Proveniente de una familia muy futbolera comenzó jugando como mediocampista pero por características físicas su fuerte fue defender el arco, como lo hizo su padre. Fue parte de la época dorada del fútbol paranaense en los 80 y 90.
El apellido Jatib tiene historia en la Liga Paranaense de Fútbol, historia que la comenzó su padre, Pocho Jatib, como arquero en el Atlético Neuquén Club, Sportivo Urquiza y en el equipo de la Liga que competía a nivel nacional. Su primo, Carlos Jatib, fue jugador de Colón de Santa Fe, Universitario, Belgrano; su otro primo Daniel que pasó por Unión de Santa Fe y su hermano que compartieron equipo en Atlético Paraná y Belgrano.
Darío compartió equipo con su hermano y su primo Carlos en Belgrano, en la época gloriosa del mondonguero en el fútbol de la ciudad. “En 1984 Belgrano empezó a traer jugadores de afuera, y en el 85 trajo una camada importante encabezada por (Horacio) Bongiovanni, Cachín Blanco, el arquero Barisio (que había sido campeón del fútbol argentino con Ferro), Fuentes, Candedo, Arbelo, Carlitos González”, recordó.
“En ese entonces tenía 19 años y mi primo Carlos me dijo que era importante compartir vestuario con jugadores como Barisio, del que me hice compañero, y que me iba a servir de aprendizaje. En ese entonces no había entrenadores de arquero ni nada entonces traté de tomarlo como ejemplo”.
Y reconoció: “Lo veía por televisión y después tenerlo como compañero fue increíble. Era distinto, era muy profesional por su forma de ir a los entrenamientos, en el calentamiento, sus posturas, la pegada que la tiraba cortada y en cada práctica intentaba aprovechar eso”.
El exguardametas contó que en sus inicios futbolísticos jugó como mediocampista central de 10. “Me gustaba hacer goles y después hablando con mi viejo me decía que por mi físico era más para arquero, porque para ser jugador de campo iba a tener movimientos más lentos. Seguí a mi viejo y solía quedarme a patear con los amigos de él y ahí me empezó a gustar el arco”.
Los primeros pasos en el fútbol los dio en La Salle. “Mi viejo empezó a dirigir en La Salle, y como para empezar en inferiores tenía que fichar y mi viejo no quería, entonces me llevó a jugar ahí donde hice 6ta, 5ta y 4ta hasta que debuté en primera a los 17 años”,
“Mi viejo no quería que debute tan joven porque tenía miedo que no me vaya bien en el puesto. En ese partido debut empatamos 0 a 0 y atajé un penal. Gracias a eso Atlético Paraná se salvó del descenso y al año siguiente Paraná me llamó para jugar ahí”, contó el nacido en inmediaciones al club, en barrio San Martín de la capital entrerriana.
LA MEJOR ÉPOCA DE LIGA PARANAENSE
Finales de los 70, 80 y 90 fueron de los mejores momentos del fútbol en Paraná con equipos que competían en un alto nivel y con muchos jugadores que luego dejaron su huella en el fútbol local, regional y a nivel nacional, hasta internacional.
“Había grandes jugadores técnicamente, que con los de hoy se diferencian en la parte física, pero muchos de esos hoy podrían estar jugando en Nacional B o en primera”, destacó Jatib.
Como directiva de su padre, Darío tuvo que priorizar la educación para luego pensar en vivir del fútbol. “Mi viejo siempre me dijo terminá la escuela y después si querés dedicarte al fútbol yo te puedo ayudar cuando no juegués. Yo quería abandonar la escuela por que estaba en primera, pero me amenazó que si la dejaba él hablaba con el técnico para que no me ponga nunca más. Del 85 al 2000 pude vivir del fútbol y después me sirvió mucho lo que estudié para poder trabajar y vivir de eso”, comentó.
Su padre también fue de sus mejores consejeros. “Él decía que un error o un mal partido eran gajes del oficio y había que recuperarse rápido”, sostuvo.
