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Homenajes: defensa, triples y sacrificio, pilares de la carrera de Oscar Heis

El Cabezón fue referente de los 90 y los 2000 en el básquet local. Su amor por Echagüe y una carrera sobre la base del esfuerzo. La pasión por el básquet, su profesión. Los nuevos desafíos como DT de la mano del Bochas.

Oscar Heis, un referente del básquet local dentro y fuera de la cancha. Se formó y debutó en el Atlético Echagüe Club. Fue referente de su equipo en el TNA, también jugó en Sionista y tras dejar las canchas siguió vinculado al deporte que tanto ama pero desde el rol de entrenador.

El básquet llegó a su vida a los 11 años tras haber jugado algo de fútbol en Toritos como arquero. La vinculación se dio gracias al grupo de amigos del barrio, de zona centro de la ciudad de Paraná. La cercanía de su casa, de su barrio, al Atlético Echagüe Club, hicieron que Heis y sus amigos frecuentaran las instalaciones para empezar con la práctica deportiva de distintas disciplinas como taekwondo, karate hasta recaer en el básquet. “Desde ahí no solté más”, contó el basquetbolista que logró debutar en la primera del club con tan solo 16 años.

“Uno se siente un poco reconocido en la calle después de tantos años. Hay gente que me saluda y me cuenta que me iba a ver jugar a Echagüe. El tema del jugador ya lo solté hace bastante, me sirvió mucho para crecer y para hacer lo que hago hoy como entrenador. El reconocimiento de la gente me hace ver que en algún momento hice algo”, destacó el exjugador de Echagüe, Sionista y Olimpia.

La carrera como basquetbolista terminó hace una década e inmediatamente se volcó a brindar sus conocimientos en las inferiores del Club Recreativo. “Ese último tiempo estuve jugando en Santa Paula (Galvez, Santa Fe). Terminé ahí y jugué un torneo más en Recreativo con Mariano Passadore como entrenador. Fue como para darme el gustito de terminar el año y ahí sí me retiré”, contó el alero.

“Ser basquetbolista es muy difícil, igualmente creo que las cosas se van dando solas con el tiempo”, reconoció Oscar. Y manifestó: “Cuando tenés 13 años la ilusión para cualquier jugador de básquet es llegar a jugar en la primera de tu club. En mi caso era un club reconocido (Echagüe) que jugaba Liga hace muchos años y uno siempre quiere estar ahí. Se fue dando de a poco, no fue una decisión de decir me quiero dedicar a esto. De a poco fui ganando terreno, ganaba minutos y me metía en los equipos. Llegó un momento que ya estaba metido de lleno y decidí ir en ese camino”.

TRIPLE Y DEFENSA

Fueron un poco las características del juego de Heis en sus años de jugador. A base de porcentaje alto de encestadas y férreas defensa, el paranaense se destacó en el deporte que tanto le gusta. “Mi rol era el defensivo, siempre fui jugador de rol. No es fácil darse cuenta de lo que a uno le sirve para entrar a la cancha. Cuando empecé a jugar en primera lo tenía al Chuzo González, a Gabi Darrás, al chueco Haile, entonces me decía dónde entro yo. No voy a jugar nunca”, recordó.

Comparando esos primeros pasos con lo que hoy le sucede a los jóvenes deportistas, Heis reconoció: “Esa situación hoy en día a los jóvenes les cuesta mucho, sobre todo darse cuenta de que primero tienen que ver por dónde y después hay que empezar a mostrar un poco más y hacer otras cosas”.

Los jóvenes basquetbolistas “hoy tienen todo servido. Si no juego con 17 años me voy a otro club. Yo tenía 16 años, 19 años y estuve todos esos años atrás del Chuzo González. Y si no aprendés a defender con el Chuzo, durante 4 años lo tuve que correr día y noche. Eso me hizo mejor jugador, ser el jugador de rol que necesité para empezar a pisar la cancha”.

