ríos donde creo que jugué muy bien y varias etapas más”, señaló.
Asimismo, el exbasquetbolista destacó, por medio de su experiencia de vida, que es importante dedicarle tiempo para perseguir el sueño de cada uno. “Siempre me caractericé por ir hacia adelante, buscando los objetivos y tratando de hacer lo mejor posible. A veces las cosas no salen como uno quiere pero siempre lo intenté. Hay algo que siempre intento ser, que es ser la mejor persona posible. Por suerte lo mamé de chico con la familia, con toda la gente que me rodeó, eso para mi es lo mejor. Contento de haber cumplido mis objetivos, uno siempre aspira a más pero logré lo que me propuse”.
¿QUÉ TIENE QUE TENER UN JUGADOR PARA SER PROFESIONAL?
Pablo Jarowski, con más de 30 años en la disciplina, reconoció que el jugador, que aspira a encarar el deporte de manera profesional debe cumplir ciertos aspectos para poder sobrellevar la carrera deportiva.
“Hay muchos aspectos a tener en cuenta, pero para mí es fundamental una mente fuerte. Hay momentos difíciles donde no te ponen o te salen las cosas mal y si no estás bien empezás a flaquear. En el profesionalismo no podés regalar ni un segundo, oportunidad que haya tenés que agarrarla. No podés dejar pasar los días porque se entrena todos los días y si te lesionas y parás varios días el que viene de atrás te va a ganar”, señaló.
Al respecto, Pablo sostiene que ese aspecto, de una cabeza fuerte para sobrellevar los golpes o bajones, se puede trabajar. “Yo al menos lo trabajé con un psicólogo que me hizo muy bien en su momento. Tenía prejuicios sobre eso, pero al contrario, me hizo muy bien. Por eso creo que mis últimos años en TNA fueron buenos porque mejoré mi cabeza, me sentí importante para el equipo y no dudaba en la cancha. Igualmente hay que tener algo de talento, perseverancia para entrenar y muchas cosas”, sostuvo el paranaense.
CLUB ATLÉTICO ESTUDIANTES
El CAE lo cobijó desde chico, lo educó en la vida y en el deporte. Por eso el albinegro es parte de la vida de Jaworski. “Para mí es todo, es difícil explicarlo. Me acuerdo con 8 o 9 años estar con la pelota abajo del brazo, solo en el club y tirando al aro. Soñando con llegar a jugar en grande”, señaló.
En las instalaciones del club conoció a su esposa, formó una gran familia con amigos. “Es un club único, soy muy fanático y a veces no soy muy objetivo con lo que digo pero es el club donde yo me siento en mi casa. Cada vez que voy lo hago con ganas, veo a mis hijos que hacen la misma casa que hacíamos nosotros”.
“Tener la posibilidad de ser entrenador, desde las inferiores y ahora siendo el DT de primera, me llena de orgullo y me hace bien”, recalcó el entrenador que llevó al equipo de primera a reconquistar el título de la APB luego de 74 años.
“Ese día fue, sinceramente, inolvidable y es algo que va a quedar en la historia. Con todos chicos del club que es parte de un laburo de mucha gente del club. Con mucho trabajo de la gente de las formativas que tenía como principal objetivo conseguir títulos”.
Y reconoció la realidad que afecta a todos los clubes de la ciudad de Paraná y la misión de su club de lograr la identificación de sus deportistas. “El 98% de los chicos que van al club Estudiantes se dedican a estudiar, después se van de la ciudad. Nos propusimos tratar de poner en la primera competitiva, por suerte lo logramos, pero hay mucho laburo ahí y sobre todo hay mucha intención de darle un sentido de pertenencia a los chicos del club”, manifestó.
Y reconoció: “Queremos competir algún día en el Federal, participamos todos los años del Pre Federal. Pero lo fundamental es que los chicos vean que hay jugadores del club jugando en una primera competitiva. Que sueñen y tengan ganas de ser parte algún día. Queremos que sean parte, que se involucren los grandes del primer equipo con los chicos los U17, los U15. Nos pone orgulloso cuando los chicos dicen que sueñan con jugar en Primera”.
“Que los chicos sueñen con jugar en primera es algo que está buenísimo y que no se tiene que perder. Más si sos amateur y estudias, qué mejor que estar en tu club, sentirte parte y ayudar”, sostuvo Jaworski.