
La relación de Agustín con el mundo acuático comenzó en el Club Náutico de Paraná cuando recién nacía la escuela de vela. Lo hizo junto a su familia, que hasta el momento el único que había experimentado con actividades de ese estilo fue su padre. "Mi papá iba al Rowing y se tiraba en las tablas de Windsurf, no sabía navegar en ese entonces y se iba hasta Bajada Grande. No teníamos relación con el ambiente de la vela, recién empezamos con la escuela en el Náutico", contó.
Las condiciones para ser actualmente uno de los referentes se fueron dando progresivamente, de acuerdo a su dedicación. "Mis padres son muy competitivos y se engancharon cuando vieron que de chico tenía buenos resultados. Uno ahí se empieza a dar cuenta, empieza a tener más exigencias y va analizando las distintas competencias locales o en el exterior. Es algo que no te das cuenta, peor querés tener mejores resultados, mayores competencias. Una vez que estás adentro ya está", destacó Krevisky.
Asimismo, reconoció que es una disciplina que requiere mucha dedicación y tiempo, algo que le costó concatenar al formar su familia y por cuestiones laborales.
"Para mejorar en esto es necesario irse de la ciudad, a Buenos Aires por ejemplo como me pasó. Es una actividad que te lleva mucho tiempo, podés empezar a las 8 y son las 17 y seguís en el agua. Y yo no podía hacer eso y cómo yo quería, por eso dejé de competir por un tiempo, pero mientras tanto me abocaba a otras actividades para mantenerme en forma y mantener la adrenalina".
“Todos tenemos ciertas características, pero todo es en base a entrenamiento, a veces tenes un talento o lo lográs con más esfuerzo. Cuando algo te gusta mucho le pones muchas ganas y los resultados vienen. El tema es proponérselo. No se cómo me hubiese ido si me dedicaba a pleno, pero ahora estoy tratando de recuperar ese tiempo, que ahora lo puedo hacer y no sé por cuánto tiempo más", sostuvo.
Agustín tiene dos hijos, Tiago y Miranda a quien le inculcó la importancia de realizar un deporte y que ellos adoptaron como forma de vida. “Aprendieron a navegar, pero en ese momento estaba en una situación que no podía estar con ellos y apoyarlos, no quería que pasen lo mismo que yo que viajaba mucho a Buenos Aires, con competencias y me di cuenta que lo importante es que ellos aprendan un deporte”.
“Además que se relacionen y tengan su grupo de amigos para compartir y que hagan lo que quieran hacer. Mi hijo hizo fútbol, le encanta, y rugby que le va muy bien en primera, y mi hija hace hockey. Tienen incorporado eso de todos los días hacer deporte, yo también lo hago. Entonces estoy tranquilo porque siento que cumplí el rol de acercarlos”, destacó
EL RÍO PARANÁ, LA MEJOR PISTA
El Paraná es uno de los mejores ríos para iniciarse en el yachting debido a las características que presenta. Así lo reconoció Agustin que lo ha comparado y comprobado en distintas partes del país y el mundo.
"Para aprender a navegar hasta los 13 años aproximadamente es de los mejores lugares porque el río es tranquilo, si bien hay correntadas, no hay oleaje o mucho viento. Son cosas a favor para agarrar buen nivel rápidamente, pero por el contrario para subir el nivel es necesario irse a Buenos Aires, al Río de la Plata", manifestó.
También tiene la ventaja “que está cerca, es amigable, presenta todas las condiciones y no como en otros lados que tenés que moverte muchos kilómetros”.
Y eso conlleva a que uno “termine dejando por que es mucho sacrificio ir a entrenar a Buenos Aires, además que tuve la discontinuidad cuando tuve mis hijos eso no me permitió moverme mucho”.
Pero el Paraná es su adoración, cada vez que vuelve de alguna competencia o de un viaje necesita, aunque sea, ir a ver el río desde la costanera. “Es tremendo mi mujer dice que estoy loco, pero tengo que verlo, ver cómo está el viento así me quedo tranquilo”. Un río que reconoció es discriminado por su aparriencia por los deportistas extranjeros. “El Caribe todo re lindo, con agua cristalina, pero el viento siempre es el mismo, que no te permite avanzar. El Paraná o el De la Plata, que tiene todas las condiciones, siempre presentan algo distinto, pero ellos no lo saben y nosotros no se lo decimos”, contó.
Además de tener un río que brinda todas las condiciones necesarias para aprender las distintas disciplinas, la ciudad de Paraná tiene uno de los clubes más completos en materia acuática como lo es el Club Náutico, sostuvo Krevisky. “Es de los mejores a nivel país, está bien organizado. Lo digo con orgullo porque cuando empecé no había ni un quiosco para comprarse algo, nací ahí”.
“Es muy abierto a todos los deportes de agua, algo que no es común porque afuera hay muchos clubes con un solo deporte. A todo lo que flote le dan apoyo y con buena onda. Se respira deporte y como en todos los clubes de la ciudad todo es a base de esfuerzo y cuando viene gente de afuera te das cuenta”, manifestó Agustín.
TRABAJO EN EQUIPO
En yachting solo intervienen dos personas y el barco, aunque Agustín siempre fue un motivador de entrenarse en grupo y no guardarse información. "De chico tuve esa experiencia y pude ganar un mundial porque de los cinco que fuimos tiramos para el mismo lado", contó.
Con el actual grupo "me costó hacerles entender esa metodología, pero está bueno compartir para poder crecer, de esa manera nivelás para arriba sino no tenés rival para entrenar", remarcó.
"A los chicos les dije, vamos a darnos masa pero vamos a compartir todo lo que sacamos del día a día porque afuera nos ganaremos entre nosotros el que mejor esté ese día pero no vamos a dejar de compartir acá. Hay mucho nivel y hasta hemos peleado competencias entre nosotros", sostuvo.
En su equipo, que conforma junto a Juan Martín Benítez, con quien terminó tercero en el mundial del 2022, Agustín es el timonel y él es el que más fuerza hace. “Tiene que tener más físico. Yo tomo más decisiones, pero hay momentos donde él interviene, no somos egoístas en ese sentido”.
La vela es un deporte que además requiere mucha logística al momento de participar en competencias. De tal manera que para trasladarlo de un lugar a otro es necesario llevarlo en un conteiner. "Al tener buen nivel, con buenos resultados, la fábrica de los barcos nos hace el traslado y a ellos les sirve para mostrarse y vender más. Ahora estamos en ese momento que nos dan más bola, lo que nos entusiasma más para seguir", contó el deportista que con tan solo 15 años logró su primer título mundial en la clase optimist.
Sin embargo permite conocer paisajes fantásticos en distintas parte del mundo. El más reciente para Agustín fue en Saint-Martin en el caribe. “Era un mar muy jodido, con mucho oleaje, mucho viento un evento muy exigente donde hay que dar vueltas por las islas. Ganamos varias regatas y ante una gran cantidad de barcos”, recordó.
“Es un evento exigente, pero más divertido no tan competitivo, es tremendo por más experiencia que tengas te da miedo porque el barco se pone muy violento, busca clavarse adelante y volas disparado entonces tenes que estar muy entrenado. El barco acelera mucho y busca hundir las proas, es como que se frena a cero y entonces podes salir eyectado. Podes ir y cancherearla pero tenes que estar entrenado”, destacó.