
Una cirugía de rodilla casi le cuesta la vida pero ahora en la etapa de recuperación sueña con volver a competir y representar a la Argentina.
La atleta crespense Betsabé Páez, múltiple campeona nacional e internacional, atravesó un 2020 muy complicado que casi le costó la amputación de una pierna y hasta estuvo en riesgo su vida. “Nunca se me habría cruzado por la cabeza pero la vida te sorprende. Uno ni se lo imagina porque vive, va detrás de sus sueños y de un momento a otro te puede cambiar absolutamente todo”, aseguró la joven de 27 años.
La rotura de ligamentos cruzados de la pierna izquierda fue el desencadenante de 9 intervenciones quirúrgicas posteriores. “Venía de muchas competencias para sumar puntos y ver si me podía meter en los Juegos Olímpicos de Tokio. Estaba en el campeonato sudamericano indoor en Cochabamba (Bolivia) y ahí sufro la rotura del ligamento cruzado que es una lesión común”, sostuvo la joven saltadora en alto que contaba con un gran presente y era una de las grandes promesas argentinas.
Ante el avance de la pandemia y la cancelación de los JJOO, Betsabé decidió regresar a país para someterse a la cirugía y posteriormente encarar la rehabilitación para volver cuanto antes al campo de entrenamiento. “Era una cirugía simple, pero todo resultó con dos cirugías de tobillo y siete de rodilla”, relató la atleta.
“Tras operarme la primera vez demoro en arrancar la rehabilitación porque era complicado por la pandemia. A todo esto tuve que aprender a caminar. Pero la rodilla me quedó flexa y me tuvieron que intervenir nuevamente para que pueda tener la rodilla extendida” contó.
“Luego de la nueva rehabilitación el cuerpo médico de la Selección Argentina de Atletismo me atendió en Rosario y en un estudio de imagen detectaron un cuerpo metálico debajo de la rótula que impedía moverme lo que me trababa la pierna y no podía correr. Entendí que es una situación que podía pasar, además confiaba en el médico que me operó y me tenían que volver a operar”, comentó.
Lo que era una operación sencilla, que requería abrir y sacar el elemento, se complicó aún más al contraer una bacteria intrahospitalario lo que puso en serio riesgo su vida. “Me generó casi una septicemia que es una infección generalizada en todo el cuerpo que es mortal. Me intervinieron rápidamente y a los dos días de haber sido operada empiezo a sentir los síntomas de la infección, me intervienen de urgencia. Primero era salvarme la vida y después salvar la pierna. Eran los dos objetivos principales”, relató la atleta.
La situación fue tan desesperante que confesó haberle dicho a su madre que quería perder la vida antes que la pierna. “Fue todo una situación fea y ahora que reflexiono entiendo que en ese momento fui muy egoísta, pero realmente estaba en un estado tan shockeante y angustiante que me sentía mal. Además corría riesgo de contagiarme de Covid porque mi sistema inmune ya estaba colapsado”.
Y para complicar las cosas, en medio de todo se enteró que no contaba con obra social debido al cambio de reglamento por parte del Enard. “Cumplia con los requisitos de la beca porque estaba primera en el ranking nacional y sudamericano para ser becada por el Enard y la Secretaría de Deportes de la Nación. Nunca me quedó claro porque me bajaron la beca del Enard y la otra no tenía cobertura médica”, sostuvo la Licenciada en Educación Física.
Ahora continúa con el proceso de rehabilitación que le demandará un tiempo, aunque no impide que siga soñando con volver a las pistas. Y aunque no cuenta con el alta médica, la muchacha ya lo demostró con un pequeño gesto que tuvo con una de sus alumnas personales.
“Fue como una picardía de mi parte pero fue un momento super lindo porque recordé todo lo que había vivido que era tan terrible e incierto sin saber cómo iba a terminar. Fue todo un desafío para ella y para mí”, contó la joven atleta que como método de motivación hacia una niña que nunca había hecho ejercicios en público decidió acompañarla trotando.
“Fue un momento hermoso porque venía sin trotar sin hacer nada hacía un año y medio. Todo con mucho miedo, porque estas lesiones generan miedo y con temor a tener una recaída. Justo ese día estaba con una alumna que es muy especial, que nunca se animó a correr o hacer gimnasia al aire libre. Le conté lo que me había pasado y le dije de ir juntas las dos por primera vez”, comentó con respecto a una publicación en redes sociales donde se la ve corriendo.
“Por la repercusión que tuvo me di cuenta que en la vida todo pasa. Creo que con perseverancia, voluntad y mucho amor se sale de todo”, remarcó Betsabé que se encuentra en el proceso de retomar a las pistas y en un futuro sueña con volver a saltar.
GRAN APOYO DE SU COMUNIDAD
Todo Crespo estuvo al tanto de la salud de Betsabé Paéz continuamente y ese apoyo y afecto a la distancia le hicieron muy bien a la joven atleta. “Sentir el acompañamiento, la solidaridad con mi familia y conmigo fue el empujón que me sacó adelante y creo que sin eso hoy no la estaría contando o estaría en mi cama depresiva”, destacó.
“Siempre digo que uno sale adelante por su voluntad y su fuerza, pero es sumamente importante el acompañamiento de la familia, de los amigos, de los seres queridos. Sentí tanto cariño y amor que creo que eso fue producto de mi sanación. Tengo que agradecer con toda mi alma a todo el mundo de corazón”.
“Siento que nunca voy a poder devolver todo lo que hizo la gente por mi. La vida es una cadena de favores, hoy por mi y mañana por ti. Así el mundo me parece que es más lindo y amable a pesar de todos los problemas y circunstancias que nos toque atravesar. No hay nada como la unión de todos y de la buena predisposición”, señaló.
