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Martín Galli, formado en La Floresta y referente de la época gloriosa de Paraná

El exdefensor tuvo una historia ligada a Sportivo Urquiza desde muy pequeño pero su nombre resaltó en El Decano en la etapa de profesionalismo. Hizo inferiores en Colón. Hace una década colgó los botines. La historia de "La Garza".

Martín Galli dejó las cancha hace poco menos de una década, tiempo que no lleva la cuenta. “Un día sentí que no tenía más ganas de entrenar ni nada, había quedado sin club y dije paro y vuelvo con más ganas en diciembre. Las ganas de entrenar no volvieron nunca y en ese tiempo empecé a disfrutar de mi familia. No me arrepiento de haber tomado esa decisión”, destacó el exdefensor que brilló en la época dorada de Atlético Paraná, su último club como futbolista.

“No sentí, ni siento ganas de ir a jugar a la pelota. Por ahí con Benicio, mi hijo, nos ponemos a jugar, pero la verdad que no siento la necesidad de ir a una cancha a jugar. Solamente fui a un partido homenaje de Alexis Ekkert porque cumplía no se cuántos partidos y fue el momento de reencontrarme con un montón de compañeros”.

El fútbol llegó de casualidad a su vida. “Yo viví un tiempo con mis tíos porque mi hermano que tenía problemas de salud estaba en Buenos Aires con mis padres. Entonces una tarde me llevó mi primo cuando yo tenía 4 o 5 años a Sportivo, donde él jugaba. Con el tiempo empecé a ir al club y de a poco hice fútbol”.

En la V Azulada de La Floresta hizo inferiores y debutó en primera. “En esa época el entrenador era Pepo Verón que nos llevó a jugar un amistoso contra Colón de Santa Fe. Ahí seleccionaron a 3 jugadores para jugar en Colón pero e los tres solo pudo ir uno y yo volví al año siguiente, hice la prueba, quede y ya empecé a entrenar en Colón con 17 años”, contó.

La experiencia en el Sabalero santafesino lo motivaron a encarar una carrera dentro del fútbol. “Era distinto a lo que vivíamos en Paraná y de esa forma uno le fue agarrando el gustito”, contó Galli.

Y recordó: “Viajábamos todos los días con Diego Buschiazzo y con él llegamos hasta reserva. Ahí estaba re cerca de ser jugador de primera siendo que era complicado, algo que hoy es más fácil”.

Durante esa etapa con la casaca sabalera se dio el gusto de jugar en canchas de primera división, una de ellas fue en la Bombonera. “Fue algo muy lindo para alguien que es hincha de Boca. En ese momento uno no toma dimensión de lo que es, pero también algo que no lo esperábamos. Habíamos viajado el sábado a jugar con inferiores en La Plata y cuando terminamos de jugar nos dijeron que algunos nos quedábamos en el hotel en Buenos Aires para jugar con Reserva”, recordó de su momento en uno de los estadios míticos del fútbol argentino.

No pudo jugar, pero fue parte de ese equipo que triunfó por 2 a 0 y que tiempo después se coronó campeón del torneo de Reserva por entonces conducido por Marios Sciacua. “Taca Bieler, Seba Prediger, Fernando Allioco, el Mudo Reynoso, Zuvinikar, un equipo que después llegó a primera división”, sostuvo. Tras esa experiencia, Martín Gallí tuvo su primer golpe anímico dentro del fútbol al no poder firmar el primer contrato

“Fue un golpe pero uno lo va asimilando en el día a día. Esos 6 últimos meses me habían llevado a la primera de liga, ya ahí me iba dando cuenta que no me iba a quedar. Tuve un representante que me dijo que iba a pasar algo, que no pasó y sinceramente le di mucha importancia. Por ahí las cosas pasan, pero si no se da hay que seguir adelante”, señaló.

Esa situación marcó el regreso a Sportivo Urquiza donde realizó buenos torneos. Luego comenzó su etapa en Atlético Paraná “fue donde jugué mucho más tiempo que en mi club, del cual soy hincha”,reconoció Gallí. Tantos años vistiendo la camiseta del decano, y transitando grandes procesos, lo hicieron ganarse el cariño de toda la gente del club. “No se si es mi segunda casa, pero junto a Sportivo, me formaron en distintas etapas”, contó.

