Iván Rabuffetti nació en la zona sur de la ciudad de Paraná, muy cerca de las intalaciones del Atlético Neuquén Club, institución que lo formó y lo marcó. Por eso es raro verlo sin los colores del Pingüi. “Son los colores que me identificaron desde chico y los que fueron marcando el camino deportivo mío desde que pisé una cancha”.
“Mi viejo tenía una historia con el club, él hacía ciclismo y representó al club. Al ser el club más cercano a mi casa me involucré cien por cien a la institución desde los 6 años, que fue después del Mundial de México 1986”, recordó el exdelantero.
La familia completa se vinculó con la institución en distintos deportes. Sus hermanos Maximiliano y Romina jugaron al básquet, al igual que Ivan que practicó fútbol y básquet al mismo tiempo. “Jugué en Quique y en Echagüe al básquet, hasta que llegó un momento que tuve que elegir entre ambos deportes. Se me juntaban los horarios para jugar, mis viejos no me podían acompañar y yo quería seguir jugando al fútbol”.
Se enfocó por completo a jugar a la pelota y empezó a hacer su recorrido desde inferiores hasta debutar en primera. “Empecé jugando de defensor central, después fui avanzando en los puestos hasta llegar de wing. Con el tiempo, el paso de técnicos y de más me fueron centrando a jugar como 9”, contó el exfutbolista que debutó en primera con tan solo 14 años.
Año más tarde, cerca de cumplir los 16 años tomó la decisión de probar suerte en un equipo con proyección a nivel nacional. “Fui a probarme a Newell’s y quedé. Jugué en séptima y sexta en inferiores de AFA. En la pretemporada del segundo año me lesioné el pie izquierdo y me pasaron a jugar a liga rosarina. Cuando volví a AFA había otros chicos que andaban bien”.
“En la liga local hice muchos goles, salimos campeones y a la siguiente pretemporada pensé que me iban a volver a AFA y no se dio y me volví a mitad de año. Además mi viejo quería que no siga perdiendo años de estudio”, comentó. En ese interín en la institución rosarina, Rabuffetti compartió momentos y juego con Sebastián Domínguez, Leonardo Poncio, Maximiliano Rodríguez entre otros.
Además probó suerte en Banfield pero la falta de disponibilidad en la pensión hicieron que se vuelva a Paraná. “En ese momento no tuve la oportunidad. También hice prueba en Colón, quedé con Orlando Medina que me dijo que vuelva en junio, pero cuando tenía que volver, él ya no estaba”, sostuvo.
Con el diario del lunes, la experiencia consumada, Iván aseguró que cambiaría algunas cosas para conseguir el objetivo. “Seguramente tendría que haberme concentrado un poco más. No es que no lo hacía, pero no era firme con esas cosas. Éramos chicos, por ahí extrañaba, tendría que haberme quedado un poco más en Rosario. En ese momento estaba muy arraigado a mi familia, volvía cada 15 días a Paraná y el tema de la lesión fue fundamental en todo lo que pasó”, declaró.
En su regreso a la capital entrerriana se dedicó a estudiar, se recibió de diseñador gráfico, y volvió al club de sus amores. Además en el mundo del fútbol vistió las camisetas de Atlético Paraná, Belgrano, Peñarol, Arsenal de Viale, Tabossi y Sarmiento de Hasenkamp.
CAMPEÓN CON EL ATLÉTICO NEUQUÉN CLUB
“El título es lo más importante que viví, más allá de todo lo que me pasó. Yo crecí en Neuquén, soy hincha de Neuquén y ser campeón por primera vez con Neuquén es indescriptible, es una sensación única”, sostuvo Rabuffetti recordando la obtención del primer título liguista de la historia para el club en 2014. Iván fue uno de los goleadores de la jornada liguista que fue victoria 2 a 1 ante Peñarol.
“Hoy ya el club tiene 5 campeonatos, pero el esfuerzo que se hizo en ese campeonato fue increíble. Éramos muchos chicos del club, algunos que los reforzaron, pero te diría que un 80% eran todos del club”, reconoció.
“En ese momento salir campeón, robarle un campeonato a Paraná, a Belgrano o a Patronato, con gente de un equipo totalmente amateur y gente que se fue haciendo amigo, prácticamente, en ese torneo, era único”, contó Iván.
Recordando ese torneo, el goleador se despachó con 8 goles. “En la mitad del torneo me operaron de apendicitis y creo que estuve 2 o 3 tres semanas afuera. En un partido contra San Benito, nos expulsaron a uno, nos hacen un penal y entré para patear después de no haber jugado durante meses. Por suerte lo metí y ganamos 1 a 0”.
“En esa época era uno de los mayores. En la final me pasó exactamente lo mismo. Los delanteros eran Garnero y Tabárez y justo cuando estaba haciendo la entrada en calor cobran penal, me miran y me piden que vaya a patearlo. Así que entré y lo hice”, contó.
PASIÓN PINGÜINA
Luego del paso liguista, muchos ex jugadores decidieron llevar los colores al fútbol amateur con la Agrupación La Pingüina. “Voy a sacar pecho de la agrupación porque siempre digo que somos la agrupación más grande de Paraná. Tenemos seis categorías, en Altos del Paracao y en Club 12, con categorías libres, femenino, M30, M40. Somos todos exjugadores y se ha sumado gente que le ha gustado el grupo”, comentó.
RECUERDOS
"Me emociona recordar mis inicios. Los mejores recuerdos de mi infancia los tengo en el club, no siempre dentro de la cancha, pero si con mis amigos en el contexto del club. Es lo que sentó la base de lo que soy hoy", rememoró el exdelantero.
Con la experiencia vivida, Iván aseguró que se aconsejaría "que se mantenga firme en lo que se proponía. Pero no cambiaría nada, porque no hubiese conocido a las personas que hoy están a mi lado".
Parte importante de ese proceso fueron los seres queridos, la familia. "Mis hermanos, mis viejos que son todos para mi. mi viejo me acompañó en todos lados. Después que falleció lo buscaba afuera de la cancha que lo sigo recordando siempre".
"Mi señora, la cual me acompaña en todo momento y mis hijos Alvaro, futbolista, y Clara, jugadora de hockey, deportes que lo hacen con mucha pasión. Están siempre en el club y en ellos me veo a mí", contó.