Sobre el fútbol de la actualidad, sobre todo el rol del arquero, señaló: “Es el puesto que más evolucionó, se trabajan en gimnasio en potencia de piernas, biometría, el biotipo de arquero ha cambiado porque hoy miden casi 1.90, son más flacos, tienen que saber jugar mucho con los pies. Se ve que hay muy buenos arqueros por el tipo de entrenamiento”.
EL DERROTERO POR EL FÚTBOL ARGENTINO E INTERNACIONAL
El trayecto futbolístico lo llevó a vestir las camisetas de Atlético Paraná, Belgrano, Atlético de Rafaela, Unión de Santa Fe, Central Córdoba de Santiago del Estero, Patronato, San Lorenzo de Formosa, Atlético Uruguay, Barracas de Paso de los Libres, Rivadavia de Concepción del Uruguay, Barrio Norte de Gualeguay, San Benito, entre otros y un paso fugaz por Arturo Fernández Vial de Chile. La carrera concluyó en Atlético Paraná con la conducción técnica de la Pulga Ríos en el año 2000.
De su periplo por el fútbol recordó distintas anécdotas que lo marcaron. Por ejemplo el paso por Central Córdoba. “De Santiago del Estero me volví porque no aguanté estar lejos porque era la primera vez que estaba lejos de Paraná. Mi viejo tenía una bronca pero no pude quedarme. Eso me sirvió para hacerme fuerte y entender que si uno elige esa carrera tiene que estar predispuesto a dejar todo”, contó Darío.
Y la experiencia nacional en el país trasandino. “En Chile estuve poco tiempo, fueron dos o tres partidos y me lesioné la rodilla contra la Universidad de Chile. Por esa lesión me volví y pese a eso estuve feliz porque me gustaba jugar y estar cerca de mi familia, de mis amigos”.
Haciendo un balance de su carrera, Dario reconoció: “La verdad que la conciencia la tengo bien tranquila porque me dediqué de lleno, hice lo que tenía que hacer. Lo que más me reconforta es que por ahí te reconozcan como buen deportista y buena persona. Como futbolista pude conocer casi todas las canchas de Argentina, jugar en contra de algunos jugadores que jugaron en primera. Lo único que me quedó pendiente es jugar con un equipo de la ciudad en la B o en primera”.
ENTRENADOR DE ARQUEROS
Los conocimientos adquiridos durante tantos años los plasmó en enseñanzas a jóvenes, rol que comenzó en la escuelita de fútbol Las Águilas.
“Empecé ahí con Jito Retamar, pasé por Corinthians con Darío López, en Belgrano y después (Oscar) Regenhardt, con el que jugué en Patronato, me llevó al club como entrenador de arqueros en inferiores desde 2015 a 2023”.
En Patronato tenía 3 o 4 arqueros por categoría (4ta, 5ta y 6ta), entre esos entrenó a Iván Chávez y Franco Rivasseau, ambos con pasos por la primera división del club.
“Lo más lindo de ser arquero es ese ego sano, que vos sabes cuando te vas a dormir fuiste importante para el equipo, pudiste dar una mano, que gracias a esa tapada el equipo no se cayó y pudo ganar. En algunas definiciones por penales sos el protagonista. Tiene sus lados lindos”, señaló el exarquero.
FAMILIA
“Pude conformar una familia donde destaco a mi señora que fue también un tutor importante porque cuando yo estaba afuera, ella se quedaba con los tres hijos. La familia es lo más importante. Por suerte mis hijos tienen trabajo, salud, estamos todos bien. Soy un agradecido de la vida", reconoció Darío.
“Mi viejo me enseñó valores, tener buenos hábitos, ser buena persona. Mi vieja también fue una persona muy importante en dar afecto, amor y siempre acompañando en lo que yo hacía. Sin ellos no hubiera hecho la carrera que hice”, manifestó el paranaense.
"La vida pasa rápido por eso hay que disfrutar cada momento y tomarlo con responsabilidad", aseguró Jatib.