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El ex base hoy es directivo del Bochas

Román Princic, talento y coraje Made in Hindú

Fue Preselección Argentina de KDT junto a Scola. En Vélez ascendió al TNA. Un diagnóstico médico lo alejó del profesionalismo y la muerte de su padre hizo que se hiciera cargo del comercio familiar muy joven. En Olimpia encontró su lugar.

El básquet es su pasión y la comenzó en el ya extinto Hindú Club de Paraná. Quiso ser profesional y dedicarse de lleno al deporte, pero una enfermedad detuvo su carrera hasta que retomó nuevamente a las canchas en la APB. Desde 2001 se hizo cargo del negocio familiar de venta de repuestos automotores. Además sigue ligado al básquet como dirigente en el club Recreativo.

La historia de Román con el básquet comenzó en el ya extinto Hindú Club. “No recuerdo si me llevaron, tal vez lo hizo mi hermana. Pero si empecé desde muy chico e hice todas mis inferiores en Hindú. Soy de Hindú”.

A fines de la época de los 90, la institución se disolvió luego de atravesar un duro momento económico. “Me duele lo que pasó con el club, sin echar culpas a nadie porque soy un agradecido del club, a la gente de la institución. Simplemente pasó lo que pasó y el club no terminó de la mejor manera. Pese a que hubo un intento de reflote no se pudo por distintas trabas, pero creo que las cosas pasan por algo. Igualmente tengo los mejores recuerdos de esa sola canchita de básquet, de un pool, de un metegol y una cantina que llamaba a mucha gente”.

Después de su paso por Hindú, Román Princic continúo su carrera en distintos equipos. “Me retiré de Hindú en la Final de 1998 contra Talleres, que tenía un gran equipo y nosotros también con muy buenos jugadores pero un equipo corto. Hubiésemos quedado en la historia porque nadie iba a saber que el club iba a desaparecer”, recordó.

Después cuando regresé de Buenos Aires continué jugando en Olimpia y la verdad que me sentí muy identificado con la institución. Ahí terminamos de madurar, ensamblamos un equipó que jugaba mucho al básquet cosa que no he visto. Un equipo ganador, con personalidad, con profesionales, gente con mucha experiencia como Gustavo Agasse, Pedro Facello, Juan José Galli. Una dirigencia que trabajaba mucho, hoy viéndolo desde ese lado, me doy cuenta de ese laburo”.

Cuando sos jugador “perdés la noción por que vas a jugar solamente. Uno cree que tiene que estar la luz o tener agua caliente pero atrás de todo eso hay un grupo de gente que hace todo eso. Es una cosa que no la ves en ese momento como jugador y es muy importante”.

Princic fue uno de esos jugadores que jugaba en distintas categorías durante la semana. “A veces le cuento a los chicos que no juegan y por ahí se frustran, a veces también es estar en el lugar indicado. Nosotros teníamos un muy buen equipo en la primera de Hindú, pero escaseaban los jugadores. Uno que tenía un poco de virtud podía desenvolverse en varias categorías. En mi caso, recuerdo un partido que Olimpia protestó porque decía que yo estaba mal incluido en ese partido que ganamos. No sé si no se podían saltar categorías o cómo era”, recordó el ex basquetbolista.

Y era un marcador de puntos nato y de buenos rendimientos. “Creo que lo mio fue natural, pero creo en las ganas, en el esfuerzo porque sin esfuerzo no pasa nada. En Hindú me marcaron algunos entrenadores, que no se si eran preparados, con cursos y demás como los hay hoy, pero evidentemente algo hacían bien porque vos mirás y ves jugadores desparramados por distintos clubes”.

Te puedo nombrar a Tulio Rodríguez Signes, que fue como un padre para nosotros que fue un apasionado del básquet. Después tuve mucha relación, y me enseñó mucho, Alejandro Dilenque; y también Papona Albornoz, que lo tuve de formador cuando yo tuve la posibilidad de integrar un preseleccionado argentino. Él me dijo que me llevaba, habló con mis padres que no entendían nada, y me llevó al Cenard”, contó.

PRESELECCIÓN ARGENTINA

Con 16 años, Román tuvo la fortuna de ser convocado para la preselección argentina de básquet. “Jugué en muchas selecciones de Entre Ríos y ahí se sentaban en la tribuna a ver jugadores. Y me llegó una carta, como me llegó una vez al campus de Independiente de General Pico, y en esa carta me citaban a tal lugar tal día. En ese momento pensaba cómo le digo a mis padres y Papona hizo el trabajo”.

