Gustavo Heinze marcó toda una época en el lateral derecho del fútbol crespense, sobre todo en Crespo y en Patronato. El debut en Primera liguista fue en Cultural de Crespo en 1985, donde alternó como jugador de primera e inferiores durante unos años. En 1988, ya más consolidado en la primera, se dio su paso a Unión de Crespo. “Ahí jugué Federal B donde hicimos historia con Unión”.
La relación de Gustavo con el fútbol se dio por una tradición familiar. Desde su abuelo, se transmitió generación tras generación la pasión por el fútbol. “Mi papá estaba muy identificado con el fútbol, Los Gallitos de Crespo. Teníamos ese sello del fútbol. Además en aquella época no teníamos muchas alternativas deportivas, igualmente nunca tuve intenciones de hacer otra cosa que no sea fútbol”.
“Toda mi familia es de Cultural. De todos los Heinze solamente dos llegamos a jugar en la primera del club Hernán y yo. Pero si los 4 (Hernán, Gabriel, Sebastián y Gustavo) jugamos en Unión. Técnicamente el mejor era Seba, porque lo encontrabas siempre solo, talentoso, con un sacrificio justo y necesario, corría menos que el resto”, contó el Torta.
FIN DEL CICLO
“En 1996 surge la posibilidad de ir a jugar a Gimnasia de Esgrima de Concepción del Uruguay que había clasificado para Nacional B. También por ese entonces nació Ignacio, mi primer hijo, y mi padre que hacía como mi representante me dijo ‘ya tenés una profesión, tenés un hijo me parece que es conveniente ir por este camino’”, contó el exfutbolista.
Dejar el fútbol, con tan solo 26 años, fue una determinación que al día de hoy no se arrepiente. “Soy de los que no me gusta analizar las cosas con el diario del lunes porque no sirve”.
Repasando su carrera, Torta Heinze recordó distintas etapas como futbolista. “Siempre me gustó divertirme, fui y sigo siendo competitivo porque siempre quiero ganar, y hacerlo bien disfrutando el juego. En Patronato, Unión de Crespo fue de los mejores momentos”, sostuvo.
PRODUCTOR AVÍCOLA Y AGRÍCOLA
Gustavo continuó su vida laburando. Primeramente como docente, de educación física y paralelamente en un criadero de pollos y en la producción agrícola.
“Entré en ese mundo porque Gabriel (Heinze) hizo una inversión con unos amigos en un campo en Buenos Aires y me dijo que le haga el favor de ir hasta ese lugar. Cuando me avisó por teléfono me dijo llevate ropa para 3 días. Me encontré con una persona y me explicó que tenía que controlar la máquina que estaba cosechando. Desde ahí me gustó mucho”, recordó Gustavo.
EL HERMANO DE UN SELECCIÓN ARGENTINA
Gabriel Heinze, exfutbolista, Selección Argentina, entrenador y actual asistente técnico en el Arsenal de Inglaterra, es el hermano de Gustavo. “Nunca me costó ser el hermano de. Todo siempre fue compartido, vivido, disfrutado y hablado”.
“Cuando Gabi debutó en Newells, con Hernán nosotros estábamos profesionalmente en el fútbol lo que permitió, también, allanar un par de cuestiones en donde tuvimos que darle un marco a mi viejo porque estaba la posibilidad de ser jugador profesional o de regresar y estudiar”, contó.
Ya cuando Gabriel empezó a hacerse conocido, Torta reconoció que tuvieron que aprender a manejar ciertas situaciones “Había que controlar los roces, saber dónde ir, qué decir y qué no porque cualquier acción o palabra tiene repercusión. En muchas de las cosas soy el hermano de, es el primer título que sale. La verdad es que estuvimos transitando y aprendiendo juntos por ese camino”, manifestó.
