Andrés nació en Campana y los destinos del básquet lo trajeron a jugar a Echagüe. En Paraná conoció a su novia, actual esposa y tras dejar la actividad decidió radicarse en la capital entrerriana y formar su familia. El deporte lo llevó por distintas ciudades argentinas y hasta vivió la experiencia del básquet universitario en Estados Unidos. Actualmente es entrenador de las formativas de Olimpia y perfecciona jugadores en Ciclista.
Horst es oriundo de Campana, provincia de Buenos Aires y su primera experiencia como profesional lo trajo a la capital entrerriana para vestir la camiseta de Echagüe. “Acá conocí a mi novia. Seguí mi carrera en distintos puntos del país estando de novios y en un momento nos casamos. Al otro día del casamiento me volví a Esperanza para el entrenamiento. Ya cuando estaban por nacer mis hijas nos radicamos en Paraná”, contó el exbasquetbolista.
“Me siento paranaense, me gusta mucho para criar a mis tres hijas. Además hay muchísimo básquet. Entonces cierra todo”, señaló Andrés.
Deportivamente se formó y debutó en la primera división del por entonces club Siderca (actual Club Ciudad de Campana). La pelota naranja lo llevó a recorrer distintas ciudades argentinas jugando en Olimpia de Venado Tuerto,Independiente de Zarate, Brescia University (Owensboro, en Estados Unidos), Lanús, Echagüe, Almagro (Esperanza), Alma Juniors (Esperanza), Brown de San Vicente, Colón de San Justo, Brown de Puerto Madryn y Olimpia de Paraná donde termina su carrera.
“Charlo mucho con otro profe lo de ser profesional o amateur. En mi vida nunca me plantee otra cosa que no sea jugar al básquet, no sabía si era bueno o malo. Cuando me preguntaban que iba a estudiar les decía no se, lo primero era el básquet, con el tiempo fui de la mano con las distintas carreras que hice pero no me plantee otra cosa”, comentó el exjugador.
Asimismo aseguró: “Desde chico genere el hábito de jugar, de entrenar, de mejorar y de buscar cosas que por ahí los demás no hacían y eso fue haciendo que terminara en primera y después jugando por otros lados”.
Hace 7 años se retiró de la actividad deportiva. “Fue medio de repente pero sabía que en algún momento tenía que dejar de jugar, sobre todo por el físico no por las ganas. Hoy estoy super involucrado con el deporte, algo que me gusta, entonces no se siente demasiado. Igualmente sigo jugando en +35 y +40 del club Ciclista”, reconoció Andy.
Con el tiempo Andrés entendió que ser jugador de básquet, a menos que llegara a un nivel muy alto, no le iba permitir acomodarse económicamente en la vida. Por eso, reconoce que lo mejor es perfeccionarse a la par que uno practica un deporte. “Creo que el deporte te permite crecer en un montón de aspectos y puede ir de la mano con el estudio de alguna carrera paralela, por ejemplo Lisandro Ruiz Moreno hizo ambas cosas. De hecho yo me fui a Estados Unidos a estudiar y a jugar, tengo muchos años de estudios y ningún título. Cuando me volví a instalar en Paraná hice el profesorado de inglés hasta el 3er año hasta que nacieron las mellis y ya el tiempo no era el mismo. El deporte te permite hacer todo eso”.
EXPERIENCIA NORTEAMERICANA
Por el diálogo con entrenadores y con los jugadores norteamericanos con los que compartió equipo, Andrés consiguió una plaza para estudiar en una universidad de Estados Unidos y por sobre todo jugar al deporte que tanto le gusta.
“Porque conocía el idioma, que no todos lo hablaban, yo siempre me relacionaba con ellos. Hasta me pedían que les de indicaciones en la cancha. Ahí empecé a preguntar por la posibilidad de ir a jugar y se dio por medio de Gustavo Cichero, que había trabajado en Estados Unidos”, contó.
“Mi viejo tuvo que filmar todos los partidos de ese año para mandar un registro a las universidades, que muy pocas contestaron”, recordó el ex ala-pivot. Así fue como recaló en Brescia University en Owensboro, Kentucky.
“Fue todo espectacular”, sostuvo Andy que combinó el deporte con el estudio de Programación durante 2 años.
"Primero viví en una casa bien americana donde compartí habitación con un Hindú. También había japoneses, americanos, latinos, esa convivencia estaba espectacular. Estaba todo bien organizado porque entrenabas, tenías las clases, un comedor, lugares de estudios, salas de computación donde conocí el WIFI, cosa que no había llegado a Argentina", sostuvo.
Con respecto al juego, Horst reconoció que había diferencia entre el básquet en argentina y el estadounidense. "Sobre todo en la parte atlética de los afroaméricanos. Pero uno se las rebusca para llegar a ese nivel no atlético pero si de timing y de saber posicionarte mejor para estar preparado antes, ser más técnico para ser eficiente en los movimientos", destacó.
La experiencia en el basquet universitario estadounidense terminó tras dos años. "Me quería cambiar de universidad y no pude por papeles. Empezaba el año y ya estaba otra vez en argentina y me quedé en Lanús".
OTRA FACETA EN EL BÁSQUET
Hoy transita una nueva etapa como entrenador y formador aplicando la experiencia propia y los conocimientos a las nuevas camadas de basquetbolistas de la ciudad de Paraná.
El recorrido a lo largo del básquet le permiten hoy plasmar todo lo aprendido con los más jóvenes tanto en el club Olimpia, donde tiene a cargo varias categorías, y en el club Ciclista donde está al frente de una estación de técnica individual
"Hoy hay chicos muy interesados y otros que solo quieren ir a entrenar y volver a su casa. Depende de las edades inculcarles el amor por lo que hacen, el disfrute que es el combustible de cualquier atleta. Lo tenés que disfrutar. No quiere decir divertirse ni estar riendo todo el tiempo, porque no va a pasar, ni disfrutarlo solo cuando ganas y te salen las cosas. Lo que me refiero es el disfrute diario del progreso, de aprender distintas cosas”, sostuvo.
"Lo que más disfruto es cuando se ven lso resultados que generalmente se ven con el tiempo", aseguró Andy Horst.
UN CAMINO MUY DISFRUTADO
Fueron 20 años de Andy en el básquet donde atravesó muchas situaciones de las que reconoció: "Hay un montón de circunstancias y contextos que influyen, pero todos los años me preparaba para ser el mejor jugador. A veces se daba, otras no".
"Pasó rápido el tiempo pero está bueno lo que pasa en el medio. Fue un camino lindo que lo disfruté mucho, más ahora. Sobre todo las relaciones sociales, los amigos que te deja el deporte que son una parte importantísima de lo que trato de inculcar como entrenador", señaló el paranaense por adopción.
Si bien uno siempre busca lo bueno del deporte, suelen surgir cosas no tan buenas para el deportista. "Quizas tener que dejar de lado algunas cosas, la familia y otras tantas cosas es parte de lo malo. Pero son elecciones".
Los pilares de todo ese camino sin duda fue su familia, padres, hermanos, esposa e hijas. "Es lindo saber que todo lo que he logrado en parte es por la familia. Por el aguante, la paciencia, el apoyo asi que creo que hay que rodearse bien para llegar al potencial de cada uno".