La carrera deportiva la comenzó en Atlético Paraná donde debutó en primera con tan solo 16 años. Un año más tarde realizó una prueba en Newell’s Old Boys y se mudó a Rosario. “Compartí pieza en la pensión con Bruno Marioni, viajábamos juntos. Después él subió a primera, pegó el salto e hizo una muy buena carrera en el fútbol”, recordó.
“Cuando quedé se hizo un convenio entre Paraná y Newell’s que el club tenía que hacerse cargo de una opción de compra o de algo de dinero pasado los dos años. Newells no la hizo y quedé libre. Ahí pasé a Huracán que llegué a jugar a 4ta, firmé contrato profesional a los 21 años y me dan a préstamo a Arsenal de Sarandí”.
“Huracán era un equipo con muchos jugadores y era difícil entrar porque estaban los de primera, los suplentes y los de reserva que veníamos pisando de cerca”, comentó Suárez. Pasó un año jugando en Arsenal, regresó a Huracán pero el descenso a la B, y al decisión del entrenador Carlos Babington lo dejaron relegado. “Nos reunió a los más chicos y nos dijo que iba a jugar en el ascenso con los más grandes. Ahí quedé libre”.
“Desde chico tenía en la cabeza ser futbolista. En esa época era joven, había proyección de algo más, y mi cabeza me decía que tenía que insistir cosa que no fue fácil”, recordó el exfutbolista. De Parque Patricios se mudó a Córdoba con un compañero que también quedó libre de Huracán.
“Nos levantamos a las 6 de la mañana, nos íbamos a entrenar en busca de alguna posibilidad, volvíamos, desayunábamos y nos íbamos a abrir la carnicería del padre. Y así era todos los días y los sábados jugábamos en campeonatos libres como para mantenernos. Pero es insistir y es muy de cabeza dura. Hoy por ahí, con esta cantidad de categorías que hay tenés otro tipo de posibilidades”, contó.
PRUEBA EN EL EXTERIOR
Con un entrenamiento propio, pero con muchas ganas de seguir vinculado al mundo del fútbol, Juan Pablo fue a probar suerte a Portugal de la mano de Bruno Marioni.
“Me probé en Belenenses a pocos días del cierre de libro de pases. La verdad es que no estaba bien entrenado, se notaba la diferencia. Entonces me quedé en Portugal esperando otra oportunidad y ahí surgió lo de El salvador”, recordó.
“Gente conocida me consiguió esa oportunidad en El Salvador. Pase de ir a ver partido de Champions o de vivir en un semipiso con Bruno a un hotel alojamiento. Era parte de seguir intentando ser jugador de fútbol”, contó sobre su experiencia en el país centroamericano.
Y contó sobre la experiencia en el fútbol salvadoreño: “En ese entonces era una liga dura, con buenos jugadores. Llegué para los últimos 4 meses, en ese interín nació mi hijo, anduve bien. Después pasé a otro equipo más grande, con un contrato de palabra arreglado, pero cuando llegué era totalmente distinto y me volví a Paraná y salimos campeones con la Pulga Ríos”, recordó.
“Para mi fue una etapa de transición volver a Paraná. Parece todo lindo pero hay momentos complicados”. Luego comenzó otra etapa en la carrera de Suárez ya con un representante que lo llevó al fútbol boliviano y que le permitió jugar la Copa Libertadores con The Strongest.
“Jugué contra River en el Monumental, Guaraní y Nacional de Ecuador”, comentó el exfutbolista que además estuvo en carpeta de Deportivo Jorge Wilstermann y de Bolívar. “Jorge Habegger me agarró de una oreja y me llevó. Elegí Stronger porque me senté y cuando me empezó a hablar me convenció”, contó.
Por ese entonces, y con la experiencia adquirida anteriormente, Juan Pablo se sintió como jugador profesional. “Si bien era distinto, porque eran equipos más chicos, ya en ese entonces me sentía como un profesional”.
En esos momentos que surgieron las propuestas para jugar a un mayor nivel y con aspiraciones a torneos internacionales, Juan no dudó en decir que sí al primer ofrecimiento. “Cuando me decían el monto yo le decía (al representante) cerrarlo ya. Era por lo que había luchado toda la vida. De salir a correr en Córdoba e ir a abrir la carnicería pasaron tres años hasta llegar a Stronger. Y esa insistencia hizo que se de”, reconoció.
También tuvo un paso por el fútbol italiano, en la tercera división. “A mitad de año, después de quedar afuera de la Libertadores discutí con Habegger. Si hay algo de lo que me arrepiento es de eso, de no seguir aprendiendo de él. El viejo era duro y yo era cabeza dura en ciertas cosas. Entonces la gente que me representaba me presentaron la propuesta de Italia y le dije que lo abrochen”.
“Rescindí contrato con Stronger, me volví a Argentina y a la espera de ir a Italia. Me dicen firmá el contrato y nosotros lo depositamos cuando liberen el cupo de extranjero. De última esperá un par de meses en tu casa que no pasa nada. En 4 meses el club se fundió, descendió a sexta categoría y me quedé sin nada”, recordó.
