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La nueva esperanza de Patronato

Rodolfo De Paoli: "La ilusión no me la quita nadie"

Debut auspicioso en 1ra. Nacional e inicio histórico en la Libertadores, su primer partido internacional como DT. Logró clasificar al rojinegro a la Sudamericana y renovó las ilusiones de los hinchas, con el Reducido como objetivo.

En el mano a mano con El Pelotazo, "RodoDePa" y una historia a puro fútbol desde sus comienzos como jugador y su pasión por el relato desde muy niño, esa que lo llevó a ser una de las voces de Argentina campeón del mundo. ¡Pero que viva el fútbol Rodo!

Desde que llegó, Patronato ha mostrado una cara distinta, se le dan más seguidos los resultados y con solo tres partidos lo clasificó a la Copa Sudamericana, el segundo torneo de importancia internacional. Así comenzó el ciclo de Rodolfo De Paoli, el entrenador-relator que le dio otra impronta al rojinegro paranaense. Su objetivo es ir paso a paso, por el reducido del Torneo Nacional en busca del ascenso y lo que venga en las copas será de yapa. “Mis sueños son infinitos. Hoy creo que estoy transcurriendo y traspasando la situación de tantos sueños y en pleno recorrido”, aseguró.

De Paoli era consciente del presente del Patrón, era un compromiso difícil teniendo en cuenta su carrera y el presente de estar jugando una copa internacional. “Los técnicos cuando venimos de tan abajo como lo somos con Diego Martínez (ex DT de Tigre), Sergio “Huevo” Rondina (DT de Barracas Central), que pasamos por todo el ascenso hasta llegar a la A, si bien hay muchos técnicos históricos en el ascenso, es casi utópico arrancar desde la D y llegar a la Copa Libertadores”, señaló Rodo de Paoli.

Como entrenador, desde sus inicios en 207, pasó por casi todas las categorías directamente afiliadas a AFA: Primera D (Deportivo Riestra, Dock Sud, Real Pilar FC) Primera C (Argentino de Merlo, Deportivo Liniers), Primera Nacional (Nueva Chicago) y Primera (Barraca Central). “Cierro los ojos y recuerdo dirigiendo a Deportivo Riestra con 27 años y ahora haciendo historia”, manifestó.

La llegada de De Paoli a Paraná se dio el pasado 13 de junio y tuvo cuatro partidos: 3 por la PN con dos triunfos y una derrota y el triunfo ante Atlético Nacional. “Sabía que llegaba y me tocaba dirigir de un jueves para un sábado, era muy arriesgado porque la Primera Nacional tiene una dificultad que no la tiene ningún otro torneo del mundo. Lo digo porque dirigí a Nueva Chicago, además que la jugué los ‘90 y a Barracas y conozco muy bien la complejidad que tiene”.

Asimismo, De Paoli está convencido en el equipo y apuestan todo a acceder al reducido en busca del segundo ascenso. “Si entramos octavos, séptimos, sextos, ya está es lo mismo. Si bien estamos cerca, también estamos cerca del último”.

Con pocos entrenamientos, pero con el convencimiento de un buen trabajo los resultados están acompañando este buen presente y marcando historia.

“No debe haber antecedentes de un equipo de segunda división que le gane un equipo campeón de América y clasifique a otro torneo internacional, porque aparte no fue un partido aislado. Más allá que Patronato sea el último campeón de la Copa Argentina y sus ocho años consecutivos en primera división, jugaba un hecho histórico que era jugar la Copa Libertadores”, destacó el entrenador.

Además por cómo se presentó el partido y el ambiente que se vivía en Medellín por el presente de Atlético. “Era una caldera a la cancha, varias veces se interrumpió el partido por bombas de estruendo, venían de perder la final y los que estaban en la cancha no eran los jugadores que habían perdido la final, eran juveniles y suplentes que se estaban jugando la vida para ganarse el puesto y para salvar la ropa del contexto que estaba generando”.