UN PICADO CON MARADONA
El Torta se dio el lujo de jugar un partido amistoso contra Diego Armando Maradona. Y durante el encuentro tuvo un intercambio por una jugada que para Heinze fue falta y para Maradona no. “Tuve una pelea futbolística con Diego porque cobró una falta que no era”
“Cuando la cobró le dijo ‘¿Quién sos, Maradona?’ y yo seguí con la pelota y todos se habían quedado quietos en la cancha y me miraban. Me volví a darle la pelota y cuando se la di en la mano le dije ‘no fue foul’ me mira y me dice ‘¿qué dijiste?’ y le repetí que no fue foul y me vuelve a preguntar que le había dicho antes de eso y le respondí si allá cuando alguien cobra algo que no es le decimos qué sos Maradona. Agarró la pelota, la puso en el piso y dijo ‘Si, soy Maradona’”.
“Esas cosas que tenía Diego y que querí a mucha gente con las que compartía cosas muy sencillas. Era una persona que no se olvidaba de nada, con mucha capacidad de escuchar detalles. Y muy agradable”, sostuvo.
EL TORTA HEINZE
Gustavo Girardi y Pablo Fontana fueron los responsables del apodo a Gustavo. “Ellos eran jugadores de primera y yo en esa época recién subía a primera en Crespo. Y yo con primera me cambiaba afuera del vestuario, y empezaron a llegar los jugadores para el entrenamiento y pasa Gustavo y le dice a Pablo ‘mirá la cara de torta frita que tiene’. Ahí ya me quedó el apodo”.
MOMENTOS DUROS
Gustavo y su familia pasaron por un mal momento en diciembre de 2024 cuando Ignacio sufrió un accidente vial y como consecuencia perdió una de sus piernas. Gracias al acompañamiento de toda su familia, seres queridos y “ángeles silenciosos”, supieron sobreponerse a la difícil situación.
“Son golpes donde el mejor refugio es la familia. Tanto para la alegría, como para la tristeza o de aquellos momentos que no estamos preparados. Esas situaciones se las desarticula con amor”, señaló.
Y remarcó: “Cuando pasó lo de Nacho miramos de la mejor manera, aún sin saber lo que iba a pasar. Fueron 4 días sin saber nada. Con las personas que nos tocó convivir, a los que apodamos los ángeles del silencio, que con una sonrisa o simple gestos estaban presentes y nos dejaron tranquilos durante esos momentos Siempre digo que el de arriba manda a sus mensajeros para que estemos bien”.
La contención, la educación y los valores de vida le fueron inculcados desde nacimiento por sus padres. Mis viejos fueron y son mis guías en la vida. Son los que nos enseñan a transitar esto y en determinado momento es como que le rendimos honor a lo que nos enseñan”, valoró.
Dentro de esos grupos de contención siempre está la familia y sus amigos. “Tengo hermanos de privilegio, un lindo equipo y me ponen en un lugar especial. Lo que ellos me dicen es mutuo. Nos extrañamos mucho, compartimos llamadas o ratitos que son intensos y es un privilegio tener estos hermanos. Y los amigos son un privilegio y una elección propia. Elegimos a cada uno de nuestros amigos. Son parte de mi vida diaria”.
Con cientos de experiencias atravesadas, dentro del deporte y de la vida misma, Gustavo reconoce que el tiempo pasa rápido, pero lo fundamental es vivir disfrutando. “Creo que hay que disfrutar porque mientras lo haces te encontrás en un momento donde te mirás al espejo y ahí es donde ves el paso del tiempo. Pasó de todo y hermoso”.
“Como consejo, si me tendría que dar uno a mi yo más joven, es que disfrute la vida. Que todas las personas que aparecen en la ruta de la vida, todas dejan algo. Las que dejan muchas cosas buenas y las otras porque también son enseñanza todo es enseñanza todo nos permite acomodarnos entonces la vida hay que disfrutarla, hay que vivirla con responsabilidad”, señaló el exfutbolista.