“Cuando esos jugadores se empezaron a ir del club, vinieron otros más jóvenes, yo ya tenía una característica y entonces esos minutos yo los tenía garantizado. Lo mismo me pasó en la Selección de Entre Ríos donde yo entraba y me ganaba mi lugar y al lado los tenía a Villares, Cantero, Quintero, Lolo Farabelo, y yo terminaba jugando 20, 25 minutos”, comentó.

La constancia de mejorar cada día se volvió en una costumbre en Oscar Heis y nunca dejaba nada de lado. Dentro de sus características, el alero reconoció que “tenía entrenado mi tiro de 3 puntos. Cuando soltaban a los otros yo te castigaba. Uno va creciendo, va madurando y se da cuenta lo que se necesita para jugar”.

En el año 2002, Heis integró el plantel de Echagüe, repleto de juveniles, que disputó el Torneo Nacional de Ascenso comandado, por ese entonces, por Silvio Santander. “Fue un equipo que marcó mucho al hincha de Echagüe. Veníamos de equipos de presupuestos altos y de un año al otro pasó de Victor Daich a Santander con todos los reclutados más la Vieja Pautasso, que era el más grande, yo (con 25 años), Diego Crocce y otros”, recordó.

Los juveniles que integraron ese equipo fueron Alejandro Zilli, Juan Cantero, Mariano Byró, Cristian Bertonchini, Francisco Morresi, Robinson Neugebauer, Alejandro Bahler, Álvaro Todone, entre otros más.

Después de años en el club de sus amores, el que lo formó, se cruzó de vereda para defender los colores de Sionista. “Estuve dos años en Sionista, el primer año perdimos la final con ciclista de Junín y al otro año se fueron algunos, quedamos la mayoría, se cambió extranjero, tuvimos un muy mal arranque de los 16 equipos de TNA nosotros en un momento estábamos 15 y arrancamos del TNA 2 Clasificamos a playoff y salimos campeones del TNA ganando en San Nicolás a Regatas”, comentó.

¿QUÉ ES EL BÁSQUET?

“La verdad que es todo. Pasé, y sigo pasando, mucho tiempo en la cancha de básquet. Me formó, tuve la suerte de haber jugado con jugadores muy experimentados que todo el tiempo me hacían ver de que no era la realidad, de que nosotros vivíamos en ese momento en una burbuja, que no era la vida misma”, sostuvo.

“Porque nosotros íbamos a entrenar, comíamos, hotel, jugar, problema económico había porque por ahí en Echagüe no cobrábamos muy seguido en esa época, costaba mucho pero bueno, se la pasaba bien igual y no era la realidad del laburante. Muchos jugadores me hicieron ver eso y me sirvió un montón para madurar”, contó.

Dentro de ese deporte de la pelota naranja, Echagüe es de los pilares en su vida y su formación. “Es el club de toda la vida, más allá de que estoy alejado del club. Fue mi infancia, todos mis amigos son de ahí que por ahí no nos vemos tan seguido, pero sabemos que estamos para lo que necesitemos”, señaló.

“En Echagüe me tocó remarla mucho. Con todos los equipos me pasó lo mismo, pero deportivamente teníamos otra cabeza en el club. Nosotros veníamos de meses sin cobrar y entrenabamos igual y jugábamos a muerte, podíamos ganar o no pero dejábamos todo”, reconoció.

Hasta recordó situaciones anecdóticas que recuerda el duro momento que les tocó atravesar. “Una vez fuimos a jugar a Rafaela y el colectivo nos dejó a la tarde en un camping con los bolsos y todas las cosas. En un momento se largó a llover y nos teníamos que meter debajo de los árboles. Después tuvimos que ir a jugar y perdimos por 40 y el hincha eso no lo tenía en cuenta. Todo lo hacíamos por el club, pero nuestras ganas de crecer, por querer estar, algo que hoy no existe”.