“Sabíamos que iba a ser difícil, pero en el segundo tiempo creo que el equipo jugó muy bien, llegó de manera justa al gol porque lo buscó, lo encontró. Con ese gol parcial estábamos logrando lo que fuimos a buscar y faltaban diez minutos. Yo digo que fue un milagro, no porque no le puedan ganar, de hecho pasó, sino por el contexto”, manifestó.

Y remarcó: “No era fácil por el contexto del equipo, que llegaba de perder casi todos los partidos y al más flojo se le pudo ganar de local pero de visitante fue goleado. Análicé todo eso para agarrar”.

“Me parecía muy arriesgado llegar y dirigir un equipo en 48 horas. Pero yo creo que hoy, más allá de lo que termine pasando en adelante, es premio de, entre comillas, el destino de lo que pasó para atrás”.

“No son excusas pero en las horas previas jugamos en San Juan el viernes, donde e n un momento el equipo encontró el equipo y después el cansancio jugó su parte por que nos hicieron el segundo a poco de terminar. Viajamos 28 horas en micro, ida y vuelta, llegamos el domingo, descansamos hasta el lunes y al mediodía viajamos en charter seis horas a Colombia. Eso potenció el logro, fue increíble”, sostuvo.

Ya consumada la clasificación a los 16avos de la Copa Sudamericana la cabeza está puesta en el torneo local, pero se mira y se piensa en Botafogo, uno de los mejores equipos brasileños en la actualidad y el líder del Brasileirao.

“Creo que es el partido perfecto, y más, es la serie perfecta. En la serie perfecta vos podés tener altibajos, pero no podés fallar. Si vas a tener tres chances en la ida, una tenés que hacer. Es uno de los grandes de Río de Janeiro. La realidad es que se gana con el presente, porque el fútbol no se gana con historia, porque Botafogo también es historia”, consideró.

La ilusión de pasar de ronda permanecerá hasta los minutos finales de ese mata mata. “No veo imposibles desde esta situación, porque desde que soy técnico, en la D, yo armaba amistosos contra Independiente y perdía 2-0 y me enojaba. Pero yo sabía que un día no íbamos a perder 2-0. Entonces un día voy a tener jugadores de primera y aunque venga el Real Madrid a 90 minutos todo es posible. Bueno, acá son 180, entonces no es tan sencillo. Pero a mí la ilusión no me la quita nadie”, reconoció De Paoli.

PERSONA DEL FÚTBOL

Rodolfo se considera una “persona fútbol” más que entrenador o relator. “Siempre le digo a mis seres queridos que cuando me vean triste recuerden que a Guardiola no le gusta más el fútbol que a mí. Es uno de los mejores técnicos de todos los tiempos, pero que le guste y lo sienta como yo no creo. Y eso lleva a vivir con mucha intensidad el fútbol”, aseguró.

Y contó: “Soy fútbol porque en mis tiempos libres cuando ya no se podía jugar a la pelota en la calle agarraba los muñequitos de las tortas, los tenía de todos los países del mundo que existen porque me los pintaba mi mamá porque solamente existían de Boca, River y algunos equipos grandes. Eso era la actual Play o el metegol. Y le daba más realismo a la situación porque los que sobraban eran la hinchada que gritaba y cantaba. Y relataba mientras jugaba, como sonaban las radios cuando me crié de chico escuchando a Muñoz o Victor Hugo”.

Rodo se crió en Mataderos, conoce lo que es pelearla todos los días para subsistir. Jugando en Nueva Chicago vivió distintas experiencias en su barrio y por donde transitaba. “Eso lo mamé desde chico. Hice carrera desde chico pero quedé en el camino. Muy poca gente lo sabe pero llegué a jugar profesionalmente y siempre quise ser entrenador porque sentía que como jugador no me ayudaban y naturalmente me sale a ayudar a las personas con el objetivo de que sean mejores jugadores”.

