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Historias del fútbol local

Gustavo Escouboue, talento de barrio San Martín

Estuvo en Boca y se volvió. Errores de juventud y falta de contención. El Club Paraná, su segunda casa, donde fue campeón, igual que con Universitario y Palermo. Hoy dirige en el fútbol local a Sportivo Urquiza. La historia del "Willy".

Referente del Club Atlético Paraná, su segunda casa, pero también dejó su huella en distintos clubes paranaenses y en Paraná Campaña. En su juventud, su talento lo llevó a las inferiores del Club Atlético Boca Juniors. Las ganas de volver a su ciudad, el no escuchar consejos, lo hicieron tomar malas decisiones y no pudo encarar una vida profesional.

Vistió muchas camisetas, pero su legado quedó marcado en el Club Atlético Paraná. “Es mi segunda casa. Primero es la que me dio mi mamá y mi papá. Jugué por muchos lados en liga paranaense, en Paraná Campaña, por otras provincias pero mi casa es el Gato. Queda mal decir que es mi casa porque trabajo en el fútbol”, reconoció.

“A los 6 años mi papá me llevó al club Palermo a practicar. El entrenador que estaba, Peteco, me pidió dos cigarrillos para poder jugar y uno para estar en el banco de suplentes. Fui a entrenar un par de veces, no jugaba pero ya a esa edad jugaba con chicos de 10 o 11 años en una canchita”, contó.

Y recordó el momento que un completo desconocido le ofreció ir a jugar a Paraná. “Un hombre (Ducasse) pasó un día por la canchita que jugaba, me miró en varias oportunidades hasta que me preguntó mi edad y me preguntó si quería ir a jugar pero le tenía que preguntar a mis padres. Los habló y empecé en Paraná. Ahí empezó mi vida en mi segunda casa donde me ayudaron muchas personas como César Fontana”.

Nacido en el barrio Hipódromo, en el seno de una familia humilde. “Nos costaba tener para la comida y en el club me empezaron a cuidar desde chiquito”, sostuvo.

Su debut en primera fue a los 15 años en Liga Paranaense “que era muy difícil y Carlos del Castillo me llevó a jugar en cuarta, yo estando en séptima jugaba en quinta y sexta por la mañana, y a la tarde me daban de comer y después iba jugar en cuarta división hasta que debuté en primera”.

BOCA JUNIORS

Con 17 años Gustavo dio un gran salto de calidad directo del fútbol paranaense a las inferiores del Club Atlético Boca Juniors. “Cuando llegué Maradona se iba de Boca”, contó.

“Yo jugué en reserva hasta los 20-21 años porque en esa época se hacían contratos. La mala disciplina que tenía hicieron que agarré mis cosas, volví a Paraná y no quise volver más. Tal vez mi experiencia le puede servir de ejemplo a los más chicos, porque cuando me hablaba una persona más grande me entraba por una oreja y me salía por otra. Mis padres eran gente grande, bajo perfil a los cuales les agradezco lo que me dieron, pero no me pudieron encaminar”, manifestó Gustavo.

“Silvio Marzolini me vino a buscar a casa porque Boca había armado un selectivo para un torneo de quinta de AFA en Ferro. Tenía que presentarme el 3 de enero y el 12 de enero Silvio llegó a mi casa para llevarme”, relató.

“Cayó en una limusina grande, Silvio era un tipo pintón, siempre de traje, fachero y un tipo muy humilde. Llegó a mi casa y se puso a tomar mate con mis viejos, que tomaban con una pava toda negra, mientras me esperaban y yo no quise volver”, recordó el exfutbolista.

A sus 53 años, repasando su vida deportiva, Escoubue reconoció que esa es una de las decisiones de las que se arrepiente. “Después tuve que laburar muchísimo, a veces no conseguía trabajo. Adentro de la cancha fui muy feliz, tal vez me arrepiento de no haber sido feliz afuera de la cancha. Es decir lo de no hacer caso, no escuchar a la gente de experiencia como Potente, Novello o Ernesto Grillo. Por mi humildad nunca fui de contar como jugaba antes, yo sabía que era feliz porque tenía un cerebro para jugar. Ahora no se ven esos enganches de hacer sombrerito, que tiran caños, que meten pelotas, que hacen goles de jugada y de tiro libre. Era muy bueno jugando y lo digo con vergüenza porque jamás hablé así de mi”.

