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Daniel Zamora, el multifacético árbitro paranaense, en ascenso

A sus 35 años debutó en la actual temporada de la Primera Nacional como segundo asistente. Además de la profesión que lleva adelante desde que vio a Elizondo en la final de un Mundial, es músico tropical y bailarín de tango.

Daniel Zamora es el actual referente en el arbitraje paranaense, reciente debutante en la Primera Nacional, el ascenso que buscó desde aquel momento, mirando la final del mundial Alemania 2006, en que dijo que quería ser árbitro basándose en la figura de Horacio Elizondo, juez de esa definición entre Italia y Francia.

Una decisión distinta a sus 19 años ya que nunca había practicado el deporte ni siquiera, más allá de haberlo jugado en la escuela o en el barrio con amigos. "Siempre estuve abocado más a lo cultural. Hasta ese entonces había ido a una cancha como hincha a ver mi club, Ministerio", destacó.

"Mi familia y amigos decían 'no que te van a cagar a palos, te va a ir mal', era bravo en ese momento era otro fútbol. De a poco se fue dando, me fui metiendo, tuve que estudiar un poco más que mis compañeros por que no jugué, a veces gritaba cosas que no tienen sentido, como cuando es directo o indirecto, después me daba cuenta lo que gritaba de chiquito", contó el juez de 35 años con una carrera que continúa en ascenso.

"Siempre lo tomé con ganas y me gusta hacerlo por eso no lo sufrí. Voy y me pagan, hago lo que me gusta, me divierto mucho", manifestó .

"Al principio tenias que dirigir 3 o 4 veces para que te conozcan. Hoy con redes sociales los chicos que debutan ya saben los nombres y todo. Al principio te dicen árbitro, después Zamora y ahora Dani. Yo lo viví como hincha y a veces es gracioso".

El juez forma parte de una corta lista de árbitros paranaenses que han estado en el profesionalismo a nivel AFA. Adrian Fonzo, Sebastián Palacios, Rodrigo Garcilano son algunos de esos nombres. "Es raro y es difícil llegar, tal vez lo mío le abra la puertas a otros, por ejemplo lo de Fonzo no se si se aprovechó", dijo el árbitro nacional desde 2012.

"Me ayudó mucho los ascensos de los equipos de acá, porque empezaron a venir verdores de árbitros. Me sentaba al lado escuchaba lo que comentaban, lo que buscaban, lo que puntuaban, hablaba con ellos y empecé a entender qué se necesitaba, cómo se trabajaba, cómo te ven ellos y a lo que se apunta. De esa manera pude ir formando un árbitro y fui entendiendo cuál era el personaje que tiene el fútbol" destacó.

“Algo que también me marcó fue ver a Patronato y Paraná jugar la B Nacional. Decía cómo puede ser que ninguno de acá estén en este nivel, y empecé a trabajar distinto para ocupar ese lugar”, señaló Zamora.

El árbitro tiene una formación distinta ya que se prepara para hacer cumplir las reglas del fútbol y ser una autoridad dentro del campo de juego. Luego con el tiempo sufre condicionamientos propios de la cultura futbolística.

"Siempre traté de no ir a la cantina, al boliche si tengo un partido al otro día, hay que cuidar esas cosas. Uno piensa que el árbitro es las 24hs no es tan así pero te tenés que cuidar permanentemente para que el hincha no lo use en contra".

"Con las redes sociales llegas a toda la gente, pero como contra hasta te cuentan todas las costillas. Lo de Boca no lo vi mal, porque pasa en la mayoría de las instituciones que entregan un presente", reconoció al respecto del episodio ocurrido en Bolivia por regalos de la institución Xeneize a la terna arbitral por Copa Libertadores.

Además de la Liga Paranaense, Zamora ha dirigido en los torneos argentinos lo que ha permitido recorrer todo el país y conocer las culturas futbolísticas de las distintas provincias.

“Recorrer el país me ha culturizado sobre fútbol, hay gente que faltan 8 horas para el partido y ya va a la cancha, cuelgan los trapos. También te putean con la tonada. En Paraná mismo hay hinchadas que se diferencian por zona”. “Estamos en otra sociedad del fútbol, más táctico, más rápido, es un show, un espectáculo, por eso antes se sufría más el folklore del fútbol donde se buscaba más problemas”, acotó.

Y reconoció que una de las canchas más difíciles son las de los clásicos Peñarol-Sportivo. “Por el clima y el entorno fueron esos clásicos, en esa época que yo era joven y se jugaban a cancha llena”.

Daniel destacó que una de sus características es conocer previamente algo de los equipos para saber con qué se va a encontrar dentro de la cancha. “Voy mirando los equipos, algunos datos tal un jugador que no juega hace tantos partidos, ahí está el goleador, esas cosas me ayudan. Además el jugador sabe las reglas y más de categoría altas se las saben para buscarle los puntos importantes, las ventajas. ”.

POST ARBITRAJE

La carrera de un árbitro de fútbol termina cercano a los 50 años y luego queda aquello que haya proyectado en el transcurso de su vida. Es por eso que en su momento se impuso que para arbitrar los colegiados deberían tener un trabajo registrado “más que nada porque después de cierta edad es complicado encontrar un trabajo”, manifestó Daniel.

