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Mauricio Gándola, jerarquía en la zaga central del fútbol paranaense

Destacado en los 90, muy identificado con Belgrano y Don Bosco, pero con una raíz fuerte en la mejor época infantil de Los Toritos. No tuvo suerte en el fútbol grande. Paralelamente conoció su otra pasión: la peluquería.

El oriundo de barrio Mariano Moreno de Paraná, recordó que durante su infancia los partidos se jugaban en el campito en un terreno de calles Don Bosco y Monseñor Dobler. “En el campito jugábamos todos mezclados sin importar edad, había desde chicos hasta gente más grande”.

El artífice de Gándola futbolista fue un compañero de trabajo de su padre, que fue además su primer técnico. “Un sábado lo llama a mi viejo, justo se estaba jugando un torneo importante en Patronato, y le faltaban dos jugadores por eso me invitó a jugar. Nunca había pisado en una cancha, más que jugar en el barrio con los amigos. Acepté ir a jugar y me largaron a jugar en la cancha de Patronato, que era gigante para mi. Ahí empecé y no paré más”, contó Gándola.

“De chico llevaba la 6 en la espalda, era al que antes le decían el último, ya más de grande con la 2. Cuando sos chico te identifican de qué jugaba tu papá y te ponían de lo mismo”, contó.

Los destinos del fútbol lo llevaron a vestir y defender distintas camisetas de Liga Paranaense y del fútbol regional. Tras los primeros años en Los Toritos, Mauricio emigró a Don Bosco. “En ese entonces eran torneos Clausura y Apertura, el que ganaba uno tenía la posibilidad de incorporar jugadores y seleccionaron al Toca Gerenieri y a mí. Tuvimos la suerte de salir campeones con ese equipo”.

Luego vistió la camiseta de Belgrano. “Fueron prácticamente 13 años jugando ahí, en el medio jugué en Hernandarias y en María Grande (donde compartió equipo con un joven Milton Casco, ex jugador de River Plate), pero siempre mi club fue Belgrano”, sostuvo el ex defensor central.

En su carrera el deseo de ser profesional nunca dejó de estar latente. “Las ganas siempre estuvieron. Tuve algunas chances pero por una cosa o por otra se frustraron”. La primera fue en Newell’s donde se quedó un par de días y decidió volverse por su cuenta. “Jugué un rato y Griffa dijo sacá al central zurdo”, contó.

“El dueño de un complejo deportivo de la ciudad nos llevó a Colón a probar. En Toritos jugamos unos partidos de pretemporada con Colón, y en ese equipo estaba Víctor Müller, y ahí Nelson Chabay (entrenador) nos pidió a Jordan D’Agostino y a mí ir a probar. Pasa que cuando nos decidimos por ir a probar Chabay dejó de ser el DT, yo tenía 20 años pero me hicieron decir que tenía menos edad. Me hicieron ir durante dos meses, me dijeron que si me iba a quedar pero que llevara los papeles y cuando digo que era categoría 75 me dijeron que me haga a un costado”.

“Me dijeron acá seguro hubo un error de tu lado, porque nosotros no probamos a jugadores de tu edad. Acá tenemos todo un equipo que de 25 solo hacemos contrato a 3 y quedan en igualdad de condiciones los que tienen trayectoria en el club. Ahí ya me pegó el bajón, yo decía que estaba grande y no quería jugar más”, sostuvo.

Al año de esa situación, la misma persona lo contactó para volver a entrenar e ir a probar a Banfield donde había asumido el cargo de entrenador Claudio Marangoni. “Me preparé, viajamos, entrené con la reserva de Banfield y fue todo bien. Cuando volvimos me comentaron uno anduvo bien, el otro no y yo pensaba que era Jordan el que quedaba por ser más joven, pero dijeron que le gustaba el central zurdo. Así que tenía que volver a los meses para hacerme un contrato. Debutó Banfield en el torneo y duró un solo partido, y después no dirigió nunca más. Ahí ya dije no es para mí”, manifestó Mauricio sobrino de Amadeo Gándola, referente del fútbol entrerriano a nivel nacional.

“Tuve la suerte de jugar unos partidos con él y mi viejo cuando estaban en veteranos. Los iba a ver y cada tanto cuando faltaba alguno me ponían. Era impresionante lo que jugaba Amadeo”, sostuvo.