“Es difícil mantenerse en el mundo Boca. Si tenés todas las condiciones podés llegar, pero después tenés que mantener eso. Durante esa época el club no sacaba muchos jugadores de inferiores, eran más los que venían de afuera. Cuando llegó el Caí Aimar yo tenía todas las posibilidades de debutar, nos llevaban a practicar con primera a los mejorcitos y estaba Sergio Berti que casi no jugaba y en ese tiempo me volví a Paraná. Ahí Boca hace un trueque con River, Berti por Batistuta y después me decían mirá lo que te perdiste por volverte”, contó.

Después de dejar de lado a Boca, Gustavo pasó a All Boys donde le preguntaron por Roberto Escalada, futbolista paranaense que dejó su huella en el Albo. “El primer día me preguntaron por Roberto porque lo conocía”, sostuvo.

“Mi indisciplina me llevaba siempre a volver a Paraná, Boca me hace otro contrato, voy a Platense ya para firmar contrato y me volví a Paraná. Por cuestiones de disciplina, que era muy mala, me perjudicó mucho. Siendo sincero, algo que me cuesta hablarlo, me gustaba salir con gente más grande, nunca me relacioné con gente de mi edad porque el fútbol me llevaba a eso. La escuela me costaba, en All Boys me quisieron hacer estudiar al firmar el contrato pero dije que no”, mencionó.

Tras dejar en el pasado el fútbol en Buenos Aires, Escouboue retornó al fútbol paranaense. “Viví del fútbol por unos años más, en esa época alcanzaba con lo que ganaba en la Liga. La plata la gastaba sin pensarlo porque no tenía gente que me guíe. Hasta que llegó un momento que no era la misma plata que antes y salí a buscar laburo”, sostuvo.

En la actualidad Gustavo trabaja en una distribuidora pero además sigue vinculado al fútbol como entrenador en la primera de Sportivo Urquiza y en el Club Boca de Colonia Avellaneda. “Ahí trabajo con los chicos, los ayudo y los aconsejo para que no hagan las cosas que hice. Yo he aprendido a ser psicólogo en el fútbol, que antes nosotros no lo teníamos. Antes lo teníamos a la Pulga Ríos, a Carlos del Castillo que eran nuestros consejeros y era gente que sabía mucho”, reconoció el paranaense que mediante su experiencia intenta inocular a los más chicos buenos hábitos deportivos y para la vida misma.

“Yo les cuento lo que hice mal, que no me avergüenza porque se los digo sinceramente. El camino es entrenar, sacrificarse y dedicarse solamente al fútbol”, explicó.

EL MEJOR MOMENTO

Salió campeón del Paraná Campaña vistiendo la camiseta de Atlético Hernandarias, más varios títulos con Atlético Paraná y el último torneo de su carrera con Palermo.

“Con Universitario no pude salir campeón, justo había vuelto Bértoli de Rosario, llegamos a la final pero perdimos y en Belgrano llegamos a semifinal”, recordó el exmediocampista.

LA SEGUNDA CASA

"Me acuerdo la tribuna de madera, me acuerdo de Abelino Fontana el canchero que andaba con su perro y nos cuidaba. Mi vieja, mi hermana hacían tortas fritas en la parte de atrás de la platea. La Tina, Silvia, Norma, mis hermanos que vivían para mi. Después muchos compañeros que me dio el fútbol", contó Gustavo al recordar los buenos momentos de su infancia en Atlético Paraná.

Si pudiera darle un consejo al niño de su infancia, Gustavo valoró: "Me gustaría recomendarle que encamine el estudio y el fútbol. Considero que soy una persona que desde chico fue querido por muchas personas, es algo que me emociona".

"Me gustaría trabajar en Paraná. Tuve un paso fugaz, pero me encantaría volver al club. Algún día voy a volver, para ayudar a los chicos me gustaría que el club crezca con la gente del club", remarcó.

"El club me educó. El fútbol me educó, me educaron compañeros. No puedo nombrar a uno solo. Era el mimado del club, todos me querían, me cuidaron muchísimo. A veces mis padres no tenían para unos botines y mi compañeros me conseguían uno. Lo único que lamente es no poder seguirle el camino cuando estaba en Boca para darle algo al club", señaló Gustavo Escouboue.

LA FAMILIA

“En la vida siempre fui solitario. Siempre en mi mundo yo solo, siendo que tengo una familia grande con 8 hermanos. La verdad que me perdí muchas cosas de familia, cosas que a veces el fútbol te lleva a eso. Cuando uno concentraba, vivía para el fútbol, a veces me escapaba de la concentración para ir a mi casa y me iban a buscar”, señaló.

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