Saltar menúes de navegación e información institucional Teclas de acceso rápido Nosotros
Proceso: dejar un trabajo e iniciar otro

Sebastián Svetliza, del entrenamiento al coaching, con el básquet como base

El experimentado DT, con exitosos ciclos en Sionista, brinda mentorías como coach ontológico profesional. Se reinventó y usó sus más de 30 años en el mundo de la "naranja" para ayudar a otros a conseguir sus metas.

“Creo que todos vamos cambiando, vamos mutando a medida que aprendemos. Eso permanece en la esencia de la persona. Me parece que está bueno ir cambiando e incluso cambiando de actividad”, señaló Sebástián Svetliza. El experimentado entrenador de básquet, de gran trayectoria en el Centro Juventud Sionista, se reinventó y brinda sus conocimientos y experiencias por medio de la mentoría a líderes.

Es un nuevo rol que desempeña con la misma pasión con la que entrenaba y dirigía dentro de una cancha de básquet. “Con el tiempo me fui dando cuenta que la pasión no era solo el básquet. Vos ibas a mi casa y veías la videoteca, videocaseteras donde grabábamos, editábamos y aprendíamos, en ese momento era relacionado con el básquet. Pero fundamentalmente mi pasión está relacionada con el trabajo en equipo, con esto de relacionarme y de generar redes”, reconoció.

El deporte de la pelota naranja sigue siendo parte de sus pasiones desde otra mirada, ya no analizando los juegos, pero si con la misma impronta. “Uno nunca se despide de las cosas que ama profundamente. Fue y es mi trabajo dentro de lo que hago actualmente. Al básquet lo amo profundamente por todo lo que me dio y formó. Me identifica y estoy eternamente agradecido”.

Sobre el coaching que realiza sostuvo que tiene relación con el entrenador y la gestión. “Mi proceso de formación como entrenador de básquet, en el aspecto técnico, técnico de habilidades mentales, implica mucho de gestión, de manager de dirección deportiva y de servicio porque enrosca un poco todas las actividades que hago relacionándome con el deporte”, remarcó.

Sebastián considera que todo es un proceso. Los cambios personales, laborales, las realidades deportivas todo tiene que ver con un proceso previo de mucho tiempo donde hay aciertos y muchos errores.

"Cuando uno deja es de golpe pero el proceso se viene gestando. Es el mismo proceso de un equipo que sale campeón, vos ves los últimos partidos de ese equipo que empieza a jugar bien, obtiene resultados y sale campeón. Es eso, los 20 partidos y la forma que jugaron la final, pero en realidad el proceso es desde antes. Seguramente fueron más las veces que jugaron mal, que se pelearon, que hubo problemas en el entrenamiento o en el liderazgo. Todo eso fue gestando ese éxito. Mi situación es la misma", reflexionó Svetliza que dejó la conducción técnica y su rol de dirigente para emprender en el mundo del coaching.

El experimentado entrenador con más de 20 años de carrera sintió que su tarea en la conducción técnica del básquet estaba cumplida. Aunque con el tiempo comenzó a sentir el vacío de no poder ir a entrenar. "Me faltó mucho el ir a entrenar, más que los partidos o los viajes, porque me di cuenta después lo bien que la pasaba mientras entrenaba. Pero en un momento me di cuenta, después de un proceso, que ya no tenía más para dar como entrenador de básquet".

El básquet llegó muy temprano en su vida y con tan solo 15 años cumplió la función de monitor. Ya con 16 empezó a entrenar a las divisiones inferiores y con 21 tuvo su primeros inicios en la primera división. Y en el 2016, con 45 años, le dijo adiós a la profesión que ya había cumplido su ciclo. “Que no significaba alejarme del básquet o de la dirección técnica”, señaló.

COACHING

Esta nueva faceta de Svetliza forma parte de su proceso de crecimiento personal que se dio con el paso del tiempo y experiencias. Además es el resultado de su cuestionamiento de qué poder aportar al otro o a la sociedad en general. “Estoy convencido que el éxito de las cosas está relacionado con el otro. Cuando un equipo gana es producto de esa química que se forma porque la prioridad siempre la tiene el otro, el compañero que está al lado, el rival, el árbitro. Es cómo gestionamos ese otro. Esta experiencia en el deporte mismo me da la posibilidad de transferirlo a otros ámbitos”, destacó.

Esa preparación está destinada por ejemplo a un líder ejecutivo de una empresa que tiene por objetivo lograr el mayor rendimiento posible individual, lo que sería el coaching ejecutivo hacia líderes específicos de organizaciones y empresas y tambien el coaching organización donde se interviene con el el grupo de trabajo. “Es transmitir mi experiencia de trabajo en equipo capacitando a dirigentes, asesorando a instituciones para que puedan ir hacia adelante”.

