Marcó la historia del club Unión Agrarios Cerrito con mucho amor por la camiseta y mucha pasión por el fútbol. Miguel “Coro” Catelani nació en Cerrito y el primer equipo fue Unión. “El primer campeonato que jugué, y lo gané, fue en el ‘79 cuando tenía 17 años”, recordó Coro. También supo vestir la camiseta de Atlético María Grande donde consiguió varios torneos regionales.
Sobre sus inicios, Catelani recordó que pasó por varias posiciones. “De más chico me hacían atajar y ahí estuve hasta lo que vendría a ser la reserva actual. Hasta que me quebraron la nariz y dije que no quería atajar más. De ahí me fui a jugar de 9, hacía muchos goles y después me pusieron como enganche número 5 que lo hice en mi etapa en Universitario con Pocho Montero como entrenador”.
“Siempre fui de entrenar bien y lo mío fue innato. Cuando terminaba de entrenar, agarraba la pelota y seguía entrenando yo solo. Siempre pateando la pelota”, sostuvo el cerritense. Durante su carrera consiguió 6 títulos en Unión Agrarios, 2 con Patronato y uno con Atlético Hasenkamp.
Como futbolista, Coro manifestó que su forma de jugar era de primera. "No era un tipo que agarraba la pelota y encaraba. Por lo general siempre la pasaba al que estaba más cerca o tiraba la asistencia".
El sueño de ser futbolista profesional no fue el caso de Coro Catelani. Durante su etapa lo importante era tener un trabajo que le permitiera el sustento. “Nos dedicamos más a trabajar, inclusive cuando venías a un club de Paraná lo que querías es que te consigan un laburo”, recordó Coro.
Estando en Patronato trabajó en el Molino Zaccagnini, como recibidor. “Entraba a las 6 de la mañana, salía a las 2 de la tarde. A las 14.20 me tomaba el cole para venir a Paraná a entrenar y no era para ser profesional. Era muy sacrificado y pese a eso físicamente anduve siempre bien”.
“Lo hacía porque me gustaba. Incluso ahora los chicos que están jugando por sentido de pertenencia hacia el club. En Cerrito siempre fue así, todos los que jugaban era porque les gustaba y sentían amor por la camiseta”, destacó.
Comenzó a trabajar con su padre como albañil una vez que terminó la secundaria. “Uno tenía vacaciones pero tenía que laburar por eso le ayudaba a mi viejo. Los sábados por ahí vendía facturas en un carrito, fui canillita y un montón de trabajos más. Y ahora soy chofer de camión, casi por jubilarme”.
"Mi viejo siempre me inculcó que primero había que trabajar y después jugar al fútbol. En esa época era así, y hasta estudiar quedaba en segundo plano", reconoció.
AMOR POR LOS COLORES
“Unión Agrarios es todo. Nos dio la satisfacción más grande de ser el único equipo que ganó un Torneo del Interior, más allá de que hayan cambiado el formato. Tuvimos el orgullo de ir a jugar contra Atlético de Rafaela, contra otros equipos de Santa Fe, contra Patronato. Creo que por el formato de los torneos es complicado que lleguen a esa instancia hoy”, manifestó Coro.
Asimismo, el exfutbolista reconoció: “Cerrito se revolucionó cuando salimos campeones en el 88 cuando entramos en el Torneo del Interior. Ahí hicieron una gran movida en poco tiempo donde hicieron tribunas, vestuarios, la zona de plateas. Íbamos a entrenar a la noche y los albañiles seguían trabajando".
"En mi época el fútbol tenía buena gente, no encontrabas gente mala. Era más sano, no como ahora que los jugadores se hablan mal entre ellos. Antes jamás un compañero lo iba a putear al otro, todos se apoyan en el equipo", dijo el referente cerritense.
"En Cerrito muchos salimos de los potrero. Ahí aprendíamos todas las mañas habidas y por haber en el fútbol, además que jugaban todos sin edad. Jugábamos descalzo porque botines no tenía casi nadie. Sin potrero no hay jugadores habilidosos como Maradona", señaló Coro.
LA PASIÓN DE PARANÁ CAMPAÑA
“Es mucha gente la que va a ver los partidos de Paraná Campaña, antes mucho más. Antes no había muchas formas de llegar, las canchas no estaban como tienen hoy con un césped lindo y era más difícil jugar porque no sabíamos para donde iba la pelota”, señaló Miguel.
"Uno no lo valora mientras juega, pero cuando uno deja de jugar se da cuenta de lo que ha logrado. Era una locura la cantidad de gente que iba a cada partido. la gente dejaban de trabajar para ir al a cancha. En todo el Paraná Campaña era la misma locura", manifestó.
DUATLÓN
Años más tarde de dejar el fútbol una nueva disciplina deportiva llegó a su vida. Y la adoptó de una manera bastante particular. "Llevaron una competencia al pueblo ahí nadie quería participar. Me consiguieron una bicicleta con tres cambios y ahí empecé".
"En bici nunca había competido, en pedestrismo si y solía llegar primero, pero en la bici me pasaban todo", contó Catelani que como máximo logro consiguió un segundo puesto en su categoría.
"Salía andar y pedía consejos a otros deportistas que hacían lo mismo. Si reconozco que no es lo mismo entrenar solo que en grupo. Además que lo ideal en ese deporte lo mejor es empezar de chico y yo empecé con 40 años en duatlón", comentó.
El duatlón llegó en una etapa de su vida donde tuvo que desistir de dejar el deporte de contacto debido a inconvenientes en su cadera. "Tengo prótesis de cadera entonces solo puedo salir a caminar o andar en bici", sostuvo.
UN FUTBOLISTA DESDE LOS PRIMEROS PASOS
Coro Catelani fue el referente del mediocampo de Cerrito en el ascenso al Torneo Regional de 1989. En su palmar cuenta con 7 títulos de Paraná Campaña (6 con Unión Agrarios y uno Atlético Hasenkamp y otros dos torneos con Patronato. Una vida marcada por el fútbol y por el esfuerzo de progresar.
"Mi mamá me contaba que cuando empecé a caminar ya pateaba una pelota. Siempre me decían que jugaba al fútbol porque aprendí a caminar detrás de una pelota", sostuvo con emoción.
"En la vida uno comete muchos errores que si pudiese lo corregiría pero lamentablemente no se puede volver el tiempo atrás. de joven me hubiese dedicado más al fútbol si hubiese sabido que iba a jugar tan bien. Más allá que lo económico no era bueno, pero era lo que mejor sabía hacer", manifestó.
"Tuve muchos momentos buenos y muchos momentos buenos, como todos. Por siempre tuve salud que es lo más importante. Las veces que estuve mal la luché, costó salir adelante pero con el tiempo salí. La vida es linda y no hay que desaprovecharla", señaló Coro, apodo adoptado por su prima porque no le podía decir Miguel.