Y manifestó: “Hoy no existe y está bueno que así sea. Si ha cambiado la actitud, porque los chicos si no tienen las cosas rápido bajan los brazos y no la pelean. es algo que como entrenador cuesta muchísimo. Si tenés dos pibes donde uno sobre sale del otro, ese otro se va a otro club porque no tiene la competencia que tiene en su club, no pelea por el puesto”.

SELECCIÓN DE ENTRE RÍOS

La camada del 2000 en adelante, que integró Heis, marcó un antes y un después por el profesionalismo de cada jugador. Jugaban en Liga Nacional y hasta representaban a la Selección Argentina, pero además eran parte del combinado entrerriano.

“Para nosotros era un punto de encuentro. Tintorelli se había ido a jugar Italia, Cantero ya estaba jugando en otro lado, Villares ya estaba a nivel nacional entonces juntarnos una semana antes de cada torneo era genial. Más allá de representar a Entre Ríos, nos juntábamos entre amigos a jugar”, señaló.

Esos seleccionados entrerrianos estiveron integrado, entre otros por Paolo Quinteros, Toro Paladino, Maxi Maciel, y conducidos técnicamente por Fabio Demti.

“Me dirigió un montón en esas camadas y él tuvo mucho que ver. Un tipo totalmente simple que nos hacía disfrutar también porque realmente más allá del compromiso de ir a representar a Entre Ríos, nosotros lo tomábamos como un punto de encuentro. Yo los recontra disfrutaba y lo hacíamos de la mejor manera”.

ROL DE ENTRENADOR

La etapa de volcar sus conocimiento y dirigir en la primera del básquet local es una función que le gusta mucho a Oscar Heis. “Me gusta porque es algo que aprendes todos los días algo nuevo, tenés que capacitarte continuamente. Al se un jugador de rol me gustaba la parte táctica, me gustaba leer el juego. Aparte tuve muy buenos entrenadores Santander, Victor Daich, Gabi Picato, Demti, Ricardo De Cecco”, reconoció el actual entrenador del club Recreativo.

“Lo que he aprendido de ellos lo he volcado siendo entrenador”, sostuvo. Su objetivo principal está en dirigir a nivel local, pro el momento no aspira a estar al frente de equipos en otro nivel. “Si más adelante surge algo se verá, si me gustaría por una cuestión de aprendizaje. Por ahora estoy con mis hijos en mi casa. Cuando ellos estén más grandes veré para qué lado iré, pero no me vuelvo loco de querer dirigir mucho más arriba”.

Oscar no descarta un regreso al club que lo formó para brindar sus conocimientos a la nueva camada. “Puede ser que tenga un regreso al club. Durante estos 10 años que estoy en Recreativos muchos clubes me han ofrecido laburo y Echagüe fue uno. Por ahí por cuestiones de comodidad o de proceso decidí quedarme. En el Bocha hemos ido creciendo año a año y eso me ha dado continuidad”, contó.

Y señaló: “Recreativo es un club muy ordenado, que no va a gastar lo que no tiene. El que está en Recreativo es porque realmente quiere estar y jugar el Federal con nosotros. No es por una cuestión económica hoy yo tengo la suerte de contar con jugadores que tranquilamente podrían estar en otro plantel ganando 3 o 4 veces más de lo que ganan en Recreativo”.

UN PROCESO DURO, PERO CON ENSEÑANZAS

Con 49 años Oscar Heis reconoció que la vida no fue fácil, pero todo fue aprendizaje para salir adelante. “Hubo momentos lindos, obviamente tragos amargos pero todo sumó para seguir creciendo y madurando”.

Y gran parte de ese camino lo hizo acompañado, por los pilares fundamentales en su vida. “Nosotros lo hacíamos por pasión y atrás nuestro había toda una familia que dejaba atrás cosas para hacer por la pasión de uno. Entonces esa es la parte dura, que la sabemos nosotros. Por eso Gise, mi señora, Mica y Santiago son lo más importante y siempre están al pie del cañón”.

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