“Si bien con la actividad uno se mantiene más joven, es una actividad complicada. Ahora capaz que con el VAR quienes tengan más edad vayan a la cabina”, señaló.

LA MONEDA DE SAQUE

Antes de cada partido, Zamora tiene el encuentro con los capitanes de equipo en el círculo central para sortear arco y saque. Su moneda tiene un diseño especial: de un lado Diego MMaradona y del otro Lionel Messi.

“La moneda me ha servido como una encuesta, porque en los sorteos los más jóvenes eligen a Messi. Debe ser algo generacional”, sostuvo.

MÚSICO Y BAILARÍN

El arbitraje era un ambiente totalmente desconocido para Zamora en su niñez y adolescencia. En cambio, el tango y la percusión marcaron etapas en si vida de joven. “No puedo poner uno encima del otro, tuve etapas fuertes en mi vida en cada rubro. Es mi manera de vivir”, señaló.

Empezó con el tango. Por casualidades de la vida a los 8 años, en medio de las vacaciones familiares en Capital Federal, Dani hizo un casting de baile en La Boca y lo quisieron contratar.

“Me vieron bailar y me dijeron que me quede paa bailar ahí y cada tanto hacían viajes a Francia. Mis padres no se animaron en ese momento, no era el mismo mundo de hoy. Todas las mañanas sonaba el teléfono en casa para preguntar si estábamos interesados. Por eso digo que soy un bailarín frustrado”, contó.

“Después en la escuela me metí en el coro para tocar el bombo. Unos compañeros me dijeron que hacían covers de La Renga y necesitaban percusionista. Estudié un poco de batería y gracias a eso anduve por toda la provincia”, recordó Daniel. Tambié integro el grupo de Orlando Gómez, con música del recuerdo en bares y fiestas, hasta los 23 años que comenzó con el arbitraje.

Sin embargo su profesión no lo alejó de sus otras pasiones. Durante la pandemia, y ante la falta de fútbol, Zamora fue invitado a sumarse a una banda que rinde tributo a luciano Pereyra. “Cuando no puedo ir tengo un suplente, pero cada tanto me meto a tocar con ellos y en el tango lo mismo cuando puedo lo hago”.

EL VAR

La llegada del VAR al fútbol ha cambiado por completo el deporte, tanto para jugadores, árbitros y para los propios hinchas. En este caso, Daniel se mostró completamente a favor de esta nueva tecnología que viene a ayudar así como lo hicieron otras implementaciones en el tiempo.

“Era una necesidad. En Japón nos quejábamos del cambio de la Tango a las otras pelotas. Cambió el juego, hay más manos, cambió el terreno de juego. Toda la tecnología ayuda, el intercomunicador, el aerosol, el detección de goles, que no me tocó usarlo. El juego se volvió más rápido, con más cámaras pero nosotros seguimos teniendo dos ojos”, manifestó Zamora que aún no ha cumplido el rol dentro del VAR.

“Al principió costó. Si bien es un cambio fuerte, porque uno se preparaba para ser una autoridad, de tener la última palabra, sea acierto o error. Antes no estaba la psicología de es penal pero en la tele me dicen otra cosa, al principio costaba que te digan desde la pantallita te van a cambiar la decisión”.

Y reconoció: “No estábamos acostumbrados a eso. Uno se preparaba psicológicamente para tomar esa decisión, bancarla pero hoy el VAR empezó a buscar eso de decir no soy todopoderoso”.

UN REFERENTE Y APOYO INCONDICIONAL

Desde el momento que decidió ser árbitro, como en distintas situaciones de su vida, Daniel siempre tuvo el apoyo de su padre. "Es mi maestro, mi amigo, el ejemplo que siempre seguí. Si sonrío en la cancha es por que él que me dijo "no hay más fuerza que un tipo que está sonriendo, no le vas a ganar nunca" y era verdad", remarcó el árbitro.

“Siempre me dijo ´Dani, a la carrera que elijas tenés que ponerle un montón, invertir´. Nos gustaba ver boxeo y me decía ´querés boxear, cómprate tus guantes, tus zapatillas, armá tu bolsito y andá a entrenar. Querés ser árbitro, conseguite tus cosas´. Siempre me acompañó”, contó Daniel.

Desde ese Mundial 2006 donde vio la figura de Elizondo dirigir la final y dijo quiero hacer lo mismo que él, su padre también fue uno de los primeros en advertirle y que se cuidara. “Nosotros íbamos a ver los Sportivo-Peñarol y a veces no terminaban, y mi mamá decía ‘cómo te van a poner ahí’. Después se hizo un clásico, ‘che, este finde se juega, seguro te van a llamar’. Y me iba a ver.

REFERENTES

Dentro del referato, Zamora tiene como referente a un colega paranaense: Adrián Fonzo. “Sigo sus pasos, es un tipo que te canta la justa y me ha ayudado un montón”.

Asimismo, reconoció que tiene referente en todos los palos. “Siempre busqué inspiración en todos los demás, sobre todo en la gente de Paraná. Soy un fanático de lo nuestro. Pienso que a veces nos falta la pata cultural para que nos apoyemos entre nosotros”.

¿CANCHA LLENA, BAILAR TANGO O TOCAR LA BATERÍA?

“En dos la gente está a mi favor, en la otra nadie”, señaló.

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