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La historia del “Caru” Trevesse, símbolo de Sionista

De pequeño, formado en el CJS, donde fue jugador y campeón con 1ra. y luego parte del staff técnico de Mayores y DT también en formativas. Querido por todos. Su historia de superación, el aprender de la derrota y la felicidad de ayudar.

Un apasionado por el deporte en general, pero con una atracción especial por la pelota naranja al igual que su familia. Fue jugador y campeón con 1ra división. El cariño por Sionista hizo que creciera en el club y se dedicara a pleno a la formación de las nuevas camadas. Fue parte del staff técnico de Mayores. Además apuesta fuerte a promover el deporte en los barrios y formar en valores.

Un exponente del Centro Juventud Sionista que en los 90 comenzó el camino en el básquet y con el tiempo se transformó en entrenador y formador de las nuevas camadas. “Siempre jugué en Sionista. Mi viejo me llevó a los 7 años y me acuerdo que en la mitad de cancha me estaba esperando Mauro Badano al que mi viejo le dijo ‘te dejo un baluarte, cuidamelo’”, recordó Caru.

El deporte también lo llevó a vestir la camiseta del Club Atlético Estudiantes de Paraná y en Ciclista. “El tiempo siempre te va mostrando cosas para ir modificando y a uno que le gustaba mirar lo más fino desde atrás de la cancha me permitió adaptarme en distintas posiciones. Me gustaba todo, pero más me gustaba el roce, agarrar el rebote. Por ahí me decían Magneto porque agarraba la pelota y me caía para el doble”.

Una de las características de Caru era la rapidez con la que jugaba. “Era mucho timing. Lo había hablado con los arqueros porque siempre me gustó aprender de los otros deportes y copiar algunas cosas. No esperar que la pelota caiga, poder ir a buscarla y poder lanzar, era como los arqueros que en el corner sale y la va a buscar”, reconoció.

EL CENTRO JUVENTUD SIONISTA

En el Centro Juventud “encontré un lugar confortable, con valores que es algo que siempre me inculcó mi viejo, mucha comodidad, mucha libertad. Muchos valores de conocer, de enseñar, de estar cómodo en un club”, recordó Trevesse.

“También dirigí en Talleres, me fue espectacular y agradecido con la gente del club, que no quería que me vaya cuando volví a Sionista. Pero Sioni me dio todo eso”, remarcó.

La vida deportiva no solo transitó por el básquet, disciplina que lo apasiona y con el que la gente lo reconoce, sino que además hizo algo de fútbol. “Jugué en Belgrano como número 2, pero no llegué a debutar. Cómo no jugué me fui a Don Bosco y tampoco pude debutar. Pasa que nunca se concretaba el pase y siempre me querían seguir viendo. Yo quería hacer todos los deportes, pero a mi me gustaba el básquet que era pasión, algo de familia. Llegué a hacer ambos deportes a la vez”, contó.

También hizo algo de tenis y frontón. “Mi papá también me entrenaba en tenis y cuando llovía íbamos al Club Social, que mucha gente no sabe que tiene una gran cancha de manito, entonces íbamos ahí a entrenar”.

Y estuvo a punto de iniciarse en rugby, anécdota que recuerda con humor. “Éramos socios de CAE y ahí tenía muchos compañeros que jugaban al rugby. Y uno me invitó un sábado a ir a entrenar. Fui ese día y justo se habían ido a jugar a Córdoba, así que por eso no llegué a jugar. El camino era el básquet”.

El debut en primera de básquet lo tuvo en Sionista y fue nada menos que compañero del norteamericano, Charles Parker. “Cuando Sionista lo trajo fue un gran acierto. Aprendí mucho de él, hasta compartimos mucho porque también nos solía llevar a todos lados en auto, me contó muchas historias. Lo quiero un montón”, comentó.

Si bien su corazón es de Sioni, Caru reconoció que por lo que significa Echagüe para el básquet de la ciudad y nacional, “todos en algún momento fueron hinchas de Echagüe”.

EL MOMENTO MÁS LINDO

Caru se dio el gusto de ser jugador, donde pudo festejar títulos, tras el retiro fue asistente, entrenador y en distintas etapas. Pero uno de los momentos más lindos de su carrera, fue sin dudarlo, la Liga Nacional. “Fue espectacular y la extraño. Lo disfruté mucho”. Y reconoció: “No nos dimos cuenta de lo que teníamos. Siempre lo hablamos con mi papá, fue algo muy lindo. Fue una franquicia de ejemplo para todo el básquet”.

“También la gente se identificó con Sionista, yo lo sentí. Con el paso del tiempo y cómo está ahora Sionista, si estuviese en la Liga sería otra cosa. Extraño la Liga porque fue espectacular. Agradecido con Marcelo (Svetliza) y Benjo (Svetliza) por lo que me hicieron vivir porque fue algo que soñé mucho tiempo. En los viajes me gustaba sentarme a hablar con los entrenadores de jerarquía, de intercambiar, por eso es algo que se extraña”, manifestó Trevesse.

