Fanático del básquet desde muy pequeño cuando comenzó a formarse en el Centro Juventud Sionista. Fue parte de los primeros equipos de Sioni que hicieron historia en los torneos liguistas y que luego serían referentes a nivel nacional. Paralelamente a su carrera de deportista estudió psicología y hoy es uno de los referentes de la profesión dedicada al deporte.
Adriel Levy conoció el básquet desde muy temprana edad. Los primeros pasos en el deporte lo dio en el Centro Juventud Sionista. “Al tener el camping Ben Gurion siempre hice un deporte básquet, fútbol, tenis. En el básquet no sobraba gente entonces era el deporte que todos elegíamos y a mi me apasionó”, recordó.
“No éramos tan malos porque clasificábamos a distintos torneos provinciales. A mis 47 años considero que somos producto de lo que vivimos. Nosotros competíamos, siempre a ganar pero en un deporte muy sano, si perdíamos nadie nos decía nada y si ganaba lo mismo”, valoró
Sobre sus cualidades, Adriel resaltó que es ambidiestro si bien su mayor dominio es con sus extremidades derechas. “Mauro Badano, a quien siempre recuerdo con mucho afecto, fue el qué me dijo dos cosas importantes. Una que debía tirar con una mano por una cuestión de fuerza y lo segundo que cómo iba a ser petizo, mis viejos lo eran, tenía que tirar desde afuera. Se me fue yendo el tiro para la izquierda, al tenis juego con izquierda, pero al fútbol juego con derecha. Si te tengo que pasar algo y tengo que elegir una mano es con derecha, para la bandeja más fuerza de salto con derecha”, sostuvo el exdeportista.
UNA DECISIÓN DE VIDA
Con el básquet como su meta de vida Levy nunca quiso descuidar su futuro y siempre apostó a la profesionalización personal. “Mi pensamiento siempre fue jugar al básquet lo más que pueda, al mejor nivel que pueda pero teniendo una carrera universitaria. Donde una se pise demasiado con la otra, yo iba a elegir a lo que me iba a dedicar hasta que me jubile”.
“No es que tuve suerte porque la busqué y pensé cuál era mi vocación real. Me decidí por estudiar psicología. En ese momento no había casi nada de psicología deportiva, solo algunas páginas web pero yo dije que quería ser psicólogo deportivo para seguir vinculado al deporte”, señaló Adriel.
Con una carrera profesional encima, Levy pudo desarrollarse con la psicología en distintos clubes de la región. “Siempre tuve en claro que amo el deporte y en la psicología encontré algo que me apasiona mucho. Me entrené mucho para estar en el nivel que estuve, en ese momento sabía que tenía un límite”, sostuvo.
ÉPOCA DORADA DE SIONISTA
En las décadas del 90 y el 2000 el Centro Juventud Sionista fue uno de los equipos exponentes del básquet nacional. Con títulos en APB logró subir categoría tras categoría del básquet argentino hasta llegar a Liga y desde allí a representar al país en Liga Sudamericana con grandes resultados.
“Viendo los partidos de las finales de 1996 y 1997 me he puesto a pensar que pasaba si no hubiésemos ganado esos partidos. Echagüe se nos venía, tenían un equipazo mejor que nosotros. Pero era impresionante como nos bancábamos nosotros”, señaló el exbasquetbolista.
“Teníamos un líder como Male (Solanas) que se hacía cargo de todo cuando éramos muchos que la queríamos tirar o dábamos la cara pero Male siempre estaba dispuesto. Carlitos que iba para adelante, Salva que era un toro, muchos actores de reparto. Martín recién estaba empezando a tener más minutos. Teníamos que jugar los 40 minutos prácticamente. Teníamos una gran unión, teníamos comunicación permanente y durante muchos años no tuvimos problemas internos, sin celos, sin egoísmos”, manifestó Levy.
“Después se sumaron distintos jugadores, se fue dando todo paso a paso hasta que después se hizo todo más profesional. Yo siempre me sentí un buen jugador de torneo local estando en un nivel profesional o semiprofesional sin perder esa esencia”, señaló el exdeportista con pasado en Sionista, Estudiantes, Unión de Crespo, Unión de Santa Fe, Santa Paula de Gálvez, San Justino y Olimpia de Paraná.
“En Olimpia estuve 10 meses y había arreglado para seguir un año más pero llegó un sábado, día de partido, y dije basta. No quería jugar más desde hacía 20 días. Se apagó el deportista y sentí que la psicología me llamaba”, reconoció.
Asimismo, contó que un par de años más tarde le llegó una propuesta para retomar como jugador, pero ya no era el mismo deportista. “Cada tanto iba a tirar al club con Baltazar Claude y el Polaco Almeida y un día el Flaco Agasse, que era el técnico de Olimpia, me dijo si quería volver. Estaba bien, la pensé pero hubo una jugada puntual que no me dio la pierna para amagar y dije no ya está. Nunca lo extrañé porque jugué hasta cuando quise”.
