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Reconocimientos

Pedro Facello, el león de los cristales

Se formó en Echagüe. Destacó allí, en Talleres, Sionista y Olimpia. Fue multicampeón. Los 90 y 2000, épocas de juego físico. La influencia de sus formadores. La pasión por el básquet transmitida a sus hijos, Camila y Agustín -Liga A-.

Deportivamente inició y se formó en Echagüe, pero su juego y los destinos deportivos lo llevaron a destacarse en Olimpia de Paraná. Multicampeón con todos los equipos que jugó. La pasión por el básquet se las transmitió a sus hijos Agustín, actual jugador de Liga Nacional, y a Camila, jugador de Talleres.

Con 53 años, Pedro sigue despuntando el vicio del básquet con el grupo de amigos +45 en los torneos de veteranos en Talleres. Su carrera terminó con 36 años en Olimpia, institución donde es muy querido por tantos años transcurridos juntos pese a que su historia comenzó en el Atlético Echagüe Club (AEC) desde muy temprana edad.

“Vivía a media cuadra del club y como quería hacer un deporte empecé a jugar Básquet”, contó Pedro que venía de una familia con deportistas. Su hermano jugador de fútbol y su hermana mayorque si había jugado al básquet.

“Echagüe siempre fue un semillero terrible. No solo con los jugadores del club, sino con los reclutados de otros clubes. Esos no nacieron en el club pero formaron parte de los planteles de Liga Nacional y se hicieron profesionales”, destacó Facello que jugó hasta los 21 años en el AEC .

“En Olimpia fue la época donde me sentí más protagonista, pero en Echagüe uno se forma y hace sus amigos”, destacó. En su época también surgieron jugadores como Cachi Bonell, Leopoldo Ruiz Moreno, Sergio Peraño, Pedro Cabral, Facha Sattler. “Un grupito con el que salimos campeón de la mini de Paraná”, contó.

Pedro, a pesar de su poca altura, fue un jugador que dominaba la zona pintada y marcaba la diferencia dentro del parqué. “Era producto de las mañas. Uno juega con mañas y es algo que se ve a nivel de Liga Nacional, como Kevin Hernández, que son jugadores que no son altos pero que se las ingenian para jugar. Antes había mucha maña, juego físico. En esa época se peleaba mucho en los cristales”, relató

Y comparó el juego de esos años con la actualidad. “Hoy se miran y ya es falta. Antes se fajaban y hoy no habría ninguno de esos en cancha. Yo tengo un montón de cicatrices en la para por ese tipo de juego”.

En sus años dentro del deporte aprendió el jeugo y sus mañas de muchos referentes del básquet local. Uno de ellos de Gustavo “Flaco” Agasse. “Entrenar un par de años con el Flaco (en Olimpia) me hizo aprender mucho. En Echagüe jugué de base en mini, después pegué el estirón y ya me pusieron abajo del aro. Cotonaro también me formó mucho, al igual que Sebastián Svetliza en Sionista al cual le agradezco mucho. Nos pulió bastante a todos los que estuvimos con él, Mariano Passadore con quien fuimos jugadores también. Pero son etapas que cada uno transita y aprende detalles que sirven”.

Facello no dudó en remarcar que su mejor etapa fue en Olimpia. “El equipo venía de varios años sin campeonatos. Se armó un grupo lindo que al día de hoy somos amigos, nos juntamos cada tanto. Además había dirigentes muy buenos que arengaban mucho, eran muy fanáticos del club, hacían todo a pulmón, aportaban todo de sí para que nos vaya bien”.

“Ellos ponían sus autos y nos llevaban a donde teníamos que jugar. Ellos me pasan a buscar por el hotel donde trabajaba en ese entonces. Volvía a la madrugada, descansaba algo y volvía a trabajar. El básquet tiene eso, mucha amistad, el grupo te impulsa a eso. Es la pasión que uno le pone desde chiquito y con amigos, que gracias a dios siempre tuve buenos grupos”, destacó.

“El rose con chicos más jóvenes que te van llevando, te empujan a rendir. A lo último decis bueno dejo por que la nueva camada pide su espacio”, sostuvo Pedro.

