Viviana Godoy, pionera en el automovilismo entrerriano

Hace 30 años la paranaense irrumpió en un deporte marcado por la presencia masculina. Su mejor etapa fue en los FIAT 600. Le cuesta ir a carreras porque siente la necesidad de estar arriba de un auto. El emotivo recuerdo a Gabriel Werner.

“Cuando empecé en este deporte era todo muy extraño. No solamente en el ámbito que me movía, sino para mi también porque era todo un desafío. No tenía ni idea pero me gustaban mucho los autos de carrera”, señaló la Claudia Viviana Godoy, una paranaense que marcó una época, plantó un mojón en el deporte donde solo era para hombres.

“Desde chica siempre tuve esa inclinación por el tema de los fierros. A mi padre le gustaban mucho los autos de carrera y me llevaba a ver las carreras de fórmula. Entonces ahí empecé a agarrarle el cariño por los fierros”, contó Godoy que comenzó a manejar a los 13 años.

Cuando se le dió la primera posibilidad, por invitación de una concesionaria de autos local, no la desaprovechó. “Había comenzado la Copa de Damas con esa monomarca y el dueño del concesionario, que era amigo de mi papá, le ofreció que me probara. Mi papá no estaba muy seguro, pero cuando me preguntó ni lo dudé. Después me puse a pensar de lo que estaba por hacer”, contó.

Con la invitación aceptada, Claudia comenzó a practicar gracias a la ayuda de un referente del automovilismo local, como lo es Ricardo Grinovero. Junto a él dio sus primeras vueltas en el Autódromo del Club de Volantes Entrerrianos. “Una amiga me dijo que conocía a una persona que me podía ayudar y resultó ser Grinovero. Cuando lo vi por primera vez me preguntó si sabía algo y si tenía auto, le comenté que mi papá tenía un 0km. Ahí me dijo que consiga un casco y que tenga en cuenta que iba a gastar un juego de cubiertas”.

“Él hizo todas las gestiones para ir al club de volantes para dar vueltas con el auto de mi papá. Algo muy loco como todo lo que he hecho en toda mi vida. Al principio manejaba Ricardo y me iba marcando el camino y me iba explicando cómo doblar, cómo frenar y todo eso”, contó la expiloto. A los días comenzó con las pruebas en los autos de carrera.

“Las primeras vueltas al ir sola iba bárbaro, me las rebuscaba. Pero cuando tuve que ir entre autos no entendía nada. Fue todo un acontecimiento esa primera carrera, encima en Paraná”, recordó. En la primera clasificación de la Copa de Damas, Godoy logró el mejor segundo tiempo.

Los primeros pasos los dio en carrera entre mujeres, años más tarde comenzó a mezclarse en competiciones contra la rama masculina con el FIAT 600, “Una categoría realmente de autos de carrera. Los fitos, son lo más”, comentó.

“Ahí los hombres me miraban raro. Me decían muchas cosas y yo me las aguantaba. Aveces respondía, otras no y siempre habías malas miradas por que aveces los hombres, al ser tan machistas, no soporta que las mujeres tengan una virtud. Hubo hombres que dejaron de correr porque no soportaban que la mujer le gane”, señaló la fanática de Chevrolet.

Asimismo, Claudia destacó: “No me afectaba demasiado porque mi personalidad es fuerte. No me interesa lo que diga la gente. Yo soy de las que se fija un objetivo y ahí voy”.

EL RECUERDO DE UN AMIGO

“El tercer tiempo es lo más lindo del automovilismo. En realidad es lo más lindo del deporte porque te deja muchas amistades, es muy lindo”, destacó Godoy.

Dentro del ambiente, Viviana entabló una gran relación de amistad y deportiva con Gabriel Werner. “No puedo hablar de él porque siempre que lo hago me emociono. Con él aprendí muchísimo en el automovilismo, me enseñó montones de cosas”, destacó sobre el expiloto fallecido en 2007.

“Era un ser adorable que me brindó todo lo que tenía. Lo que me pasó con él es algo maravilloso, estar en ese equipo fue muy lindo porque compartí con un grupo de personas que era muy lindo. Y Marianito (Mariano Werner) que me lustraba el vidrio del fito para que salga a correr”, recordó.