“Fue un mazazo porque ya tenía que mantener una familia, ya tenía que pensar dónde reinventarme y no es fácil reinventarse a mitad de camino con todo cerrado y demás. Si salió la posibilidad de ir un equipo de la C2 de Italia, el Sassuolo. Ese club tenía todo por la empresa que sponsoreaba a los mejores ciclista del mundo”, contó el exfutbolista que se desempeño en el calcio durante 10 años.
“Estuve en Interregional y C2. Me convenía de lo económico y categoría más abajo porque no eran contratos que depositabas en la federación. En la C tenés 1000 de contrato, otros mil de impuestos en la federación y convenía más lo otro. Además eran campeonatos mucho más competitivos porque eran muchos futbolistas que elegían esa forma de vivir y de jugar de manera profesional”, sostuvo.
En ese interín hubo otro ofrecimiento en Guatemala pero no arregló su vinculación. De Italia regresó a la capital entrerriana. “Un año antes de volverme me ofrecieron ir a Paraná, entrené, no pude arreglar no sé porqué, aún tampoco supe la razón. Me volví a Italia y en un momento dije basta, me vuelvo”.
Una vez que colgó los botines siguió ligado al mundo del fútbol como entrenador “Contento con lo que estoy haciendo hace 11 años ininterrumpidamente. El fútbol sigue siendo parte muy activa de mi vida”, contó el actual DT de Oro Verde.
Con la experiencia vivida en equipos de primer nivel, Juan Pablo comprendió que la carrera del futbolista era difícil, sobre todo en su época de jugador. “En los equipos de primera división tenías primera, suplente de primera, reserva, suplentes de reserva. Por ejemplo en Newell’s estaban los chicos de primera local y después los juveniles de AFA, o sea que tenía un filtro muy grande para llegar a reserva y a primera”.
“En aquella época el Nacional B las canchas que no eran buenas, los sueldos no eran buenos. El que podía hacer una diferencia económica la hacía en primera división de ahí para abajo no había muchos torneos y no era redituable para el jugador de fútbol”, sostuvo.
UNA PERSONA TEMPERAMENTAL
Su forma de ser en ciertos momentos le jugó una mala pasada y con el tiempo comprendió esas situaciones y la transmite a sus dirigidos. “Son cosas que no te llevan a nada. Al contrario, te pueden sacar no solo de un partido, te pueden sacar oportunidades y hoy en día un buen jugador inestable emocionalmente no es atractivo”.
En ese sentido, Juan Pablo reconoció que su temperamento le hizo perder la cordura en algunos momentos. “No se me salía la cadena tanto, pero si era complicado”, señaló.
LOS MEJORES RECUERDOS
Hincha acérrimo de Atlético Paraná, pero con gran respeto y encariñamiento con las instituciones donde le toca trabajar. Al respecto, Pablo demostró sus intenciones de trabajar en el Decano “Estuve en el Regional, dirigí la Sub 20 y en algún momento volveremos”.
Recordando los viejos momentos, Suárez rememoró sus inicios en las formativas de Atlético Paraná con su categoría 75. "Ahí empezó el sueño, ahí es donde realmente ves qué querés hacer. De esta categoría había un potencial tremendo y la vida te va llevando a distintas cosas por obligaciones familiares, económicas o distintas cosas pero cuando tenés el sueño claro y el apoyo de tu familia se puede intentar con más libertad"
No tener el apremio económico, cuando no es voluntad de uno dejar, que puede ser por estudio, con el apoyo familiar y la rienda suelta de manejarte con ciertas cosas, ahí empieza todo", reconoció Pabli.
"Fue un camino bueno, duro y que logré cumplir mis sueños. El primer sueño que cumplí fue jugar con mis ídolos: el Nene Castillo, Mario Garay, la Pipa Osoro, Cari Hundt. Yo no iba a cumpleaños los domingo, me iba a ver el calentamiento de la primera de Paraná y después a ver el partido. Eso es batallar".
Como consejo a ese pequeño futbolista que en los años 70 comenzó a patear las primeras pelotas le recomendó: "Que no sea tan loco, que baje un cambio. Que sepa entender ciertas cosas en ciertas edades".
UN EJEMPLO E ÍDOLO DE SUS HIJOS
“De grande entendés un montón de cosas. Cuando sos chico no te das cuenta por qué tu viejo no está por tantos meses, pero cuando intentas seguir el mismo camino te va dando un montón de respuestas. Con Juani tuve la alegría más grande que cuando debutó en primera jugamos juntos. Un pibe que la sigue peleando y por ahí no ha tenido la suerte que merecía. Y Gus es medio plaga, buen jugador y tiene la chance de seguir intentando”, sostuvo Suárez.
“Que me digan que soy su ídolo es fuerte, es muy lindo. Pero no escapa a lo que yo pensaba de mi viejo sin ser futbolista. Mi viejo también se iba por labura y era todo por nosotros, para que estemos bien. Uno cuando elige la misma carrera te das cuenta, sin querer sin que el otro te de la respuesta que vos necesitabas entender”.