EL POST RETIRO

Tras alejarse de las canchas, Galli nunca volvió a sentir la necesidad de calzarse los botines y volver a jugar, tanto como ir a ver un partido. “No sentía esa necesidad”, contó.

Hasta tuvo la invitación para seguir vinculado al deporte, pero lo rechazó. “Me ofrecieron ir a trabajar en una escuelita, pero tampoco nunca me preparé para ser profe ni nada. Prefiero prepararme para realizar esa tarea”. sostuvo.

Dejar el fútbol y el ingreso económico que significaba fue difícil “No fue nada fácil porque en el club teníamos la seguridad que todos los meses recibía mi sueldo uno era que ganábamos fortuna, al contrario. Igual siempre tuvimos diferentes kiosquitos como venta de ropa de diseño. Pero la verdad que en el plantel éramos muy humildes, todos se la rebuscaban y sino nos dábamos una mano entre todos”.

Al respecto Galli contó que junto a su familia llevan adelante un emprendimiento donde realizan trabajos personalizados sobre indumentaria. “Lo empezó mi mujer, yo me sumé después del fútbol”.

ATLÉTICO PARANÁ

“Además de mucho hambre de gloria teníamos mucha unión. Después salimos a la cancha y nos defendíamos entre todos. Vivimos un montón de cosas que en el exterior no se sabían. Por ejemplo nos corrieron en moto o en Chaco que nos peleamos con los hinchas locales. Muchas cosas que sumaron a la unión del equipo que se notaba adentro de la cancha”, recordó Galli

De los compañeros destacó la calidad futbolística de Lisandro Alzugaray, actual jugador de Universitario de Perú. “Era el mejor jugador que teníamos con condiciones técnicas. Uno que lo veía continuamente era el mejor de los que estábamos ahí”

Y Nacho Arce, arquero de ese plantel, “era un personaje, siempre fue igual. Contento por él porque ha hecho una carrera por muchos clubes, no le fue fácil y cómo está rindiendo está bueno”.

LA FAMILIA

“Siempre al pie del cañón. Son un pilar muy fuerte para cualquier deportista sea profesional o amateur. En mi caso mi esposa, Micaela me banca hace 20 años y lo hizo en todas las decisiones que tomé”, destacó Martín.

Después gran parte del proceso futbolístico lo vivió acompañado por sus hijas Micaela y Francesca “las dos estuvieron en la época dorada de Paraná lo que conllevó no haber estado tanto tiempo presente. Igualmente al día de hy quieren que siga jugando. Benicio no me vio jugar tanto pero si con él suelo jugar un rato a la pelota”, contó Galli.

“Ser futbolista es hermoso. Quien tiene la posibilidad y por ahí no la sabe aprovechar se arrepiente. Es algo que si lo haces de manera profesional te pagan por lo que te gusta y lo que tenes que hacer es cuidarte y entrenar. El entrenador que esté no siempre te va a caer bien, es como estar en un trabajo con un jefe que no te agrade, pero es simple”, contó el exfutbolista sobre cómo es ser jugador de fútbol.

UN CAMINO HERMOSO EN EL FÚTBOL

Galli remarcó que durante todo este proceso, que inició desde niño, lo primordial fue ser siempre buena persona. “Creo que en la vida, en cualquier disciplina deportiva o en cualquier ambiente, conocés y ves pasar a muchísima gente y siempre dejás una impresión. Yo considero que siempre fui una buena persona o intenté serlo. He pasado montones de cosas que me han hecho más fuerte. Son experiencias que te da la vida”, señaló.

Asimismo reconoció: “Creo que nunca me imaginé que iba a poder jugar al fútbol y a medida que fue pasando el tiempo la posibilidad estuvo más cerca. Disfruté lo que viví con el fútbol, lo disfruté en su momento y ya está. Fue un camino hermoso”.

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