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Tokio 64, México 68, Munich 72

Roberto Breppe, la leyenda paranaense de los tres Juegos Olímpicos

Hace 57 años fue a los JJOO en avión de carga al que se le plantó un motor: fue 9no. del mundo. A los 70, terminó la escuela que dejó de chico por ayudar en el reparto de leche a su familia. A los 80, sigue pedaleando. Ciclismo puro.

El entrerriano, radicado hace más de 50 años en Córdoba capital recordó sus participaciones en las citas deportivas representando lo mejor del ciclismo argentino. Contó la aventura que fue llegar a Japón en 1964, el esfuerzo que tuvo que realizar para competir en cada campeonato o torneo del que fue parte. Una vida dedicada al deporte sobre dos ruedas, pero que coronó a los 70 años cuando finalizó los estudios secundarios.

Roberto Breppe, uno de los grandes referentes del ciclismo entrerriano, es uno de los atletas argentinos que cuenta con tres participaciones en Juegos Olímpicos. Tokio 1964, México 1968 y Munich 1972 fueron las citas en las que el paranaense dijo presente representando a la Argentina cuando en esa época era amateurismo puro y estar ahí requería de un gran esfuerzo. Y hoy con 80 años, Roberto no deja de lado la bicicleta y algunas veces a la semana se sube y da algunas vueltas.

“Fui cuando tenía 23 años y no tenía conocimiento de nada. Imaginate, salir del campo hacia Buenos Aires y cuando se presentó lo de los Juegos no entendía nada”, confesó Breppe que participó de la competencia de Ruta y logró un histórico 9° puesto en su primera cita olímpica que le significó un periplo importante para arribar a la ciudad japonesa.

“Fuimos en un avión de carga que adaptaron para el viaje. En medio del trayecto entre Miami y Alaska se paró un motor y tuvimos que aterrizar en Chicago. Salimos a las 4 de la mañana después que arreglaran el motor, hicimos 10 horas hasta Alaska y después hasta Japón que llegamos a las 5 de la tarde”, contó

Después llegaron México y Munich, donde aseguró que disfrutó más sobre todo en el país azteca debido a que se hablaba el mismo idioma. Pero comparados a los de ahora, esos Juegos Olímpicos contaba sólo con atletas amateur. “Hoy en muchas disciplinas van profesionales y cómo va a ir uno a luchar contra esa gente. Antes era amateur porque no cobrabas nada y había que trabajar para hacer lo que te gustaba”, señaló y aseguró que cuando comenzó esta nueva edición en Tokio se emocionó porque recordó sus participaciones.

Roberto dio los primeros pasos en el ciclismo en Paraná antes de emigrar a los 18 años hacia Córdoba. Pero no se olvida de sus comienzos y los amigos-rivales que tuvo en su época como Rubén Guzmán, Miguel Sigura, Antonio “El Mono” Dalleves, Rubén “La Vieja” Bonnín, entre otros.

Y de esos reconocidos ciclistas entrerrianos y paranaenses destacó la figura de quien fue su mentor. “En Paraná viví momentos hermosos con muchos recuerdos con amigos que están y otros que se fueron. Como Humberto Varisco, un señor de señores que fue mi padre en esto”, reconoció

Dentro de sus logros, Roberto Breppe reconoció que las pruebas más importantes de su carrera fueron “la Vuelta de Córdoba, no se si fue de las más exigentes pero si la más importante y por haberla ganado. Después recuerdo la vuelta al departamento Paraná y participé en una carrera de 1000km el premio al Doctor Illia, le dimos la mano en Casa de Gobierno. La gané yo y acá tengo la copa presidencial”, recordó.

Y antes era mucho más duro competir en ciclismo. “Hoy tengo una bicicleta con cambios electrónicos, nosotros teníamos cambio palanca al piso y son cosas inexplicables que hay que verlas, era una cosa de locos”.

El ex ciclista alejado de la actividad hace muchos años también logró cumplir otra importante meta en su vida. Con 70 años decidió volver a estudiar y finalizó la escuela secundaria. “A la escuela la terminé de grande. Interiormente pensaba que no era tan burro, siempre hice cosas muy buenas y dije que quería terminarlo por ser algo pendiente que tenía en la vida. Mi señora que es docente me dio una mano y en 2011 terminé el secundario”.

Uno de sus hijo, Duilio mantiene la tradición y siguió el camino de su padre. Hace un tiempo, sufrió un ACV que le dejó como consecuencia una hemiplejia, pero no le impidió seguir pedaleando. El deportista adaptado le envió saludos a su padre quien valoró el gesto y mencionó: “Son cosas que quedan en la vida, me emociona porque es una gran persona, se merece lo mejor y todo el mundo se lo reconoce”.

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