“Yo no voy a ayudar ni a dar ningún tipo de solución, no voy a decir lo que tienen que hacer. Lo que voy a hacer, en base a estas herramientas que he ido aprendiendo con información y en base a mi experiencias, es acompañar a que las personas puedan descubrir esas herramientas que cada uno tiene para que pueda solucionar el problema, mejorar el desempeño en el ámbito laboral o arrancar un proceso nuevo. Es decir reinventarse”, manifestó.

Sebastián se siente un privilegiado por hacer algo que le apasiona, que le gusta y lo hace con gran profesionalismo. “Muchos tenemos familiares, amigos o conocidos que hacen ciertas cosas para ganarse la vida y vemos también como sufren eso. Por eso digo que somos privilegiados lo que hacemos lo que nos gusta. La tendencia es decir, basta hasta acá llegué, me queda un resto de mi vida que la quiero disfrutar. ¿Cómo lo hago? y ahí es donde interviene el coaching para que se puedan ver las herramientas con las que cuentan y así poder desarrollar lo que tengan ganas”.

Su trabajo consta de realizar sesiones individuales o grupales dependiendo de la inquietud del líder para lograr el desempeño que la empresa requiere. Siempre bajo un trabajo profesional y de confidencialidad que propicia un ámbito de confianza.

"Sin desempeño individual, y sin objetivo personal por cumplirse o cumplido, el colectivo no funciona. En la experiencia deportiva cuando me di cuenta que mi tarea no era que los jugadores estén bien, sino era de convencerlos que iban a lograr sus objetivos personales. Si el equipo lograba el objetivo, el jugador también lo iba a lograr porque él era un eslabón tan importante como los otros”.

Y remarcó: "En mis charlas digo que los líderes somos todos, en diferentes roles. Lo que marca la diferencia en una empresa o en un equipo son los roles de cada uno. Capaz no serían importancia de cada uno, sino las responsabilidades. El entrenador, el primer fusible como se dice, tiene la responsabilidad de guiar al equipo, pero ese no es más líder que el suplente. El suplente ejerce su liderazgo cuando se da cuenta que en el lugar que está tiene que desarrollar su mejor versión. El mejora el equipo y se acerca al resultado".

SIONISTA, SU CASA

Su carrera como entrenador siempre estuvo ligada a Sionista y selecciones entrerrianas. El Centro Juventud fue su casa desde 1996 cuando debutó como entrenador, y si bien supo conocer algún interes de otras instituciones de contar con sus servicios, Sionista siempre estuvo por encima en sus elecciones.

“No lo siento como una deuda, quizás a la mitad de mi carrera basquetbolista cuando era más joven, podría haber sido una ilusión, pero la realidad es que siempre me sentí muy bien en el lugar donde estaba, tenía la oportunidad de crecer todo el tiempo. Entonces cuando llegaba el momento decía ‘basta acá en Sionista y busco la oportunidad en otro lado’, porque había que salir a buscarla,no era que llovían de todos lados”, recordó Sebastián.

“Por ahí te dicen estás en la cúspide de tu carrera te van a llover ofertas, pero es mentira no es así. La realidad es que hay miles de entrenadores excelentes y todos son buenos. En el momento de poner en la balanza siempre pensaba acá puedo crear, elegir, me convenía quedarme y al final mi cabeza estaba en otro lado”, destacó.

Al frente de Sionista vivió triunfos y derrotas que fueron enriqueciendo su experiencia. De todos los planteles que formó aprendió algo y todos le dieron alegrías y “prácticamente no hubo tristeza”, sostuvo Seba haciendo mención, entre otros a los equipos que ganaron el Torneo Nacional de Ascenso 2005/06, el del año anterior que quedó en semifinales, el equipo del 2010 que quedó en la puerta de una final al perder la serie con Atenas. A Los que también se le suman los planteles de las selecciones de Entre Ríos.

“En retrospectiva todos me dieron alegría y prácticamente no hubo tristeza. No podes hablar de tristeza cuando haces lo que amas, cuando vivís de lo que te apasiona. Si son momentos difíciles. De todos guardo hermosos recuerdos, de todos aprendí mucho, reconoció.

“Todos los equipos de Sionista que se mencionaron e incluso cuando peleabamos el descenso con Monte Hermoso, ese quizas fue uno de los mayores aprendizajes a nivel personal. Creo que en esa etapa hice el click de lo que realmente quería ser, no tanto hacer”, destacó Svetliza.