AMATEURISMO PURO

Toda su etapa automovilística estuvo marcada por el esfuerzo propio para solventar los gastos que conllevaba participar en cada categoría. “Siempre había que poner dinero e iba con lo justo”, reconoció.

“A veces en el deporte todo depende de cómo uno se mueve. La categoría de mujeres era espectacular, muchos iban a ver las preliminares del TC exclusivamente. Era muy atractivo y competitivo porque había muchas chicas que venían del karting, hijas de, mujeres de y yo estaba ahí haciéndole frente”.

Uno de los apoyos que tuvo como piloto de carrera fue del Gobierno de Entre Ríos. “Yo trabajaba como camarógrafa en la Municipalidad de Paraná y en un acto por el 25 de Mayo, Jorge Busti (gobernador en aquellos años) me vio y después pidió que me reuniera con él. En su despacho me consultó cómo era ser piloto, me preguntó si me gustaba. Como resultado me dijo que me quería ayudar llevando la marca de la provincia en el auto. Y fue uno de los sponsor que tuve. Fue una bendición, ese dinero me ayudaba para mostrarme diciendo soy de Paraná, soy de Entre Ríos”.

La ex piloto paranaense reconoció que cada tanto le da nostalgia esa etapa y le da ganas de volver a competir en el automovilismo. “Hay veces que si quiero volver pero no siempre. Me hace mal ir al autódromo porque quiero subirme, me hace mal el olor del ambiente. Mi hijo me invita pero cuando voy prefiero estar con amistades en un motorhome viéndolo por tele, pero me hace mal”.

Y señaló: “Hoy me dan ganas de subirme pero es todo un negocio. Antes, cuando yo corría, más que nada con los fitos, era más folclore y eran realmente carreras de auto. Hoy son carreras de auto, no de piloto porque el que tiene mejor auto tiene más chance. Además que es muy costoso”.

“Las carreras de fitos me encanta ir a verla porque parece que estoy arriba de uno. Podría volver ahí pero es cuestión de ponerse. Pero los reflejos no son los mismos, los años tampoco y otras muchas cosas”, contó Vivi, que además se desempeñó en el área de prensa de la Municipalidad de Paraná.

Vivi es fanática de Chevrolet y tuvo la oportunidad de compartir con uno de los referentes del “Chivo”. “Siempre fui fanática de Guillermo Ortelli, con quien corrí una vez y eso fue fantástico porque manejaba con la puntita de los dedos y lo llevaba como si nada, fue muy lindo”.

Dentro del automovilismo de las cosas más lindas que le pasó fue haber entablado relación con referentes del ambiente. Uno de ellos fue Carlos Reuteman, con quien recordó una charla dentro de un autódromo. “Eso fue lo más hermoso que me pasó porque compartimos una charla, compartimos un viaje y la verdad que conocí un ser extraordinario. Una persona fabulosa. Y aparte de eso, todas las amistades que tengo en el automovilismo”.

En contraposición, lo más feo fue una carrera que se le truncó por un despiste a causa de otro vehículo. “Tenía todo para ganar una carrera con los fitos. Fue con lluvia, venía bien y me tiraron afuera en la primera vuelta”.

Analizando el presente del deporte, Vivi Godoy manifestó que “sería bueno que empiecen las mujeres a correr”. “Hoy no hay categoría, lo de mi época fue fabuloso y que empezó después que vino la F1 a Buenos Aires en 1994”.

OBJETIVO CUMPLIDO

“Los sueños se cumplen. Hay que luchar, hay que trabajar, hay que ponerse firme en los objetivos. Fue lindo el camino porque hice deporte toda mi vida, porque me dio muchas amistades que hasta el día de hoy las conservo y me ayudó en la vida también todo lo que he vivido. Lo bueno y lo malo”, valoró Viviana.

Además del automovilismo, Godoy practicó patín artístico, hockey sobre patines y un poco de fútbol. Fanática del número 7, por su fecha de nacimiento (7 de abril) y por Cristiano Ronaldo. “Tengo mi corazoncito con un jugador, soy fanática mal de Cristiano y del Real Madrid”.

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