EL FÚTBOL

“Fue algo muy lindo. El fútbol te genera amigos que aún conservo con los años, cuando recordamos todo el tiempo que pasó nos reímos”, señaló el paranaense que se retiró a los 35 años.

“Ya no lo disfrutaba, me costaba ir a entrenar, los cambios generacionales estaban más cerca. En Belgrano querían tener 2 o 3 grandes y el resto chicos, ahí se complica más cuando uno tiene trabajo, familia y ellos eran de contar lo que hacían el fin de semana. Sin embargo el fin de semana sentía ganas de jugar, hasta que llegó ese momento que el sábado ya no quería saber nada y mis amigos estaban en la misma”

La última oportunidad la tuvo para disputar un Torneo Argentino. “Le dije que no en un primer momento, pero cuando clasificaron me buscaron, dije que sí. Durante tres semanas estuve ‘el lunes arranco’ y nada. Cuando me decidí tenían dos semanas de pretemporada y ese día me peleé con el profe, me costó, lo disfruté pero después sí dije basta. Hasta acá llegué”.

Mauri continúa jugando en la liga amateur Altos de Paracaos con amigos. “Cada vez nos cuesta más ya no tenemos más categoría porque después de +40 no hay otra. En cancha solo podes tener cuatro hasta 35 años entonces se va sintiendo”, comentó el ex futbolista de 51 años.

Pese a ser un amante del fútbol, y seguir despuntando el vicio, nunca se desempeñó en otro rol. “Nunca lo elegí porque, siendo realista, en Paraná es difícil. La pasión la tenes pero si vas a dirigir un club, por más que sea primera, sos el utilero, masajista, dirigente, tenés que hacer un montón de cosas. Además te lleva mucho tiempo y yo no tengo ganas de lines a lunes planificar todo lo que implica”.

CASI TRES DÉCADAS DE PELUQUERÍA

Por fuera del deporte, Mauricio desde muy joven le dedicó tiempo al trabajo, sobre todo como peluquero. “Hace 28 años que estoy en la peluquería. Hice la Colimba, estudié abogacía durante un año y medio con muy pocas ganas y cuando iba a una peluquería me interesaba por el tema, empecé a averiguar y me gustó”, relató.

“Es algo que me encanta, me gusta estar con la gente, charlar con los clientes es algo muy lindo”, señaló.

Paralelamente al laburo, Gándola siguió jugando en liga paranaense. “En el fútbol liguista decidí seguir jugando porque me gustaba y siempre tuve la suerte que entraba algún manguito. Gracias a dios Belgrano siempre pagaba y cuando me tocó ir a Don Bosco también se portaron bien conmigo y por eso seguía. Es lo que me gusta y amo”.

Y reconoció: “Patronato me buscó varias veces por cuestiones de laburo. No podía cumplir con la demanda que requería. Me acuerdo que Adrian Bruffal me fue a buscar y me decía ‘cerrá 6 meses que vamos a ascender’ y yo no estaba seguro. Al final ascendieron pero yo no estaba”.

LOS PILARES

"Mis hijos son el motivo de mi vida. Karen, la mayor que hace su residencia de cardiología, Gianlucas estudia Ciencias Económicas, también exjugador de Belgrano, era arquero de los antiguos porque jugaba poco con los pies y Morena, la más chica la mimada que rompió con todos los protocolos", reconoció Mauricio.

Asimismo no tuvo más que palabras de elogios y agradecimientos hacia sus progenitores. "Mis viejos son todo, le debo un montón. Me emociona verlos tan grande, solamente agradecerles lo que hacen por mi. Mi familia, así como mi hermana, siempre siguen apoyando como si tuviese 5 años".

En su carrera como deportista de lo único que se arrepiente es de no haber estado en mejores condiciones físicas durante su adolescencia. "Cuando me veo en fotos digo que loco el paso del tiempo. Fueron momentos bárbaros en mi infancia, en Toritos donde viví lindos momentos. El recorrido estuvo bueno, de chico solo tenía que disfrutar y jugar a la pelota. Si ya más de grande me hubiese recomendado prepararme más, era medio vago, me hubiese encantado verme físicamente cómo suelen estar los jugadores jóvenes de hoy en día".

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