Otra de las etapas donde transcurrió su carrera más profesional fue en Sionista. “Fue distinto. Con horarios establecidos, entrenamientos en doble turno, hay que buscar suplementos para estar bien. La gente de Sionista siempre acompañó”, manifestó el multicampeón con todos los equipos que integró.

Tras dejar la actividad del básquet, Pedro además incursionó en otra faceta laboral. Trabajó en un reconocido hotel de la ciudad de Paraná, tuvo un negocio familiar de venta de ropa deportiva y actualmente es empleado de la Universidad Tecnológica Nacional en la capital entrerriana.

EL EQUIPO DE LA CIUDAD

Facello integró aquel reconocido Equipo de la Ciudad, que funcionó bajo la estructura del club Talleres. En 1996 los equipos paranaenses aportaron distintos jugadores para conformar ese equipo que consiguió la liga provincial de ese año. “Fue todo a pulmón que al club le dio mucha vida. Lo mejorcito de la ciudad, una mini selección”, destacó.

EL BÁSQUET

“Al día de hoy el básquet es todo. Para mi significa amistad y deporte”, valoró Pedro Facello de la disciplina que lo acompaña desde muy chico.

Sigue ligado jugando con los veteranos y si bien han surgido propuestas para ser entrenador, Pedro ha desestimado esa opción. “No me veo como entrenador. Si me gustaría ser ayudante, dedicado a lso internos para hacer un trabajo diferenciado. Igualmente eso sería cuando me jubile y tenga más tiempo”, contó.

“Dentro de la cancha, más allá que siempre jugué fuerte pero no de mala leche, el que estaba enfrente sabía como jugaba y esperaba el choque. Igualmente afuera de la cancha era otra cosa porque compartimos cosas con esos rivales y con el tiempo fuimos amigos. Hay que saber diferenciar el rol de cada uno dentro y fuera de la cancha”

Su infancia lo marcó mucho y lo convirtió en el jugador que fue y en la persona que hoy demuestra. “Mi época de niño fue muy feliz. No vivíamos eso del día a día, de los problemas económicos de hoy en día. Era ir a la escuela, de ahí al club, volver a hacer la tarea y después volver a jugar. Fue una época tremenda donde no me arrepiento de nada, creo que hice las cosas bien dentro de todo. Que haga amistades porque es lo que nos deja los amigos y el deporte va sumando a eso. El recorrido que hice estuvo muy bueno”, manifestó.

EL HEREDERO

Pedro le transmitió la pasión por el básquet a su hijo Agustín, quien hoy es jugador del primer equipo de Ciclista Olímpico de La Banda (Santiago del Estero) que disputa la Liga Nacional. “Cada vez que lo veo jugar se me cae la baba, juega mejor que yo. Igualmente me pongo muy nervioso tanto cuando lo veo a Agustin como también a Camila, que es una guerrera, una leona. Lo veo jugar y me sudan las manos”

“A los 16 años Boca se lo llevó al campus y empezó a jugar el pre-federal de AMBA, y con 17 años ya se notaba la diferencia. El loco volvía enojado, chinchudo, porque lo cagaban a palo. Ya se notaba la diferencia de calidad y ya empezamos a ver que el loco tenía una diferencia que Boca lo supo pulir”, contó sobre el jugador de Olímpico.

Asimismo, Pedro reconoció que no es de inmiscuirse en la carrera de su hijo. “Nunca nos metimos mucho, solo charlamos y comentamos algunos errores o situaciones. Pero no le decimos qué hacer y qué no”, sostuvo.

Y comentó: “Él no era de ver mucho mis partidos porque siempre se iba a la canchita auxiliar de Olimpia y estaba todo el día ahí con sus amigos tirando al aro”.

“Mis hijos son las dos mejores cosas que me pasaron en la vida. Ellos son el futuro y nos respaldamos en ellos junto con la Patri (esposa). Creo que hicimos las cosas bien, me siento muy orgulloso de ellos. Son lo más grande que hay”, señaló.

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