Recordó el equipo de Entre Ríos de 1999, que fue su primera selección y lo coronó con un título luego de 10 años del último logro entrerriano. “Habiamos ganado con Sionista la Liga Provincial y tuvimos el honor que elijan al entrenador y la base de sionista más un grupo de otros jugadores que resultaron ser Paolo Quinterios, Dani Farabello, Lolo Farabello”.

“En los entrenamientos se veía que era un equipo que iba a estar bien. Y allá la rompimos toda, le ganamos a todos los equipos que iban con buenos jugadores. El partido que por menos puntos ganamos fue contra Santa Fe en la semifinal por 10, en la final le ganamos a Chaco que jugaba Wolkowyski y le ganamos por 25 puntos”.

Ese equipo panza verde tenía entre sus filas a Claudio Farabello, Santiago Vesco, Adriel Levy, Martín Dobry, Salvador Bahler, David Ortenzi, Carlos Petrilli, y Daniel Ruhl, Paolo Quinteros, Daniel Farabello, Manuel Muguruza y Martín Nogués. “Fue un lindo proceso de 4 años con la selección donde después salimos subcampeones en Rosario”, sostuvo. Y acotó: “El del 2002 en Paraná solo me tenía que sentar a mirar nada más. Era cuestión de acomodar un poco las piezas y darle el lugar que se merecía a cada”.

EL OJO CLÍNICO

A partir de la experiencia de años como entrenador, Sebastián Svetliza apunta como principal elemento para la formación de un deportista en entrenar los hábitos. “En alto rendimiento tenés que tener una conducta en alimentación, de suplementación, del cuidado del sueño y el descanso que es tan importante como entrenar. En el último tiempo se habla mucho del entrenamiento invisible, que son los entrenamientos que no se ven que incluye entrenar horas extras, para conseguir el físico de acuerdo al nivel que uno quiera llegar”.

“El deportista que quiere llegar a vivir de eso, ser profesional y jugar en el alto rendimiento tiene que tener un grupo de trabajo. No tiene que esperar a que el club le provea eso, porque el jugador está un año en un club y al otro año en otro lado. Si el quiere llegar a los altos niveles de profesionalismo tiene que armar su equipo de trabajo”, expresó.

Un aspecto que caracteriza a un buen entrenador es saber identificar aquellos deportistas que cuentan con potencial para llegar a la alta competencia. Svetliza considera que están aquellos que al verlos denotan cualidades de deportista de élite.

“Podemos dividirlo en el fuera de serie, que físicamente podés hacerle una proyección. Pero ese tiene que tener la capacidad de resiliencia. La capacidad para entrenarse, la voluntad para superarse, la humildad que se necesita para entender que uno tiene ese don y que lo tiene que desarrollar sino el don queda en el aire”, explicó.

Y por otro lado “está el que no lo podemos detectar enseguida y que lo detectas a medida que va pasando el tiempo. Todo eso cuando nosotros nos damos cuenta, de ahí a que el jugador pueda tener un lugar en la élite, pasan un montón de cosas”, señaló Sebastián que puso como ejemplo el caso del paranaense Martín Chervo, actual jugador de Danubio de Uruguay.

“Hoy nosotros vemos un montón de jugadores que no dábamos ni 2 pesos, hace 10 años atrás y jugaban torneo Federal o Liga Argentina y hoy están jugando Liga Nacional o fuera del país. Acá hay jugadores, como Martín Chervo que me sorprendió el año pasado siendo un jugador determinante en la Liga. Viendo años anteriores ahora decís qué le pasó a este pibe porque evidentemente algo pasó para que trabaje y logre ese nivel de rendimiento”, comentó.

Asimismo, reconoció que con el tiempo observó que desde la Liga se les brindan oportunidades a los perseverante, insistentes y que creen en sus posibilidades. “Ahí ya no importa si sos bajo o algo. En nuestro país tenemos sobradas muestras de jugadores de básquet que no dan la talla física y sin embargo juegan en el mayor nivel. Entonces ese es el ejemplo de jugador”.

Aunque es consciente que el entrenador está para corregir o inculcarles algunas técnicas nadas más y el resto ya corre por cuenta del deportista. “El entrenador que dice yo formé a este jugador, es un mentiroso. El jugador se hace solo. Puedo influir en la forma en la que el jugador se va a desarrollar, influir positivamente en que pueda cambiar sus hábitos que no son tan buenos por buenos hábitos y que lo puedas sostener en el tiempo. Yo le puedo corregir un movimiento pero él va a tener que trabajar bien duro para poder fijarlo y mejorarlo”.

Teclas de acceso