En ese preselectivo compartió junto a quien en el futuro se convertiría en uno de los referentes de la Generación Dorada del básquetbol argentino: Luis Scola. “Scola ya tenía sus cualidades. Después había muchos chicos de distintos lugares del país”, relató.

A lo largo de su trayectoria se topó, como compañeros y rivales, a jugadores de gran porte. “Era una limitación. Yo creo que no se si fui talentoso, pero si un luchador. No me gustaba que me la roben o que la pierda o que la pelota se vaya afuera y ese temperamento me ayudó mucho. Entrené lo justo y necesario, me costaba hacer pesas y es algo que me pasa hasta hoy”, reconoció Princic.

VÉLEZ SARSFIELD

“Yo quería encarar una carrera profesional, quería ser jugador de básquet, te miento si digo que no. Sabía de mis limitaciones físicas, sabía que no era un base nato con ojos en la nuca. Igualmente quería hacer el intento y tomé la oportunidad”, reconoció Roman Princic.

La primera oportunidad de seguir su sueño fue en Vélez Sarsfield. “Quedé e hice los pasos como corresponde hasta ascender a TNA”, contó.

Allí conoció al histórico arquero velezano, José Luis Chilavert. “El único tipo que vi que se quedaba después de hora pateando tiros libres con un alcanza pelotas como arquero. A veces cuando no nos llevábamos la comida íbamos al comedor de la pensión, y él era el único que iba y saludaba a los chicos de la pensión”.

UN GOLPE QUE PUDO SUPERAR

En medio de su apogeo deportivo, Román tuvo que afrontar un duro diagnóstico de salud. “Me salió una hipertrofia ventricular por un ecodoppler por una descompensación, que para mí fue una baja de presión, en un entrenamiento. El DT era José Escandón, era un loco importante, muy intenso y en un entrenamiento sufrí la descompensación”, recordó.

“Entonces ahí, Spinelli era el médico de la selección femenina de Argentina de básquet, me hace el estudio y me salió esa anomalía que lo que te dicen es que la pared del corazón es más grande. Después hablando con distintas personas que es algo que tienen dos o tres personas de diez”, sostuvo Princic.

En ese periodo, Román sufrió la pérdida física de su padre por eso regresó a Paraná. “No sé porqué, porque hasta el día de hoy no lo sé, volví por el fallecimiento de mi viejo y veía que estaba trancado el permiso del médico para volver a jugar. No se me pasó por la cabeza dejar el básquet, yo estaba tranquilo y en ese entonces me encontré al Chueco Haile que me invitó a jugar en Olimpia”.

“Mi vieja es una persona que aún se esfuerza mucho, es de valorar lo que hace y a mi padre, lo recuerdo todos los días. Era un tipo que no hablaba mucho pero me marcó, era una persona alegre más afuera que adentro, lo quería todo el mundo. Nunca escuché a nadie hablar mal de mi viejo”, reconoció emocionado.

Una de las personas que lo ayudaron para estar en condiciones de salud fue el médico cardiólogo Roberto Kinen. “Para mi fue un padre, un amigo que me dijo que me quedara tranquilo que íbamos a hacer todos los estudios correspondiente. Así lo hice y a los seis meses estaba firmando para Olimpia y desde Vélez nunca me volvieron a llamar”.

A algo más de 20 años de esa situación, Román no se arrepiente de la decisión que tomó de no volver a Vélez. “Voy a una cancha de básquet y sufro más afuera que adentro. Pagaría por jugar al básquet en primera división, para ver cómo es el básquet de hoy”.

“Suelo ir una hora antes a los partidos o cuando viajábamos al Federal con el equipo de Recreativo y me quedo en la tribuna mirando la entrada en calor. Es apasionante, algo que nosotros no hacíamos porque la entrada en calor eran un par de bandejas y a jugar. Lo valoro y respeto mucho al básquet de hoye”, recalcó.

EL NEGOCIO FAMILIAR

A los 20 años, tras el fallecimiento de su padre, Román se hizo cargo del negocio de repuestos automotores. “Me gustan los autos, los fierros. No soy de ir a carreras y esas cosas pero miro autos, motos, me parece que me llamó más la parte comercial. Eso de los repuestos , de estar con la gente, de hablar y compartir con los clientes”.

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