“La historia de Patronato es muy llamativa que me conmovió y me sentí identificado. Mientras estaba en Riestra en 2007, trabajaba en Fox Sport y me daban vales para restaurant y el jugador que mejor entrenaba en la semana iba a comer al restaurant de Parque Chacabuco, un bife de chorizo con huevos fritos y papas fritas, en el Bajo Flores. De los 30 jugadores ninguno conocía la palabra bife de chorizo”.

Su carrera de futbolista terminó a los 22 años en El Porvenir luego de un frustrado paso pro México donde nunca pudo concretar su traspaso. “Fue un intento fallido de seguir jugando al fútbol porque la verdad no es que fracasé. Nunca me llevaron a ningún club, me dejaron tirado Distrito Federal. Justo el día que volví Nueva Chicago estaba ascendiendo a primera, lo vi por tele me emocioné, me dolió, era una angustia y felicidad grande porque hacía un año estaba ahí. Mi mayor sueño como futbolista era jugar en la Bombonera y en la cancha de River como jugador de Chicago”, contó.

Luego de eso entrenó con jugadores libres por un tiempo, con pasaporte italiano intentó ir a Europa “mandé un VHS a Finlandia pero nunca supe si el envió por DHL llegó o no. Pero lo cierto es que en parte me salvó la vida y tengo que agradecer porque me estaría perdiendo de todo esto”.

Luego de esas odiseas trabajó en la escribanía junto a su padre y allí llegó su primera experiencia en el relato al mismo tiempo que daba sus primeros pasos como entrenador.

“Haber sido jugador de fútbol y haberla pasado tan mal me hizo preguntar por qué y ahora qué, si lo único que se hacer es jugar a la pelota. Bueno me di cuenta que por suerte no era lo único que sabía hacer, me perfeccioné mucho, me costaba mucho el colegio no por ser un limitado, sino porque mi vida era fútbol a las 24 horas al extremo. No era normal que un jugador de fútbol de 12 años esté mirando fútbol del mundo”, manifestó.

“Yo ya sabía que iba a ser entrenador. A mí me querían asustar mucho de chico que si no estudiaba después de jugar al fútbol, se terminaba la vida. Y yo no, no se me iba a terminar la vida, después de jugar al fútbol iba a ser entrenador de fútbol. Entonces yo veía que los entrenadores de fútbol eran señores grandes”.

EL RELATOR

El rol de relator comenzó de casualidad a modo de broma con amigos cuando jugaban en la Play “como si algún jugador imite a De Paoli, a Victor Hugo a Closs y se haga el payaso”.

“Mi primer relato fue una historia increíble que creo que no la conté nunca. Empecé, medio a los tirones, a trabajar en la escribanía con mi viejo mientras entrenaba con los libres. En la oficina me ponía hablar de fútbol con la gente que tenía que firmar y por ahí se olvidaban y tenía que salir corriendo con los papeles para que firmen. En una de esas visitas cae un hombre que comentaba la campaña de Chicago y mi viejo tenía publicidad hacía 20 años”, recordó.

Ahí tuvo su primera invitación como comentarista y su primer sueldo por medio de una publicidad. Pero su impronta lo llevó a decir que no quería comentar y quería relatar “lo hago mejor que todos los que están ahí le dije y me dijeron que estaba loco”.

Para demostrar lo que aseguró se grabó en su habitación relatando la reciente victoria de Nueva Chicago ante River por 2 a 1. “Grababa todos los partidos en VHS, de Europa, del Nacional, de Primera. Entonces lo puse en volumen y comencé a relatar mientras me grababa. Esa misma noche llamó a este hombre y le hago escuchar. ‘Me dejaste pensando y me puse a practicar. Y con lo que dije tengo razón fijate’ le dije y empezó a escuchar. No se escuchaba nada del otro lado y me dice ‘ese no sos vos, me estás cargando.Si ese sos vos y no me estás boludeando, te quiero ver mañana”, contó.