LA PSICOLOGÍA EN EL DEPORTE PARANAENSE
“Un deportista nunca está solo. Están los padres, la institución, el tipo de deporte que hace porque tengo pacientes de 9 años que ya son selección argentina. Lo que yo aconsejo es usar el deporte favorablemente. El deporte no es bueno en sí mismo porque te puede hacer mucho daño una práctica deportiva mal hecha”, aconsejó el profesional de la psicología.
“Uno nunca sabe cuánto tiempo va a jugar, qué es lo que va a pasar a futuro, pero mientras esté en el deporte, aprovechalo. Es un hermoso campo experimental”, aseguró
Al respecto del avance de la psicología en el deporte local, Levy consideró que ha habido cambios. “Hoy nadie duda, los padresante indicadores de sus hijos que están tambaleando en el deporte, buscan ayuda en los profesionales. Se ha avanzado mucho, con mucho contenido en redes sociales de la importancia de lo mental y creo que es muy positivo. Conciencia hay, después que busquen esa pata de acompañamiento profesional va en cada uno”.
Los deportistas amateur también suelen recurrir a la ayuda de profesionales para tratar distintos temas. “Hoy cuando hablamos de deporte, hablamos de una persona que quiere mejorar, buscar herramientas o estrategias para rendir mejor. Eso no importa si es amateur, alto rendimiento. Concentración, establecerse buenos objetivos, cómo afrontar la adversidad, la gestión de la confianza es inherente tanto a un niño como a un deportista de élite. Todos pasan por eso por la frustración de no poder salir adelante, de no encontrarle la vuelta del entorno”.
Y aseguró: “Se aplica a la vida, se trabaja distinto según la edad pero las variables son exactamente las mismas en el amateurismo como en el profesionalismo. Hay gente amateur que le importa más que le vaya bien que a los profesionales que no se entrenan como deberían a comparación de ninos que tienen hambre de gloria”.
“El tiempo, como muchas cosas, es un hecho. El tema es cómo lo vivimos y como todo en este proceso lo que más te queda es la gente con la que te cruzas, el post deporte. Yo creo que uno puede ser mejor o peor deportista, pero al final cuando uno deja de hacerlo queda mucho lo personal”, reflexionó Levy.
Al respecto del paso del tiempo y tomando en cuenta su experiencia en la psicología, Adriel puso como ejemplo sus vivencias. “En mi caso siempre traté de manejarme bien. Hablando con un paciente joven hablábamos de cómo es hoy el tema de festejos después del partido y yo me acuerdo que después que terminaba cada partido iba al banco visitante a abrazar a todos mis rivales, le daba la mano a los árbitros y después si iba con mis compañeros. El tiempo te va dando experiencia”.
Y señaló: “Yo creo que lo más importante, a lo que yo más trato de apuntar en la formación deportiva, desde lo psicológico, desde el factor personal, desde cómo entender la competencia, es que los chicos aprendan a competir, que los padres sepan acompañar y que los clubes brinden ese entorno donde pueda haber un aprovechamiento del deporte”.
“Después si ganás o perdés va mucho en el rendimiento, en cómo te preparás, en las condiciones que tenés y demás. Pero creo que hay un denominador común que es antes y ahora de usar el deporte para educarnos”, manifestó Levy.
LOS PILARES
“Estoy orgulloso de mi viejo. Hace unos meses se fue mi vieja y el sigue de pie. Él me valora la resiliencia y un montón de cosas. Gracias a Dios, tengo un padre con el que se puede hablar y mucho de lo que soy se lo debo a él. Yo siempre lo veía sentado en la tribuna se alejaba de todos para ver y disfrutar verme jugar. Es un crack y lo admiro muchísimo”, sostuvo Adriel por su padre.
“Y mis chicas. Mi mujer y mis hijas en cada abrazo, en cada momento son energía. Quiero vivir muchísimo para seguir disfrutando de lo que tengo en casa. Son lo mejor, tanto Gise como compañera, un equipazo. Muy distintos, pero hiper complementario eso está bueno. Y vivo para mis hijas y son mi motor”, manifestó el psicólogo.
Adriel siempre se demostró tal cual es, alegre y siempre anteponiendose a las adversidades. “La vida te va poniendo obstáculos para superar y algunos que te la das hasta que lo pasás y sufrís. Me han pasado cosas pero mi escencia es la misma porque me suelo encontrar con amigos de la escuela o el barrio y me reconocen como el mismo chiquito que jugaba alegre y divertido. Por eso considero que el tiempo es lo único que no se recupera y hay que aprovecharlo y disfrutarlo”.