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Mario Belloni, de los mejores jugadores que dio el fútbol paranaense

Surgido en Sportivo Urquiza, integró el Patronato del Nacional 78. La anécdota con Gallego con El Mondonguero ante River en el 86. Trabajó en Coceramic y fue chofer de la Línea 5. Infancia con carencias que pudo superar con la pelota.

Mario Casimro Belloni nació en la zona oeste de la ciudad de Paraná y sus inicios deportivos los dio en el club Sportivo Urquiza. “A los 16 recién cumplidos empecé a jugar en Sportivo. Tuve la suerte de jugar dos partidos en reserva y al tercer partido entré de suplente en primera por la lesión de un compañero. Me fue bien, quedé de titular y no salí nunca más”.

Mario es de la época que los jugadores se formaban en los potreros. Ese era el primer lugar donde conocían el deporte, donde forjaban una personalidad y su forma de jugar. “Lamentablemente el potrero se terminó. Me acuerdo que jugaba con los de mi edad pero también contra los más grandes. Por ahí te pegaban un patadón que te volvías llorando a tu casa del dolor y a los 15 minutos estabas de vuelta jugando”, recordó.

“Ahí si se metía duro, no importaba como estuviese la cancha. Se jugaba con espartillo, con barrio, con frío, con calor. Yo llegaba de la escuela y no veía la hora de tirar el guardapolvo e irme a jugar. Mi mamá me decía que vaya a tomar la leche pero no me interesaba, yo quería ir a jugar a la pelota”.

Al respecto, Belloni reflexionó que con “entusiasmo y ganas todo se puede aprender". En el fútbol es lo mismo. Yo creo que fui tocado por la varita porque con 17 años empecé a jugar en Sportivo, con hombres mayores a mi lado y se jugaba fuerte y yo me acostumbré a eso”

Durante su carrera deportiva recordó haber compartido equipo con grandes futbolistas del ambiente local como Miguel Bevilacqua, el Huevo Jimenez, Luis Sosa, Toti Brunengo que “eran hombres dentro de la cancha y vivían de eso y yo aprendí de ellos. En el vestuario me acuerdo que estaba calladito mientras los otros hablaban”.

Corría la década del 80 y Belloni se la seguía rebuscando porque no vivía solo del fútbol. Fue entonces que consiguió laburo de chófer de la línea 5 del transporte urbano de la ciudad de Paraná. “Cuando tenía turno de mañana no había drama porque entraba a las 6 y a las 13 ya me desocupaba. Y cuando me tocaba de tarde iba de 12 a 15, me relevaban y yo iba a entrenar y después volvía al colectivo. Pasa que me gustaba la plata también”.

Y no fue el único empleo durante su época de jugador semiprofesional. En 1978, cuando se dio su llegada a Patronato desde Sportivo y nada menos que para jugar el histórico Torneo Nacional.

“El doctor Gant (por entonces presidente de Patronato) viene y me dice ‘yo te voy a llevar a jugar a Patronato. Vas a ganar plata, pero vas a tener que cuidarte y saber ahorrar’. Teniendo yo 19 años esas palabras me hicieron bien porque me entusiasmaron y me incitaron a que gane plata en el fútbol”, recordó.

“Y le pedí un trabajo en el Banco de Entre Ríos y también me pagaban por jugar. A plata de hoy cobraría como 12 millones de pesos y por suerte la supe invertir. Me compré mi casa, mi auto. Es una de las mejores cosas que me dió el fútbol”, sostuvo.

Belloni nació en una familia de bajos recursos donde para conseguir algo había que sacrificarse y mucho. Todas esas circunstancias lo formaron como persona, le dieron valores y forjaron su personalidad.

“Creo que empezar desde abajo y que se den de a poco las oportunidades está bueno, porque creo que es feo empezar desde una cuna de oro donde tenés todo y después podes terminar sin tener una taza de té”, valoró.

Antes de llegar al fútbol y que le ofrecieran otros trabajos, Mario ayudaba a su familia buscando agua potable, servicio con el que no contaban en su casa. “Con el caballo y un tacho de 200 litros salimos a buscar agua a 10 cuadras de mi casa. Por día hacíamos 2 o tres viajes y lo usábamos para todo”, contó.

Después trabajó cargando camiones de tejas en la vieja planta de Coceramic en la capital entrerriana. “Fueron dos años donde llegaba a casa con la cintura muy mal y encima estaba en negro, no me pagaban nada. Y después llegó el fútbol y otras oportunidades”

Oportunidades que le permitieron vivir mejor y ayudar a su familia. “En su momento el Doctor Gan me dijo cuida esto que es por lo que jugar y gracias a eso vas a poder hacer cosas”.

