Los primeros pasos los dio en Rowing, jugó profesionalmente en Echagüe con su ídolo e integró el Equipo de la Ciudad que estuvo cerca de hacer historia, pero que igualmente marcó el deporte paranaense. Se retiró a temprana edad para dedicarse al negocio familiar. El deporte le dio la enseñanza, la responsabilidad, la resiliencia y la importancia de trabajar en equipo para salir adelante en la empresa.
“Empecé a jugar al básquet a los 7 años, pero toda la vida me apasionó y me sigue apasionando. Empezar desde la Premini, que antes era mosquitos, y jugué en todas las categorías durante mucho tiempo hasta hacerlo profesionalmente. Me dediqué full time al básquet, pude disfrutar en Echagüe en las mejores épocas con todo el acompañamiento de la ciudad y lo que eso representaba”.
“Después tuve la oportunidad de jugar muchos campeonatos argentinos con la selección de Entre Ríos, también con todas las inferiores en las selecciones de Paraná. Eso me permitió tener muchos amigos del básquet que hasta el día de hoy nos vemos y compartimos, o en la cancha o fuera de la cancha, esa amistad que se generó durante tantos años. Entonces, obviamente el básquet es parte de mi vida”, destacó Reiss
El camino comenzó en el Paraná Rowing Club con las inferiores “con una camada muy buena que salimos campeones en premini, mini, cadetes. A los 17 jugamos una final en primera y no pudimos salir campeones, un punto pendiente aún en el club”.
Las actuaciones le permitieron ser vistos por Echagüe que lo convocó a sumas al equipo en la liga. “Era hincha de Echagüe, iba a todos los partidos con mi papá durante muchos años. Y de un día para el otro me llamaron para ir a entrenar con el equipo de la Liga. De estar el fin de semana en la tribuna pasé a entrenar con el equipo con el Chueco Haille de base, que era mi referente”, recordó.
Debutó en Liga A ante Deportivo Roca en el torneo que fue malo para el equipo, con posterior descenso, pero un buen año en particular para Reiss. “Fue un año muy complicado, mucha rotación de americanos, cambio de técnico. Fue muy difícil”, comentó.
En el TNA tuvo más minutos, pero igualmente quedó algo relegado como segundo base por la llegada de Gabriel Darras. “Cómo no iba a tener tantos minutos me volqué al estudio. No pasaron dos días que me llamaron Passadore y Svetliza para ir al Equipo de la Ciudad. Venis a entrenar cuando puedas pero vení a jugar, me dijeron así y me encontré con un equipo de amigos de todos los clubes. Una experiencia hermosa que estuvimos a nada de ascender al TNA”.
“Una temporada espectacular, jugamos mucho y ahí Pablo Columba agarra Echagüe. Me llamó y volví a Echagüe a jugar TNA en la temporada 97-98”. Esa fue su última temporada y decidió dar por finalizada su etapa deportiva con tan solo 23 años para dedicarse a la empresa familiar.
LA DESPEDIDA
“No fue una decisión fácil. Me gustaba mucho jugar, uno de los momentos era jugar los play-offs en básquet profesional porque hay una adrenalina que es difícil de explicar con palabras. Disfrutaba muchísimo esa instancia”, sostuvo el basquetbolista.
Y explicó: “Era una decisión familiar porque mi papá me necesitaba en la empresa. Desde chico tengo una gran pasión por los autos, siempre estuve dentro de las concesionarias, en las carreras porque la fábrica Volkswagen tenía los pilotos oficiales entonces el futuro estaba ahí”.
“Las cosas de la vida me llevaron a tomar una decisión. Me hubiera gustado jugar un par de años más, igualmente no me arrepentí nunca”, señaló Reiss.
El futuro empresarial estaba escrito en su vida porque para poder vivir del básquet requería permanecer entre los mejores jugadores del país. “Lo hablaba mucho con papá en el sentido de que económicamente para poder vivir o poder hacer alguna actividad después del básquet, realmente en esa época tenías que estar dentro de los jugadores de selección o los 20 mejores a nivel nacional. Y yo no estaba en ese nivel”, reconoció.
También tuvo ofrecimientos para jugar al básquet en Rafaela, Gualeguaychú y otros equipos de los cuales desistió para seguir estudiando y trabajando.