Pese a haber querido practicar más, al sábado siguiente tuvo su primera prueba en vivo. “Arranqué y no era lo mismo jugar a hacerse el relator con el grabador que ir a Chicago-Talleres en Primera. Ganó Chicago pero relaté pésimo, nunca di el pie cuando me llamaban, dije distintos nombres hasta darle al que hizo el gol. Cuando terminó todo le dije a este hombre que había subestimado todo”.

“Una cosa es ser fanático de la radio, otra cosa es tener claro lo que era un croquis de transmisión. Un pibe 22 años, que lo único que había hecho en su vida era jugar a la pelota. Y yo creo que ese fue uno de los días más tristes de mi vida, porque dije, mirá dónde estoy, mirá dónde llegué, qué está pasando con mi vida. ¿Cómo puede ser que hace un año decían que iba a jugar en el Inter y ahora estoy haciéndome el relator y soy un desastre?”, reconoció.

Previo a su debut radial le pidió a su hermano un favor, que le grabara el partido en VHS y la transmisión de radio para después empatarlo y comparar. “Llegué, empaté, lo escuché, no dormí. Vi el partido dos veces y vi que no estaba tan mal. Ahí arranqué con todo, pero tan, tan, tan desesperado que tuve un poder de autocrítica que no tenía como futbolista, porque era demasiado talentoso y sentía que me sobraba”, remarcó el relator de la Selección Argentina.

RELATO MUNDIAL

"Es el penal soñado por cualquier pibe que arrancó a jugar en los baldíos, en el barrio, en la calle, en la vereda, en el pueblo, en la plaza y ese es Montiel. Somos todos Montiel. Gonzalo vamos, Montiel al arco, goooooool. Argentina Campeón del Mundo. Somos todos Montiel en esa ilusión de potrero, en ese suelo argentino... Lágrimas eternas, ya está, se terminó. Argentina es el nuevo Campeón del Mundo". Así fue el emotivo y efusivo relato de Rodolfo De Paoli en el Mundial de Qatar 2022 para la señal TyC Sports.

“Estoy orgulloso del relator que soy, el relator de Argentina campeón del mundo. Vos pensás que no lo han relatado tipos que yo cuando era jugador con 18 años relataban mundiales, mirá la ventaja que habré dado. Soy recontra, feliz de ser relator. Me salió del corazón toda la barbaridad que dije porque yo me sentía Montiel y por eso quizá dije somos todos Montiel”, manifestó.

¿Pensás que el mejor jugador (Messi) de los últimos 20 años, o tal vez de la historia, tiene el recuerdo de la final más importante o del gol más importante con tu voz?

“La verdad que no. Yo tengo tan claro los objetivos y tengo tan claro el foco que eso para mí fue circunstancial, fue un trabajo y no lo estoy desmereciendo, que se entienda bien, porque yo veo que la gente se tatúa ‘Somos todos Montiel’ y los que me conocen saben que como entrenador soy muchísimo mejor que como relator, pero no lo puedo mostrar porque no tengo un recorrido, porque no he tenido la posibilidad. De a poco voy sacando la cabeza del agua y paradójicamente por ser ese relator, ¿cómo voy a ser bueno dirigiendo?”, dijo.

"Se que ha sido un relato que a la gente le llegó el corazón porque se paralizó el país y se dio algo que parecía que no se iba a dar nunca después de lo que pasaba en los últimos años. Y se dio con un jugador que quisimos siempre todos, pero que parecía que no era para él y sí fue para él", señaló el relator.

Y aseguró: "Hace veinte años que relato y me perfeccioné muchísimo porque no era del palo. Cuando tenía quince, veinte, veinticinco, treinta, me trababa leyendo. No quería saber nada con leer. Mi cerebro era una pelota de fútbol. Entonces gracias a leer empecé a relatar mejor, gracias a leer empecé a comprender cómo poder tirar ese tipo de frase".

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