De sus etapas dentro del deporte, Caru señaló: “Si me hubiese ido de Sionista podría haber trascendido un poco más y la comodidad me hizo quedarme. Además de situaciones familiares hicieron que me quede”.

“Ahora le encontré la faceta como entrenador y formador de valores, que yo creo que el deporte es fundamental y más que cualquier otra cosa. El deporte te enseña todo y tiene todos los condimentos que tiene la vida de un trabajo y lo supera”, aseguró.

Quedarse en el club también le ha permitido ser el Caru conocido por todo el ambiente del básquet. “A mi me gusta el diálogo, el intercambio, el conocerse más con las personas, por inculcar valores, que el otro esté bien y todo eso lo viví enseñando básquet”.

“Fui 12 años entrenador de mini básquet y ahí formé a los chicos, donde además los eduqué, les inculqué cuando un rival se cae hay que ayudarlo a levantarse, saludar después de perder o ganar. Todas esas cosas también tienen que ver con lo que soy hoy”, contó Trevesse.

Parte del Sionista sensación de Liga Nacional, alto rendimiento en Liga Sudamericana, fue gracias a “la estructura, que no tuvo fisuras, trabajaban muy bien, cómodos y estaban en todos los detalles, sabían en lo que tenían que enfocarse, los retoques eran minimos y cada uno sabía cuál era su rol. Eso es lo que hoy hace falta en muchos deportes”, destacó Alejandro actual asistente de Sionista en el PreFederal con Pipi Vesco y Daniel Hure, además de entrenar a Sionista B en la Primera C Y U17 en la APB.

"La U17 me encanta, son chicos que hace 3 años juegan al básquet y lo hacen muy bien. Tienen mucha entrega, entrenan todos los días y te piden consejos para mejorar".

Asimismo, opinó por la decisión de eliminar la categoría U19. "Corta mucho el proceso y terminan jugando las ligas libre, que no están mal, ayudan mucho a ver el compromiso de entrenar a un equipo federado. La liga libre no requiere ir a entrenar, pero nosotros los entrenadores tenemos que ir todos los días a entrenar", sostuvo.

De los sueños en la carrera deportiva, Caru Trevesse fue sinceró y comentó que "los iba planteando a medida que iba creciendo. Dirigí la primera de Sionista, que salimos campeones en el Dos Orillas y ascendimos. Pero igual me hubiera gustado ser entrenador de primera en Liga. Uno lucha o está siempre pensando en poder estar, es un sueño que está lejano, pero uno trata de perseguirlo".

Sin embargo señaló: "Mientras esté aca, entrenando y formando, eso me lo aplaca un poco. Me gusta enseñar. Siempre quise estar en la parte deportiva, sobre todo en el desarrollo del deporte. He hecho trabajos sociales enseñando básquet en los barrios porque me gusta que el otro esté bien, es algo que me llena. En una vida tan corta me gusta que el otro esté bien. Me gusta porque en la vida pasamos rápido y uno no se da cuenta".

"Aprendí a perder. Me gusta dar y no tanto pensar en mi, me gusta que el otro esté bien para buscar una mejor sociedad. Siempre fui por eso, no tanto mirandome a mi mismo. Lo hablaba con mi abuelo que el dar te hace sentir bien y eso lo siento. Me encanta dar, por más que pierda porque también perder te hace ver otra faceta donde podes modificar y potenciar", recalcó.

LOS PADRES DE CARU

"A mis viejos los extraño todos los días. Se fueron muy jovénes y les agradezco haberme dado la vida, los valores que me enseñaron. Agradecidos porque gracias a ellos estoy acá", mencionó recordando a sus padres.

"Fue duro perderlos. Quedamos solos con mis hermanas, por otros problemas familiares. Fue algo que me quebró, pero tuve que seguir, decidimos mirar para adelante como decía mi papá y luchamos por el bien nuestro. Siempre me enfoqué en ellos, cada vez que me voy a acostar pienso en mi papá y en mi mamá o cuando termino de dar básquet miro para la tribuna donde él solía sentarse y miro para ver si lo veo. Siempre lo pienso, lo extraño a montones. Mis padres eran mis ídolos, yo no tengo ídolos deportivos, pero mi padre era lo máximo", manifestó.

"Mi hermana fue una gran sostén, que en su momento tuvo que hacerse cargo de mi hermana más chica. Cuando voy a dirigir la llamo para contarle que vamos a jugar y que en 2 horas podemos volver a hablar, para que ella se quede tranquila. La verdad que cumple un rol muy importante como hermana, sufrió mucho la pérdida de mis padres. No más que palabras de agradecimiento para ella", contó sobre Ana, su hermana mayor.

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