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Guillermo Cabeza, un pibe de barrio amante del fútbol

Hoy DT de Ciclón del Sur, en su humilde Anacleto Medina. Formado en Toritos e identificado con Peñarol, jugó también en Pná. Campaña y varios clubes de Paraná. Aquella chance del fútbol grande que no fue para un extremo picante.

Guille se formó en Los Toritos de Chiclana pero su carrera se vio marcada por su paso por Peñarol de Paraná. Además vistió las camisetas de distintos equipos en Liga Paranaense y Paraná Campaña. El sueño de todo gurí de llegar a un equipo grande estuvo presente, pero las dificultades económicas de ese momento no se lo permitieron. Hoy réplica toda su experiencia como entrenador de la primera división en Ciclón del Sur, el club de su barrio natal.

“Uno siempre sigue vinculado al fútbol. Podés decir no juego más, como yo que me retiré a los 34 años después de haber estado 19 años en la Liga y tomarte un descanso, pero los locos de la pelota, como le digo a los chicos, siempre tenemos que estar con la redonda en la mano y vinculado al fútbol de Liga”, destacó Guillermo.

Cabeza es el actual entrenador de Ciclón del Sur, equipo del suroeste paranaense que milita en la primera división de la Liga Paranaense de Fútbol. “Con lo que se puede y lo que tenemos se está trabajando muy bien con los chicos del barrio, que tienen muchas ganas de jugar. Cuando las cosas salen bien es fruto de los dirigentes y de la gente que quiere colaborar”, contó.

“Es mi barrio, si bien ya no vivo ahí me crié en esa zona y es el club de barrio. Tengo un gran sentido de pertenencia por eso siempre quiero que le vaya bien y más hoy que me toca estar ahí por eso trato de darle lo mejor para que los chicos puedan tener las mejores herramientas”, señaló el exfutbolista proveniente de barrio Anacleto Medina Sur.

Guille tuvo su último paso como jugador de Peñarol tras haber iniciado en el mundo deportivo a los 4 años y debutar con tan solo 15 años en Los Toritos de Chiclana. “Como era rápido y zurdo jugaba de 11 por afuera (izquierda). Después con el tiempo me fui amoldando al medio a rebotar de espalda y la que quedaban iban adentro”.

“Mi viejo me llevó desde chico y mi hermano ya había jugado en Toritos. Mi primer profe fue Coco Cocuzza en lo que era el viejo predio por el Túnel Subfluvial. Me iba a entrenar desde Anacleto en colectivo en la línea 3”, recordó.

“Mi viejo es todo. Llegaba de trabajar, se cambiaba, comía algo y nos ibamos en cole para atravesar la ciudad, bajar en barrio Consejo y caminar hasta la cancha. Y después volver a cualquier hora. Toda la vida me acompañó y todo el mundo lo conoce. Él disfrutó mucho a la par mía”, aseguró sobre su padre.

Tras haber debutado en Los Toritos, Guille tuvo un derrotero por clubes paranaenses y del Paraná Campaña. Patronato, Arsenal de Viale (fue goleador con 22 goles pero el equipo no clasificó a playoff), Unión Agrarios (fue campeón), Atlético Hasenkamp, Atlético Hernandarias (en ambos jugó Torneo del Interior), Unión de Crespo y Peñarol de Paraná.

En esos años de crecimiento futbolístico tuvo algunas oportunidades de proyectar vivir del deporte. “Cuando tenía 15 años hice una prueba en River Plate y en Racing. Las inferiores de River era un mundo aparte, era algo hermoso. La prueba era con 60 chicos de todo el país y ahí te seleccionaban. Tuve la suerte con Ivan Jauriberri, que jugó un año en River, de ser elegido pero yo no tuve la suerte de quedarme por cuestiones económicas”.

“Tenés que ser un crack para que te digan quedate en la pensión. Podíamos quedarnos pero bancarnos todo, y fue difícil”, recordó. También probó suerte y quedó en Newell’s Old Boys “ahí era más fácil, tuve la chance de quedarme en la pensión. En ese momento mi familia no me podía bancar, pero desde el club me dijeron te damos el pasaje para que te vuelvas los fines de semana con tu familia y me quedaba en la semana en la pensión”.

Asimismo, contó que distintas cuestiones lo llevaron a volver al fútbol local. “Se dieron cuestiones complicadas en casa, pensaba que no podía ser que yo esté en Rosario y ellos en mi casa la estén pasando mal. Con esa edad decidí dejar todo en Rosario, fueron varias veces que lo hice y hasta que un día mi viejo me dijo vamos a la terminal y le dije que no iba a ir más”.

“No me arrepiento, si bien muchos me decían que podría haber llegado. Se tendrían que haber dado muchas cosas, pero las chances las tenía. No me arrepiento por lo que vino después, por mi familia, por los 4 hermosos hijos que tengo. Por ahí hubiese sido lindo saber si se daba por que me creía con condiciones, pero ya está. El tren pasa una sola vez”, señaló.

También pudo volver a Patronato, a pedido de Pity Murua. "Hubo unos partidos amistoso estando en Arsenal de Viale. Hice goles en cada amistoso, en el Grella y en Arsenal, ahí el Pity preguntó por mi y le comentaron que había jugado en el club pero le dijeron que no porque era vago. Al tiempo me enteré de eso".

EL RETIRO Y UN NUEVO ROL FUTBOLÍSTICO

“Estaba quemando los últimos cartuchos después de 19 años en el fútbol, con pasos por la liga paranaense, por Paraná Campaña y todos lados. Ahí dije ya está voy a descansar, pero vino alguien y me dijo Guille tenés que dirigir”. Así fue como colgó los botines y enseguida pasó a ser director técnico en Peñarol.

El fútbol también lo llevó a dirigir en Liga Diamantina a Atlético Valle María. “Me llevó un amigo que me recomendó a los dirigentes y fuimos con Seba Regner. Fue una linda experiencia que después tuve que dejar por motivos laborales”, contó.

“Estoy contento de estar donde estoy y por aportar lo mío, lo que aprendí para transmitirselo a los chicos. Hoy es una era complicada, antes cuando a nosotros nos decían que íbamos a jugar en primera no dormíamos por varios días y no nos cuidabamos. Hoy los chicos no le dan bolilla a eso y yo trato de inculcarle algunas cosas que nosotros hacíamos o la expectativa que teníamos cuando nos decían de jugar con los más grandes. Además de enseñarles y mostrarle el camino correcto, que después lo sigan es cosa de ellos”, destacó el exfutbolista.

"El fútbol es todo. Uno por ahí dice me duele la rodilla, me duele esto, no voy a jugar, pero cuando menos acordás estas pateando una pelota. Los locos del fútbol somos felices con la pelota", aseguró Cabeza.

EL RECUERDO EN PEÑA

“Lo que me pasó en el club fue algo muy lindo. En Peña pasamos momentos muy lindo, ascendimos y salimos campeones contra Universitario en una serie que íbamos abajo en la serie. Hizo un gol Maka Taborda y el otro lo hice yo para forzar los penales y ganamos la final. Fue muy lindo”, sostuvo

Asimismo, destacó la oportunidad que le dieron de ser su primera experiencia como entrenador. “Mi corazón está dividido. Torito me formó, ahí tengo mis mejores amigos, me permitió conocer todo el país en los torneos internacionales. Y Peña además por todo el cariño de la gente”.

LA VIDA FUERA EL FÚTBOL

Guille Cabeza hace más de 20 años que se dedica al rubro gastronómico. “Trabajo en un comedor hace 22 años y después todo lo que pueda hacer lo hago teniendo en cuenta que la situación económica está complicada”.

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