Saber administrar el dinero que ganaba le permitió darle todo a su familia con su mujer e hijos. “Organicé mi familia, me aseguré que no le falte nada pero tampoco le regalé todo para que ellos también aprendan a hacer las cosas por si solo”.

“Mi familia es mi mayor orgullo. Somos poquitos pero somos buenos. Siempre traté de que sean buenas personas, les indico el camino y los llevo lo mejor que puedo. Feliz porque siempre que se puede compartimos momentos juntos”.

HISTÓRICO NACIONAL

Mario integró el histórico Patronato que disputó el Campeonato Nacional de 1978 de primera división. Un hecho sin precedentes en el fútbol paranaense que lo llevó a enfrentarse a grandes del fútbol argentino, lo que representó el enfrentamiento de jugadores casi amateur contra grandes profesionales.

“Era ponerse la camiseta y entrar. Los que estaban era solo por talento”, reconoció Belloni.

“Nos pasó en el primer partido que jugamos contra Boca y perdimos 2-0 en el Grella. Cuando terminó el primer tiempo llegamos al vestuario y nos peleábamos por agarrar las máscaras con oxígeno. Terminamos muy cansados, nos faltaba el aire. Físicamente éramos un desastre”, recordó el ex mediocampista.

Como ejemplo recordó una anécdota durante su estadía en Belgrano con la conducción técnica de Carlos Trullet. “Después de una práctica nos quedamos en la cantina a tomar unas cervezas y a comer una picadita. Pasó Trullet y solo nos saludó. Al otro día me llama y me dice ‘¿Usted está loco o qué?. No, porqué?, le digo. Yo los maté en la práctica y después van a tomar cerveza estando arriba los dirigentes que los miran, los dirigentes que le pagan el sueldo’. Eran situaciones que pasaban seguido porque no teníamos nutricionista, no teníamos psicólogo, era todo muy amateur”, contó.

Además estaban muy acostumbrado a hacer las cosas a su modo. “Yo jugaba de enganche siempre por el medio y Tullet me hacía jugar por izquierda con cuatro volantes. Y él me decía vos llegás por la izquierda, desbordás y tirás centro. Yo la agarraba e iba para el medio a buscar el nueve, porque era lo que yo había jugado antes. Mario, jugá por acá y yo seguía haciendo lo que siempre hizo y me siguió bancando”.

PROTAGONISTA EN BELGRANO-RIVER

Mario Casimiro Belloni fue uno de los presentes en el histórico partido amistoso contra River Plate en el viejo estadio Mondonguero de calle Salta y Nogoyá. Ese cotejo se disputó el 4 de marzo de 1986.

Belgrano formó con Cornero; Ortega, Martínez, Humohoffe, Wagner; González, Belloni, Arias; Candedo, Fuentes y Arbelo. En tanto el Millonario, al mando del Bambino Veira, presentó a Sergio Goycochea; Jorge Gordillo (Jorge Borelli), Nelson Gutiérrez, Carlos Karabín, Alejandro Montenegro; Héctor Enrique (Pedro Troglio), Américo Gallego (Osvaldo Rinaldi), Néstor Gorosito; Luis Amuchástegui, Claudio Morresi (Claudio Caniggia) y Jorge Villazán. Ese River, que después resultaría ser el campeón de América, goleó 4 a 0.

El resultado podría haber tenido, al menos, un tanto del mondonguero de haber sido por el malogrado penal de Macelo Fuentes, que le robó la oportunidad de patear a Belloni.

“Tenía facilidad de pegarle bien en los tiros libres y me tenía fe en los penales. Iba camino a agarrar la pelota, tranqui a pasear de que la cancha reventaba y había mucha lluvia, y viene Marcelo con la pelota y me dice de patearlo y como no era de pelear lo dejé”, recordó sobre esa jugada que terminó con la pelota muy lejos de la cancha.

En ese partido, Mario lo jugó como un partido oficial y River también lo hizo así. Durante el juego se dieron circunstancias que le marcaron la cancha al exmediocampista paranaense, como cuando le tiró un caño al Tolo Gallego. “Antes era el 5 contra el 5 y en una jugada me sale dar un pase y le tiro un caño. Y cuando quiero pasarlo me pegó un rodillazo en la pierna que me tiró al piso y hasta me hizo entrar barro en la nariz. Me vino a levantar y me dice ‘nene eso no se hace”, recordó.

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