LA EXPERIENCIA DEPORTIVA APLICADA EN EL TRABAJO
Ramiro es una de esas personas que lo aprendido durante su etapa deportiva lo supo volcar en su etapa profesional a nivel empresarial. “Cuando uno ya lo toma más a nivel competitivo, más allá de ser profesional o no, pero sí competitivo, te enseña que para poder tener resultados necesitas tener disciplina. Y tener disciplina es hacer, entrenar más allá de los días que uno tiene ganas, los días que no tiene ganas, hacer siempre un poquito más, porque después al momento de competir te encontrás que todos se entrenaron y gana uno solo, más allá que es deporte en equipo”, sostuvo.
Y valoró: “Siempre lo que te da el deporte competitivo y sobre todo de alto rendimiento es esa necesidad de esforzarte y tener disciplina. Los resultados no llegan de un día para el otro, que si vos querés ganar un campeonato no vale no voy a entrenar la última semana o el último mes, hay que entrenar y empezar la pretemporada, hacer todo el año bien para tener los resultados”
“En una empresa es lo mismo porque uno si quiere tener un resultado, quiere cumplir los objetivos, quiere crecer o quiere desarrollarse, tiene que empezar mucho tiempo antes con la planificación, ser dedicado y tener esta disciplina de la constancia y también aprender a perder, que muchas veces pasa y decir, bueno, perdí o jugué mal, no pasa nada, sigo intentándolo, trato de mejorar sin que un fracaso o una derrota deportiva te lleve a cuestionarte. Esa resiliencia también te la da el deporte y en una empresa pasa muchas veces eso y sobre todo con los ciclos económicos del país y cosas que no dependen de vos. Por eso no hay que darse por vencido, no bajar los brazos y seguir intentándolo”, manifestó.
OTRA PASIÓN
Desde joven Ramiro también sintió atracción por el golf y a los 15 años comenzó a jugar. “Lo veía en la tele, lo jugaba en la compu y me gustaba mucho. Aprendí a jugar un solo año nomás porque después con el básquet no tenía tiempo y cuando dejé de jugar profesional y justo me recibí de contador volví a jugar”, contó.
“Lo que te permite el golf es competir, que es lo que me gusta. El deporte y la competencia es como una necesidad. Y además competís con vos mismo, por ahí no tenías que coordinar por los tiempos. Podés ir solo, podés entrenar solo, entonces me lo permití. Y es muy competitivo con uno mismo, donde uno busca superarse permanentemente. Es un deporte que con el tiempo y en los años lo podés disfrutar, podés seguir haciéndolo al aire libre, caminando. Lo disfruto mucho”, señaló Ramiro.
DEPORTE Y ESTUDIO
En simultáneo con la llegada a Echagüe, Ramiro inició su etapa universitaria. Una etapa complicada donde tenía que administrar bien los tiempos entre el básquet y el estudio.
“Fue realmente muy difícil porque entrenaba a doble turno y cursaba cuando podía. Tuve la posibilidad de hacerlo porque vivía en la casa de mis padres donde no tenía que hacer absolutamente nada. Y la facultad (ciencias económicas) estaba a la vuelta del club Echagüe. Entonces iba con el bolso, salía de la clase e iba corriendo al club”.
Revivir los inicios en el básquet le trae los más lindos recuerdos y la felicidad que le dio toda esa etapa. "Fueron muchos momentos de alegría y sobre todo con el básquet. Me acuerdo de los entrenamientos de preselección, era una emoción . Era ir a entrenar hasta matarme para poder quedar en la selección. Disfruté mucho, era un niño feliz y creo que todo lo que pasó valió la pena", sostuvo Ramiro.
Los pilares fundamentales en el inicio de todo fueron sus progenitores. "Agradezco a mis padres por darme todo los valores y fueron el soporte ya que siempre nos han acompañado a mi y mis hermanas. En la vida deportiva también mi viejo me llevaba y se quedaba todo los partidos. Me sentí muy apoyado, valorado, lo que he logrado fue parte de lo que me dieron ellos por la contención y el soporte de la familia para que pueda dedicar mi tiempo al deporte sin otras preocupaciones”, aseguró.