Por otro lado, reconoció que la manera de manejarse de los profesionales de la salud le fueron favorables para no bajonearla. “Nunca me dijeron que había riesgo de que me corten una pierna y a veces creo que es mejor no saber ciertas cosas. Por eso si bien me sentía mal, estaba tranquila, aunque cuando me dijeron que se podía complicar todo fue crisis”.
“Fue durísimo en todos los aspectos, porque también por los protocolos tuve que atravesar esa situación sola, mi familia no podía ingresar”, recordó. Asimismo en esta etapa que atraviesa también recibe continuamente palabras de aliento de sus allegados ante su sueño de volver a competir.
“Al principio cuando me comunicaban todo esto me decían ya está vas a quedar renga, era incierta como iba a quedar sin embargo me rodee de las personas que me dijeron que podía salir”
“Incluso tengo que agradecer al kinesiólogo que me acompañó en la recuperación en Rosario que me decía que me quede tranquila que iba a volver a caminar bien y siempre fue de tirarme esperanzas”, sostuvo en referencia a Raul Beribé reconocido profesional que se se convirtió en su padre rosarino.
“Hoy creo que nada es imposible, excepto de la muerte, pero quizás la mia es una manera muy utópica de vivir. La experiencia que he tenido es que en realidad nada está 100% dicho, que uno puede revertir cada situación con amor, con voluntad, con la gente correcta que lo rodea siempre se puede volver”, añadió.
El deseo de volver a la alta competencia está ya que Bestabé no bajará los brazos hasta intentarlo. Ya lleva más de 20 en el atletismo y ha sufrido lesiones que por momento pusieron en duda su continuidad en el deporte. “En su momento cuando me quebré las lumbares estuve 3 años afuera de las pistas y me dijeron que nunca más iba a volver al atletismo. Ahí entré en un cuadro de depresión porque en ese momento era muy chiquita con 17 años, no tenía herramientas emocionales para enfrentar esa situación, no la comprendía y a pesar de esas situación tan jodida y dura pude volver a la alta competencia”.
“En el medio otra vez problemas con los tobillos, me dijeron que podía tener cáncer, que iba a tener prótesis en las dos piernas. Siempre parecía que iba a ser imposible volver”, reconoció Paéz
EL ÚLTIMO SALTO
Uno de los pilares fundamentales en su carrera deportiva en los últimos años es José Rodolfo Barizza, alias Toto, el Jefe Nacional de entrenadores.”Es como mi abuelo del alma que se ha convertido en alguien muy importante porque es mi motor desde 2019”, relató la atleta. Y es uno de los motivos por lo que la crespense quiere volver a dar el último salto.
“Siempre digo que fue el que me devolvió las ganas de ir a la pista a entrenar. Cuando empezas en esto te apasiona como un juego y después a medida de los éxitos, las becas y los sponsor se torna un poco pesada la carrera y de repente nos olvidamos que lo hacemos porque realmente nos gusta para pasar a pensar que lo hacemos para sostener un sponsor, una beca, un estatus que logramos. Ahí es donde se pierde la magia o el disfrute”, manifestó.
Toto la vio entrenando en el Cenard y le dijo que quería que fuese su última atleta. “Yo lo miro sorprendida y me vuelve a decir ‘yo me voy a retirar del atletismo y vas a ser mi última atleta’. Que me haya dicho eso era todo un privilegio”, sostuvo Betsa que aún se le eriza la piel cuando recuerda ese momento. Y sostuvo: “Todos los días está mandandome mensajes diciendo mira que tenemos que hacer el último salto, no importa si saltamos 1,30 o 1,90 y nos vamos a retirar”.
“Me tomé el deporte desde otro lado yque loco porque cuando uno disfruta los logros vienen hacia uno. Es una consecuencia cuando estás disfrutando el proceso y sos feliz las cosas vienen solas. En 2019 fue uno de los mejores años deportivos, fue por esa pasión y amor que volví a sentir que me lo dio él. Hoy mi objetivo creo que es hacer mi último salto, y es con el Toto”, resaltó la crespense.
LADO SOLIDARIO
Desde muy chica, Betsabé es motivada por la solidaridad hacia el otro y siempre estuvo vinculada desde algún lado a ayudar a los demás. Una vez recibida de licenciada de Educación Física comenzó con los estudios de la licenciatura en Trabajo Social y comenzó a formar parte de una ONG en Rosario.
En una de las tantas recorridas conoció el caso de un jovencito que vivía en la terminar rosarina hacía 6 meses y no podía volver a su casa en Chaco porque no tenía el dinero.
Así conoció al exfutbolista de Newell’s, Vélez entre otros equipos, Sebastián Domínguez. “Yo quería ver como ayudar, desde la ONG como que me dijeron que había muchas cosas que no se podían resolver, pero yo como obstinada me propuse conseguir que vuelva a su casa. Es ahí que hice una publicación en Instagram e invite a quien se quisiera sumar para ayudar al chico. El primero en escribirme fue Seba que ya lo tenía como amigo en la red social”, contó.
“Seba que tiene un perfil muy social. Me llamó y coordinamos para ir al otro día. Así fue que me buscó, fuimos a la terminal y consiguió el pasaje hacia Chaco. El nene estaba muy emocionado corriendo con el pasaje en la mano, todos muy emocionados por ver esa situación. Creo que es una de las anécdotas más lindas que recuerdo de mi vida porque esa emoción de conectarse con la felicidad de otros no tiene precio y poder resolver una problema que lo afligía tanto porque en ese tiempo había fallecido su madre” recordó .